El CaNav RR presente en la catedral argentina del off road

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La 4ª fecha del año del CaNav realizada en la provincia de Catamarca fue la carrera más dura del año por lejos, y seguramente una de las más difíciles de la historia del campeonato. Un trazado sumamente complicado, donde la organización se lució con la hoja de ruta. Y como si esto fuera poco, el intenso viento a lo largo de las 2 jornadas finales sumó muchísimo a la hora de dificultar el paso de la maquinas.

Arena, ríos, quebradas, montañas, caminos veloces y difíciles, esos fueron los lugares elegidos para que los integrantes de los 112 vehículos participantes disfrutaran de esta actividad única, corriendo estos últimos tres días por los caminos del oeste catamarqueño visitando Tinogasta y Fiambalá.

El evento disputó en la primera jornada del jueves un especial que rondó los 120 kilómetros recorriendo la zona de Costa de Reyes teniendo como base la ruta 3, el viernes se corrió ya desde Tinogasta a Fiambalá en una etapa que visito El Puesto, Medianitos y Tatón para completar una etapa de 350 kilómetros al igual que el día sábado donde recorrieron la zona de Copacabana, Banda de Lucero y El Salado corriendo unos 150 kilómetros más para finalizar la prueba.

Las imágenes que los pilotos pudieron presenciar desde sus vehículos, a veces se tornaban casi sombrías… en la inmensidad de la arena desértica, vestigios de vieja forestación asomaba desde el reblandecido terreno, como sombras amenazantes que se perdían en un mar de ramas y troncos secos, difusos ante el intenso viento que formaba una suerte de “bruma” con la arena que flotaba a no mas de un par de metros de altura.

Muchos conocieron la peligrosidad del terreno, con múltiples pinchazos, enterradas constantes y fatigante trabajo de desentierro para recaer en muchos casos a los pocos metros. Incluso golpes ocasionados por la falta de visibilidad, y hasta quedadas tan grandes que muchos optaron por caminar varios kilómetros para buscar ayuda para desencajar sus maquinas.

Quizás para aquellos que no logran comprender la pasión y el desafío detrás de esta práctica, resulta una verdadera locura inmiscuirse en estas suerte de proezas, y es muy posible que estén en lo cierto, nada mas cercano a la realidad describe momentos como estos, una verdadera locura donde mas de uno pensó por un momento: “y si me hubiese quedado en casa a ver televisión?”, y sí!… hasta los mas grandes tienen momentos de debilidad. Pero la tropa “Canaviera” no se rinde, avanzó al tercer día con mucho ahínco, con el principal objetivo de vencer la dura prueba que la organización presentaba, para una vez mas demostrar por qué, éste es uno de los torneos de Cross Country mas importantes de Sudamérica en su calidad técnica, organizativa, humana y por su puesto en el profesionalismo de sus participantes.
Varias son las categorías que se dan cita, y en ninguna (creo yo) hubo alguien que realmente sorteara las 3 jornadas sin algún tipo de dificultad.

 

El CaNav movilizó turísticamente a Tinogasta y Fiambalá

Durante estos cuatro días, el Campeonato Argentino de Navegación Rally Raid visitó Catamarca para cumplir con su cuarta fecha del certamen que ya visito también General Alvear en la Provincia de Mendoza al igual que La Rioja y Tucumán.

Con un total de 112 vehículos participantes la competencia movilizó a casi 1000 personas entre pilotos, navegantes, mecánicos y familiares que visitaron Tinogasta y Fiambalá. En este aspecto, y como un paréntesis en lo estrictamente deportivo, es de destacar el fantástico entorno que Argentina propone, no solo para esta actividad competitiva, sino a nivel turístico. Los Paisajes son de una majestuosidad imponente! Terrenos sacados de una postal, que han sabido ganarse la admiración de quienes han podido visitarlos. No es en vano que el mítico Rally Dakar, quedara enamorado de las arenas Catamarqueñas, para incluirlas año tras año en su arduo cronograma, y es que como antes decía, no solo el suelo opone dificultad en lo técnico, sumado su clima y entorno, sino que encontramos un escenario que atrae a cualquiera.

Tinogasta y Fiambalá, solo por mencionarlos como pueblos referentes, han crecido mucho, no solo debido a sus termas, la ruta del adobe y tantas otras actividades que ofrecen, sino también en entorno a la actividad off road que en sus inmediaciones se desarrolla, siendo hoy un clásico del Dakar, de los grupos que realizan travesías, y por su puesto, del CaNav RR.

Los engaños del terreno

Volviendo a lo técnico y deportivo, el suelo totalmente arenoso, tiene diferentes estadios y condimentos que modifican sus condiciones y características. Y de la mano de esto, lo propio sucede con las formas de manejo y precauciones.

Las superficie, como en casi todos los arenales del mundo, yace mas dura a primera hora y a ultima hora del día, cediendo rigidez en horas de pleno sol, donde la poca humedad se pierde y el suelo parece volverse talco. El manual dice que ante esta condición de suelo blando, la presión de los neumáticos debe ser la menor posible para lograr más superficie de adherencia… pero en algunos lugares de las dunas, surgen lechos de ríos secos que tiene una gran cantidad de piedra “bola”, lo cual no es bueno para las ruedas con poco aire. Lo mismo sucede con campos de vegetación seca, cuyos leñosos troncos y ramas sobre salen pocos centímetros de la superficie, y se convierten en “dagas” para los desinflados neumáticos.
A lo descripto en relación al suelo que cualquier visitante encontrara, debemos sumarle las dos jornadas de viento Zonda que azotaron el sector, y que al correr con intensidad y mucha temperatura, provocan el movimiento de mucha arena que flota de un lugar a otro, ocasionando que la cantidad superficial de arena “blanda” sea aun mayor a lo habitual.

A esto se enfrentó cada tripulación, debiendo usar diferentes estrategias para sobrellevar el paso de los kilómetros, incluso no permitir que las condiciones los llevaran a perder el rumbo, ya que en pleno desierto, algunos vehículos tenían mucha reserva de combustible y quedar varados, para más de uno fue casi un hecho.
Pero en esta que parece una tétrica historia, aparecen los “locos caballeros” que esto han venido a buscar, y que a pesar de todo, siguen demostrando su bien ganada fama de camaradas. La camaradería, valga la redundancia, está tan a la orden del dia como las dificultades, y nadie queda solo! Kilómetro tras kilómetro se observan a competidores avanzando juntos, para ayudarse ante cada adversidad, los repuestos de neumáticos ya no se sabe a quien pertenecen, pues las refacciones van y vienen entre colegas para poder seguir avanzando, aquellos que cuentan con poca autonomía en sus tanques, son custodiados por otros competidores que, cual hermanos mayores, no los dejan al abandono e instan a avanzar con mutua ayuda. Categorías grandes, ayudando a categorías chicas, horas perdidas en el terreno con el fin de no abandonar a nadie. Grupos de competidores, todos peleando por el mismo objetivo y posición en la grilla, pero dentro del campo todos vamos con todos, porque la ayuda a un vehículo enterrado, a los pocos metros se repite pero con roles invertidos, y así de a poco se alcanza la meta.

Parece una historia muy lucubrada, pensada para que no falte ningún ingrediente, pero créanme que es 100% autentica. Los organizadores, seguramente entre risas cómplices, arman hojas de ruta sabiendo que los participantes van a sufrir, van a renegar, pero que también van a disfrutar porque es lo que vinieron a buscar. Un armado del evento con total detalle y profesionalismo, con mucho esfuerzo y pasión.

Es imposible no formar parte de la familia que compone este campeonato, sin contagiarse de los valores que los organizadores y participantes profesan. Que la camaradería es más que un simple eslogan, es una forma de proceder, una obligación si se quiere! Para algunos también es un estilo de vida.
Y de todo esto último, decanta por lógica, una gran aventura, una vivencia inolvidable que a su vez tiene forma de competencia, y que nos permite a cada uno medirnos con nosotros mismos y con los mejores.

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