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Disparos complejos en Tandil

Las serranías obligan a realizar esfuerzos diferentes para lograr un buen disparo. Cómo acomodar la puntería para lograr impactar a la presa. Galería de imágenes.

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La teoría del todo es impracticable, pero a veces uno puede acercarse a ella y lograr la unión del placer de la salida en familia y el de la caza menor. En estas épocas, compatibilizar la diversión familiar con el deseo de salir a cazar resulta una cálida sensación.

 

Con esta premisa partí con mi familia rumbo a Tandil, ciudad turística donde tanto los privados como el gobierno del partido luchan codo a codo para lograr el bien común. Y vaya que lo hacen: con dedicación y esfuerzo hoy Tandil es un destino turístico con todo tipo de actividades, incluida la que más disfrutamos: la caza.

 

Con la idea de hacer algo diferente y cazar con uno y dos perros, nos contactamos con los guías Jorge y Matías Torrado. Como siempre, controlé mi check list, fundamental para una placentera salida, y me pasaron a buscar por mi alojamiento.

 

En esta oportunidad dejé descansando a Folk, que feliz correteaba por las laderas del apart. Nos dirigimos hacia el paraje La Pesquera, estancia La Nativa, donde nos recibió Juan, el encargado, quien nos relató la historia del lugar, que es agrícola ganadero (también con feedlot). En sus casi 2.400 hectáreas de cerros, en épocas antiguas se asentaban los indios cafulcurá. Todavía suelen surgir elementos de la tribu sacados a la luz por algún equipo de labranza moderno.

 

Luego de las presentaciones y de que nos indicara los potreros donde poder cazar, conversamos con los guías el tema de los distintos tipos de viento, que pueden variar según uno suba o baje del cerro, o se ubique en un llano. Así que se deben utilizar diferentes tipos de cartucho, con gramajes y municiones disímiles. Si se opta por hacerlo con uno solo, habrá que variar la velocidad y distancia del tiro. En esta ocasión llevamos cartuchos cargados con munición 5 y 7, en gramajes de 28 a 32 g, todos del 12/70, el calibre más adecuado para cazar en las serranías.

 

Un detalle a tener en cuenta es que en esta zona casi no hay alambrados, por lo que cuando se atraviesa una zanja o vertiente se deben seguir las normas de seguridad, fundamentalmente la de llevar la escopeta abierta.

 

Los bracos eran propiedad de los guías, y ya antes de bajarlos de la camioneta el más claro, Bruno, le tiró un tarascón a Nacho, el braco mayor. Pensé que si esto comenzaba así íbamos al desastre, pero apenas bajaron las cosas se acomodaron. La técnica consitió en llevar a Bruno suelto y a Nacho atado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota completa en la edición 490 de Weekend, julio de 2013. Si querés suscribirte a la revista y recibirla en tu domicilio, clickeá aquí.

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