Patos a orillas del mar

Cómo es la caza menor en Martinica, un departamento francés ubicado en el Caribe. Lo más curioso: la cacería de patos desde la costa.

Por

Señuelos, vegetación, montañas y mar, un ámbito sumamente distinto al nuestro. [ Ver fotogalería ]

Desde hace muchos años, un simpático grupo de cazadores de la francesa isla de
Martinica me visita todas las temporadas de patos (su gran afición) y compartimos una semana en el norte santafecino. Con su sonrisa amplia y la natural alegría de la región caribeña, estos ya amigos no dejaban de invitarme a pasar unos días en su particular isla.

Martinica no es un país, tampoco es una colonia francesa como muchos suponen. Martinica es un departamento francés de ultramar al igual que muchos otros (en el Caribe hay tres: Guadalupe y Guyana completan el trío). Y aunque están bien insertos en América, pertenecen a la Unión Europea.

Martinica forma parte del grupo de las llamadas Antillas Menores, y dentro de éste a las denominadas Islas de Barlovento. Pertenece a Francia desde 1635. La isla está
dominada por el volcán Monte Pelée, de 1.397 msnm, que hizo erupción el 8 de mayo de 1902 durante el llamado Cataclismo de Martinica, destruyendo completamente Saint
Pierre, el primer asentamiento europeo en la isla, y causando la muerte de más de 30.000 personas. La población se ha venido recuperando desde entonces: actualmente, con 1.100 kilómetros cuadrados y 400.000 habitantes, es una de las islas más pobladas de la región.

Desde la Argentina no hay vuelos directos. Las opciones son ir primero a Miami y luego hacer combinación a la isla. Pero muchos de los que viajan suelen hacer París – Buenos Aires, y aunque parece una locura de horas de vuelo y kilómetros, debemos pensar que
siendo un departamento francés, para los martiniqueños es un vuelo de cabotaje y suelen aprovecharlo para ver amigos o familia. Me comentan que está por concretarse otra alternativa vía Cuba, pero aún es un anhelo para acortar el viaje.

Cuando me encuentro con mi amigo Jean-José en Fort de France, uno de los cuatro distritos urbanos de la isla, comienza a contarme todos los planes que tiene para hacer conmigo.

Maldita licencia 
Como una de las propuestas era ir a cazar, Jean-José me pregunta si había traído mi licencia. Grande fue mi sorpresa al escucharlo: ¿para qué querría yo mi licencia de
caza de la provincia de Buenos Aires en una isla del Caribe?

Jean-José me explica que los franceses deben dar un riguroso examen para obtener su primera licencia, incluyendo conocimientos de fauna y sobre todo muestras en los sistemas de seguridad. Luego, anualmente se renueva con el pago de una tasa que puede variar si es para un departamento o dos, o si es nacional. Un departamento es solo para Martinica, pero la mayoría obtiene la que sirve para dos departamentos, ya que en la
cercana Guadalupe la temporada arranca 15 días antes. En el caso de extranjeros, si acreditan la tenencia de una licencia de caza, sin importar de donde sea, la Oficina
Nacional de Caza y Fauna Salvaje puede otorgarle una licencia de turista por tres días y renovable hasta dos veces, lo que posibilita hasta nueve jornadas de caza. Otro detalle: junto a la licencia se le entrega a cada cazador una libreta con sus datos, donde debe anotar todo lo que caza cada día, constancia que se entrega a fin de temporada y sirve para datos estadísticos.

Nota publicada en la edición 509 de Weekend, febrero de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

10 de febrero de 2015

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