Lunes 17 de mayo de 2021
CAZA | 10-11-2014 17:59

Disparos de pizarrón

Cálculos teóricos llevados a la práctica demuestran cuánto adelantar la escopeta para no errar el disparo. Y cómo efectuar esa estimación a ojo de la manera más precisa posible.
Ver galería de imágenes

Es sabido que nuestro cerebro trabaja mejor a través de circunstancias conocidas,

aprendidas en nuestra educación temprana. En lo que respecta al tiro deportivo, si a disparar se aprende de chico, de grande los movimientos se realizan con mayor confianza. Entonces, ¿de qué depende el acierto o el yerro? Tal vez de que a veces quienes nos transmiten la información de cómo hacer determinadas cosas no nos proporcionan todas las variables, o solo nos dicen qué hacer sin mostrarnos el porqué.

Sobre esta hipótesis, y tras haber hojeado en las últimas semanas una nota de Rodolfo Perri –eximio colaborador de esta revista durante muchísimos años– publicada en la edición N° 346 de Weekend (julio de 2001), me surgió la necesidad de este ensayo. Perri puntualizó textualmente: “Con respecto a los estilos de tiro, nos inclinamos por el de ‘barrida’ o tiro al cruce, en el cual debe adelantarse considerablemente el arma y oprimir el disparador sin detener ese movimiento. Es cuestión de cálculo y siempre pone a prueba al cazador”. Mi pregunta del millón, entonces: ¿cuánto es adelantar considerablemente el arma?

Para las pruebas recurrí a Javier Trincheri, quien me acompañaría a realizar las verificaciones y sacar las conclusiones al Tiro Federal de Lomas de Zamora. Diseñamos todo el ensayo teniendo en cuenta la velocidad aproximada de una perdiz en vuelo (unos

60 km/h), y para emular su vuelo recurrimos a una máquina lanzaplatos tipo americana, que se reguló para que los platos salieran de derecha a izquierda. Fijamos la distancia de tiro entre los 30 y 40 m para un tipo de prueba, y entre los 15 y 20 m para la otra. La velocidad de los platillos sería de 25 m/s (unos 70 km/h). Consideramos también la velocidad de distintos cartuchos nacionales e importados, cuyo rango se ubica entre los 390 y 410 m/s. En cuanto al diámetro de la rosa de municiones, a 30 m varía de 1 a 1,30 m.

Calculadora en mano 

Teníamos ya todas las variables, entonces fuimos al pizarrón y resolvimos las fórmulas que posteriormente ensayaríamos en la pedana para comprobar si eran ciertas. Tras unos sencillos cálculos concluimos en que si el plato pasaba a 40 m de distancia, viajaba a 25 m/s y las municiones volaban a 400 m/s, para que se produjera el impacto habría que adelantar nuestro objetivo 2,5 m. ¿Por qué? Sencillo: el cartucho tarda 10/100 segundos en recorrer 40 m, mientras que el platillo se traslada 2,5 m en ese mismo lapso. Recordemos también que la rosa tendrá a esa distancia un diámetro de 1,30 m, lo que nos da un plus de 1,5 a 3,5 m para jugar hacia atrás o adelante. Pero cuidado: esos 2,5 m se necesitan a 40 m de distancia, no en el lugar donde el cazador se encuentra parado.

Nota publicada en la edición 506 de Weekend, noviembre de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

10 de noviembre de 2014

También te puede interesar

Galería de imágenes

Horacio Gallo

Horacio Gallo

Comentarios

También te puede interesar

Más en
Mirá todos los autores de Weekend