Caza menor: variedad de tamaños

Campos bonaerenses anegados y las inundaciones de provincias aledañas hacen que la cacería sea un poco más difícil, pero lejos de ser imposible.

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Los pastos altos, sumados a la humedad imperante en los campos, llevaron a que el perro tuviese que realizar más esfuerzo. Hay que cuidar las almohadillas de sus patas. [ Ver fotogalería ]

En el inicio de temporada, el clima fue casi una cuestión de mala suerte, una pésima combinación para el cazador y su perro. El comienzo de cada año suele estar precedido por la organización, ansiedad y el deseo incontrolable de tomar campo.

Con la provisión completa de cartuchos esperé a Daniel Callisto y a Jesús Killian, quienes me acompañarían en esta oportunidad. Las escopetas utilizadas para esta cacería fueron una superpuesta Silma calibre 20 con choke 1/2 y full, que quedó en manos de Daniel; y una superpuesta calibre 12/70 choke 1/2 y full marca Norinco que usó Jesús. Y yo opté por una semiautomática Remington calibre 20 de capacidad 4+1 con choke 1/2.

En esa ocasión, para probar, Jesús me trajo una escopeta de CO2 Shark y unos rifles de aire precomprimido (PCP) con mira telescópica. Intentaríamos el tiro a la perdiz con la escopeta y la cacería de paloma en los montecitos con los rifles de aire.

Folk, mi perro, vive los preparativos con la misma ansiedad del dueño, así que cuando se empezaron a acumular en el living bolsos, escopeta y su jaula de transporte, decidió no salir de ahí y dormir hasta el momento de partir.

Bien temprano 
En esta ocasión resolvimos arrancar a la madrugada para llegar al campo temprano. No queríamos encarar el camino de noche porque no sabíamos cómo estaba después de una semana de mal tiempo. Apenas arribamos tomamos unos mates con Juan Carlos Aguirre, dueño del lugar, y al rato arrancamos la cacería por la zona de Ayacucho.

La primera impresión fueron campos con pastos altos, todavía verdes, muchos charcos y lagunas. Es más, encontramos una laguna dentro del cuadro de ese campo, ocupando la mitad de su superficie, de alambrado a alambrado: imposible pasarla si no dábamos un gran rodeo.

La segunda novedad fue que en los campos vecinos vimos por lo menos cinco cazadores con sus perros. Hacía bastante tiempo que no veía esa imagen. Es que desde que anunciamos las inundaciones en provincias limítrofes y las duras condiciones de la previa a la temporada, muchos deportistas de provincias aledañas aceptaron el reto y vinieron a cazar a Buenos Aires. Fue lo que anticipé: pastos altos, muy húmedos, que no fueron impedimento para Folk y su reconocida capacidad de vadear. Aunque admito que a un perro más chico, como un bretón, se le haría más complicado el trabajo.

Nota publicada en la edición 525 de Weekend, junio de 2016. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

14 de junio de 2016

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