Lunes 17 de mayo de 2021
CAZA | 02-11-2015 10:15

Vizcachas en las lomas

Excelente jornada con ejemplares de gran tamaño, próximos a los 10 kilos, en las inmediaciones de Tandil. Cómo encontrar las madrigueras.
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La vizcacha y la paloma son cacerías permitidas todo el año, y como llegó a Weekend un e-mail de Marcelo Martín Mendoza, quien junto a Daniel Romero hacen incursiones a la vizcacha en la zona de Napaleofú (un pueblo lindante con tres partidos: Balcarce, Lobería y Tandil), decidí contactarlos porque la actividad resulta entretenida y sabrosa: a los buenos portes se le suma el escabeche final, producto de la cacería.

Con todo arreglado partimos hacia Tandil en un día frío y con posibilidades de lluvias. Si bien el clima no era el mejor, la aventura comienza con la decisión de realizarla. La propuesta fue que los guías se encargarían de la logística completa: armas, luces, vehículos y el aporte de dos ayudantes: Francisco Toledo y Lautaro Romeo para armar el campamento y preparar equipos y comidas.

Luego del encuentro y las presentaciones, Daniel se ocupó de las armas, que en esta oportunidad fueron carabinas Marlin modelo 795 semiautomáticas, calibre 22 LR con cargador de 10 tiros, equipadas con miras Shilba fijas de 4x32 aumentos reguladas en el

sitio. Para ello realizamos pruebas a 30 m colocando piedras del tamaño de una moneda sobre las rocas. También probamos un soporte de arma casero, confeccionado con una varilla alta y una pequeña “U” en su punta, enfundada con un lienzo para no lastimar las armas. De esta forma el apoyo resulta muy útil si los tiros son largos y si la presa da más tiempo.

Qué ver en el terreno 

La vizcacha es un roedor de hábitos nocturnos y muy nervioso, que ante cualquier sensación de peligro se vuelve a su cueva. Por ello, llegamos al campo pasado el

mediodía para hacer el reconocimiento del terreno, de las cuevas, ver si estaban activas, observar las huellas, las heces... Hasta aquí el día se presentaba soleado, pero a lo lejos unas nubes espesas anunciaban que el servicio metereologico estaba en lo cierto.

¿Qué buscábamos? Agujeros de entrada de unos 30 o 40 cm de diámetro en lugares altos y bien drenados, normalmente rodeados de objetos, como palos, ramas secas, piedras. Así se presenta la boca de la madriguera. A ello se suma que toda el área que rodea esta entrada se halla pelada a causa de los hábitos alimentarios de la especie: pisoteo, orina, etc. Por último, las huellas: la de la pata trasera es alargada y con tres dedos; la delantera, más pequeña y en forma de manito con cuatro dedos, ambas con fuertes uñas. Todos estos signos delatarían la presencia de ejemplares en el lugar.

Nota publicada en la edición 518 de Weekend, noviembre de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

02 de noviembre de 2015

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Horacio Gallo

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