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Una carrera entre las nubes del Himalaya

Entre importantes elevaciones, los competidores se expusieron a los desafíos de uno de los lugares más hostiles del planeta. Galería de imágenes.

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A casi treinta kilómetros de Darjeeling se encuentra Maneybhanjan, una pequeña aldea de montaña de apenas unos cientos de habitantes que es el punto de partida del Himalayan 100 Mile Stage Race, una competencia que desde hace más de veinte años tiene lugar en esta región de la cadena inferior de la cordillera del Himalaya.

“Esta carrera se lleva a cabo por un circuito de montaña muy exigente y está catalogada como una de las más hermosas del mundo, por los paisajes que atraviesa. El reconocimiento internacional se traduce en la enorme cantidad de participantes de todo el mundo que se inscriben año tras año en el evento, siempre con la idea no sólo de correr sino especialmente de disfrutar del entorno y de la aventura de estar en los Himalayas”, indica CS Pandey, el organizador y director de una competencia cuyo circuito tiene 100 millas exactas de extensión, algo así como 160 kilómetros.

Realizada en cinco etapas que se llevaron a cabo en cinco días, la carrera de este año reunió a más de sesenta competidores de quince países diferentes, e incluyó a la también ya tradicional Everest Challenge Marathon como una de sus etapas, en la que los corredores debieron cubrir los 42 km de recorrido propio de una maratón.

Desde el poblado de Maneybhanjan, punto de partida de la competencia, ubicado a 2.100 metros de altitud sobre el nivel del mar, los competidores debieron ascender durante el primer día del evento hasta la aldea de Sanddakphu, el punto más alto de los montes Singalila que se sitúa a una altura de 3.636 metros.

Difícil, el rumbo hasta allí se llevó a cabo por escarpados senderos de montaña que atravesaron decenas de villorrios característicos del Himalaya. “Es un ascenso muy complicado, que te va quitando el aire de a poco.

Pero el premio a tanto esfuerzo es llegar a un lugar como Sanddakphu, que sin dudas es un sitio único, porque desde allí se pueden observar al mismo tiempo cinco de las seis montañas más altas del mundo, que son el Everest, el Kanjenchunga, el Lhotse, el Makalu y el Cho Oyu. Sólo falta en esta lista el K2, que queda en Pakistán sobre la cordillera Karakórum y por eso no puede verse”, señala Pandey.

 

 

Nota completa en la edición 484 de Weekend, enero de 2013. Si querés suscribirte a la revista y recibirla en tu domicilio, clickeá aquí.

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