Dominando los médanos

La arena es una superficie tan atractiva como difícil, su relieve blando e irregular obliga a hacer uso de determinadas técnicas de manejo.

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La arena parece una superficie simpática, divertida, sin riesgo, que invita a faltarle el respeto; pero la verdad es que no es así, es muy dura aunque parezca blanda: los médanos tienen fuertes inclinaciones y el más mínimo descuido se puede pagar muy caro. Lo bueno que tiene este suelo es que permite tener un pequeño margen de error, por lo que es ideal para aprender y practicar las técnicas de seguridad en 4×4, como los ascensos y descensos de pendientes pronunciadas y las inclinaciones laterales. Esto no quiere decir que se pueda hacer cualquier cosa, sí o sí se deben respetar determinadas normas, por lo que es muy recomendable tomar un curso de conducción en arena antes de salir a incursionar solo.

El punto justo. Lo primero que hay que hacer es colocar la presión correcta en los neumáticos, que está proporcionalmente vinculada con la seguridad de la 4×4. Cuanto más baja es la presión, mejor desempeño va a tener el vehículo, pero las chances de sufrir un accidente van a ser mayores. Al aumentar la presión el rendimiento va a ir disminuyendo, pero también se van a reducir las probabilidades de sufrir cualquier inconveniente. Lo recomendable es ingresar a la arena con una presión de entre 15 y 20 libras e ir bajando a medida que vayan surgiendo problemas en el camino. De esta forma el neumático se ablanda, ensancha y aumenta su superficie de apoyo, lo que permite que no escarbe tanto y así pueda circular mejor.

Movimiento dinámico. Al moverse es importante evitar escarbar demasiado en la arena, por eso se recomienda arrancar despacio y después, una vez ya andando, dosificar la potencia manteniendo un régimen de revoluciones medio alto. Esto no significa ir rápido, sino desplazarse sin perder revoluciones, andar de manera ágil y dinámica aprovechando la inercia, que será la principal aliada para superar los obstáculos y no quedarse encajado. Muchos que dicen tener experiencia sobre esta superficie, recomiendan circular en 4×4 alta para desarrollar más velocidad, lo cual puede estar bien si se va a tener una conducción deportiva. Para un uso recreativo o familiar, siempre se recomienda 4×4 baja, porque así se tiene freno motor, que permite frenar con tan solo levantar el pie del acelerador.

Maniobras de riesgo. El principal inconveniente a la hora de bajar la presión de las cubiertas, que pasan a estar más blandas, es que la 4×4 se balancea cuando se hace un giro, atropella un desnivel o circula por una inclinación lateral. Durante cualquiera de estas maniobras, un destalonamiento del neumático puede producir un accidente, dado que la llanta hace un efecto de pala frontal, incrustándose en la arena y frenando de forma abrupta, lo que posiblemente termine con la camioneta volcada. Obviamente, el conductor no puede permitir que eso pase.

Cómo parar. Al detenerse es importante hacerlo en una superficie con inclinación positiva, es decir para abajo. Jamás se debe parar en una pendiente negativa, mirando hacia arriba, porque cuando se quiera mover nuevamente el vehículo, va a escarbar y es probable que no pueda iniciar la marcha. Es fundamental no renegar cuando se pierda tracción, porque si sigue escarbando, es probable que se apoyen los diferenciales en la arena, quedando así colgados e imposibilitados de salir sin un rescate o tener que trabajar con la pala un rato largo. Lo recomendable es intentar darle para atrás sin hundirse y tomar más inercia para superar la parte blanda. Una vez en movimiento, solo resta disfrutar

Nota completa publicada en revista Weekend 544, enero 2018.

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