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4X4 | 18-10-2017 09:04

4x4: Por qué vadear es muy riesgoso

Cómo realizar un vadeo de forma correcta. Cuáles son los riesgos. Por qué lo mejor es evitarlos.
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Muchas veces vemos imágenes de vehículos circulando por el agua y decimos “¡Qué divertido! Como me gustaría hacer eso”. Puede que sea divertido, pero el agua es uno de los peores enemigos del vehículo, tanto del motor como de las partes electrónicas y eléctricas. Por eso recomendamos hacer un vadeo sólo si es absolutamente necesario. Es más, aconsejamos evitar los charcos al ir por la calle. Nunca pisaremos agua de no ser realmente necesario.

Cuando en una salida off road nos encontramos con un vadeo que hay que atravesar sí o sí, existen muchas variables a tener en cuenta. Lo primero es conocer bien nuestro vehículo: debemos haber leído en detalle el manual de usuario, saber la profundidad de vadeo máxima propuesta por el fabricante (que generalmente está donde se encuentra nuestra toma de aire del filtro de aire), y averiguar qué elementos electrónicos y eléctricos son los más expuestos. También es fundamental saber si nuestra toma de aire está a la derecha o a la izquierda.

Muchas veces leemos en el manual que la profundidad de vadeo es de una cantidad de centímetros exacta, que difiere en cada modelo. Esta profundidad se halla marcada por la ubicación de la toma de aire del filtro de aire, habitualmente emplazada a la altura de las ópticas delanteras, pero nunca está regida por la ubicación de la computadora del vehículo, que en muchos casos se halla debajo del asiento del conductor del vehículo. Cuidarla es tan vital como proteger la toma de aire u otros sensores electrónicos que están muy por debajo de la toma de aire.

Como sabemos, los elementos electrónicos disipan calor, por lo que es prácticamente imposible convertirlos en estancos o impermeables, dado que deben tener ventilación. Si estamos haciendo un vadeo y por algún motivo no podemos seguir avanzando y entra agua al habitáculo, es probable que mojemos la computadora o algún otro elemento electrónico... ¡Y chau 4x4! Nos quedamos ahí tirados. Por ese motivo es de absoluta importancia conocer bien nuestro vehículo. Y recordar lo antes dicho: vadear sólo en caso de necesidad y no por diversión, dado que puede costarnos muy caro el chiste.

Recomendaciones específicas

Una vez que tenemos claros los conceptos ya descriptos, podemos encarar un vadeo. Lo primero que debemos tener en cuenta es la profundidad del vadeo en toda su extensión. Si es muy largo y no contamos con ninguna referencia, hay que ponerse los cortos y caminar por donde vamos a pasar con nuestra 4x4. Y sí, uno se tiene que sacrificar y mojarse para garantizar la seguridad a la hora de vadear. Cuando testeamos la profundidad, también es necesario analizar el fondo. Si es piedra, ver si las hay de tales dimensiones o formas que pudieran detener nuestra marcha. Si encontramos de ese tamaño hay que correrlas o buscar otro camino. Si el lecho es de barro o arena, tener en cuenta que un vehículo pesa varios cientos de kilos, por lo que se deberán calcular 10 o 15 centímetros más de profundidad que la altura a la cual le llega el agua a la persona que está midiendo. Y un aspecto muy significativo a tener en cuenta es la corriente: si es fuerte, baja de izquierda a derecha, y nuestra toma de aire está detrás de la óptica delantera izquierda, debemos calcular 20 o 30 centímetros más alto, porque cuando el agua topa contra la 4x4 se acumula y levanta su nivel. Mientras que en la misma situación, corriente de izquierda a derecha y nuestra toma está detrás de la óptica delantera derecha, el nivel baja unos 10 o 15 centímetros, producto del vacío que genera el agua al topar del otro lado.

La técnica

Una vez analizadas todas las variables y decididos a cruzar, es primordial ingresar las ruedas delanteras muy despacio, porque un chapuzón lo único que genera es subir el nivel de agua. Una vez que las ruedas delanteras están dentro del agua, entonces sí iniciamos un régimen de revoluciones constante: ideal, primera de baja a unas 2.000 o 3.000 vueltas. Es importante ir constante pero no rápido, porque si aceleramos empujamos el agua para adelante y subimos el nivel, generando un riesgo para nuestro motor. Tampoco debemos detenernos mientras vadeamos, dejar de acelerar o acelerar abruptamente. Una vez que logramos superar el vadeo, nos detenemos y dejamos caer toda el agua que se metió en el chasis.

Si el motor se apaga en medio del vadeo, puede ser un síntoma de que entró agua por la toma del filtro de aire. En este caso pueden pasar dos cosas. Una que el motor se haya ahogado por falta de aire y se haya apagado, lo que no sería grave: sacando y secando el filtro de aire habremos solucionado el problema. La otra, bastante más complicada, es que haya ingresado agua en el motor. Si así ocurre, puede que el líquido no haya roto nada, porque el motor se apagó y no hizo compresión. Pero también puede suceder que el motor haya hecho una vuelta por la inercia que llevaba y realizado compresión en los cilindros. En esta circunstancia habremos roto el motor, porque el agua no comprime como si lo hace el combustible.

Qué hacer y qué no hacer

Si fuimos afortunados y el agua que entró al motor no dobló las válvulas, es vital no darle arranque y sacar el vehículo del agua empujándolo. Luego retirar las bujías y los inyectores y hacer girar el motor hasta que haya expulsado toda el agua. Obviamente, también sacar y secar el filtro de aire. Si logramos dar satisfactoriamente estos pasos, podemos llegar hasta el mecánico más cercano y hacerle un mantenimiento preventivo cambiando los fluidos y filtros. Si no tuvimos tanta suerte y se rompió el motor, es probable que nos acordemos de este artículo que termina asegurando que el agua es el peor enemigo del vehículo.

Nota completa publicada en revista Weekend 541, octubre 2017.

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Marcelo Ferro

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