Domingo 1 de agosto de 2021
NATURALEZA | 27-06-2021 10:00

El avistaje de pumas en el Parque Patagonia sigue ganando adeptos

Gracias a los buenos oficios de un guía local, dos experimentados viajeros bonaerenses pudieron avistar varios ejemplares de pumas. En su relato, los visitantes transmitieron la emoción que les provocó el encuentro.
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El noroeste de la provincia de Santa Cruz se viene posicionando como uno de los destinos favoritos para quienes buscan una actividad más cercana en espacios que permiten observar especies animales que aún conservan su estado salvaje.

Entre ellas se destaca el avistaje de pumas, que en los últimos años ha registrado un marcado crecimiento en el Parque Patagonia gracias a la cada vez mayor cantidad de personas que se animan a recorrerlo en profundidad en busca de captar con sus cámaras fotográficas, filmadoras o celulares algún ejemplar de estos animales, muchos de los cuales están siendo monitoreados mediante el uso de radio collares y geo- posicionadores para profundizar sobre su ecología en paisajes compartidos con el hombre. .

“El uso de esta tecnología nos ha permitido aprender muchísimo sobre los pumas de esta región”, comenta Facundo Epul, emprendedor de Perito Moreno quien puso en marcha “El Choique”, una propuesta que propone salidas guiadas tanto para avistar la fauna silvestre como para hacer trekking en ese valioso patrimonio cultural y paisajístico. 

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“Conocemos cuáles son las sendas que prefieren para desplazarse, dónde descansan durante el día y cuáles son los principales sitios donde emboscan a los guanacos, su principal presa”, agrega el profesional.

 Luego de muchas jornadas de intensa capacitación, Epul  logró comprobar que los pumas tienen, principalmente, hábitos nocturnos, por eso, las salidas para el avistaje de los pumas se llevan a cabo durante dos noches.

La experiencia fue fantástica. Es una mezcla de intriga e incredulidad en la primera salida. En la primera noche, luego de caminar unos 200 metros por un cerro y al iluminar con una linterna, a lo lejos asomaron dos ojos verdes brillantes en la oscuridad. Facundo, el guía, nos dijo que había otro más, entonces la sensación se transformó en excitación y un poco de miedo, por qué no confesarlo”, comenta Gustavo López Krmac, un experimentado en el avistaje de pumas, que siempre está acompañado por su esposa Marcel. arcel.

El segundo intento fue mucho más intenso aún ya que, en plena oscuridad, López alcanzó a ver dos pumas al lado de un animal muerto, pero rápidamente se perdieron en la oscuridad. Por eso el guía lo invitó a subir caminando a la lomada para intentar verlos desde arriba.

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Si bien tras alcanzar los 150 metros de la loma no pudieron divisar nada, la sorpresa llegó en el momento menos esperado. “Ya resignados, comenzamos a bajar la loma de nuevo hacia la camioneta y cuando nos dimos vuelta, la luz de la linterna se tropieza ahí, a unos veinte metros nuestro, detrás de unos matorrales con un bicho imponente. ¡Quedé impactado! Era precioso y enorme, nos miró con displicencia y siguió caminando loma arriba”, recuerda López.

Por último, López remarca que aún cuando uno vaya con su propio vehículo o con el de un guía, eso no significa nada si el guía no conoce el terreno y el comportamiento de los animales al detalle. “Tuve la posibilidad de hacer avistaje de fauna en Sudáfrica y debo decir que, más allá de que siempre es excitante ver a los animales en su hábitat natural, desde el punto de vista de la experiencia, lo esencial es contar con alguien que conozca la zona y las costumbres de las especies a avistar”, concluye. 

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