Martes 18 de mayo de 2021
CAZA | 02-07-2016 17:28

Caza menor con perros: ensayo de laboratorio

En un día helado, caminamos el mismo terreno con y sin perro para establecer las diferencias entre ambas modalidades.
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Con el inusual placer que siente el cazador, comencé mi viaje a unos campos cercanos a Rauch. Otra vez elegí la zona central de la provincia de Buenos Aires por dos motivos: uno es que el día anterior a la salida había llovido copiosamente en la Capital Federal y mis contactos me informaron que en esa zona no había caído ni una gota. La otra causa son los costos: hoy emprender una cacería en solitario (sin guía) a 300 km de mi zona de residencia ronda los $ 2.500 solo en combustible, peajes, comida e insumos. Si le sumamos una noche de hotel y comidas, otros $ 900. Con guía se agregan de $ 1.500 a $ 3.000, así que decidí hacer la salida con Daniel Callisto y Javier Trincheri, mis compañeros habituales, para compartir gastos y experiencia.

Como siempre, apenas llegamos nos anunciamos con Carlos, el dueño del campo, a quien saludamos y le preguntamos en qué cuadros podíamos cazar y dónde no. Esto tiene que ser una costumbre entre los cazadores para mantener una relación de cordialidad y respeto. De la charla surgió algo que notamos camino al campo: la poca cantidad de cazadores durante junio, lo que él atribuyo a que un par de fines de semana llovió, y a lo que algunos cazadores le comentaron: los altos costos de cada salida.

Perdiz en Tandil-003

Este domingo en particular se presentaba nublado y con baja temperatura cuando entramos a los cuadros. El primer problema llegó de inmediato: la cámara fotográfica no quiso arrancar, así que realizaríamos la nota sin ella. Soltamos a los perros –Choco, el braco de Javier, y Folk, mi pointer– y cargamos nuestras escopetas 12/70 con cartuchos de 28 gramos de munición 7 (porque no había viento). Los pastos todavía estaban altos y con una escarcha gruesa. Con la humedad y el frío suceden dos cosas: primero, la perdiz no se mueve o lo hace poco, con lo cual las emanaciones son bajas o nulas; la segunda, que cuando la perdiz empieza a caminar, el perro recibe sus emanaciones desde mucha distancia, con lo que la marca y el laceo se hacen más prolongados hasta llegar a la marca definitiva.

Nota publicada en la edición 526 de Weekend, julio de 2016. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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Horacio Gallo

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