Palacio Piccaluga, una visita al pasado

Un edificio de comienzos del siglo XX se muestra en todo su esplendor a partir de visitas guiadas, algunas de las cuales incluyen música en vivo y degustaciones.

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Visitar el Palacio Piccaluga en la Ciudad de Buenos Aires, es un viaje al pasado. Recientemente restaurado pero prácticamente igual a como lucía cuando era habitado por la familia que le da nombre, esta mansión abre sus puertas en visitas guiadas diurnas o nocturnas en grupos reducidos, con una duración aproximada de entre dos y tres horas.
Ubicado sobre la calle Marcelo T. de Alvear N ° 1560, en la Recoleta, recorrer sus ambientes es como retroceder en el tiempo para ver y entender cómo vivían las familias acomodadas de la época, y por supuesto, cómo lo hacían sus numerosos sirvientes.

Se trata de un edificio exclusivo correspondiente a la tipología residencial de Petit Hotel, de gran adhesión a principios del Siglo XX, y se trata de una versión minimizada del Grand Hotel que difundió la aristocracia francesa. Sus casi 2.000 m2 de superficie cubierta, distribuidos en 3 amplias plantas, más un gran jardín interno, generan ambientes flexibles y amigables para poder vivir una experiencia única. Espacios sofisticados y señoriales se entrelazan con rincones acogedores y cálidos. Inaugurado a comienzos del 1900, fue el resultado de la obra del calificado arquitecto Ítalo-suizo Domingo Donati (1866-1925) quien, luego de estudiar en la Academia de Brera (Milán, Italia), llegó a nuestro país. Aquí fue reconocido rápidamente por su enorme capacidad y vivió durante 40 años, en los cuales proyectó numerosos edificios de excelente calidad en Buenos Aires y Mar del Plata. Su obra se destaca por la incorporación de pequeños patios que abastecen de luz a los sectores más oscuros de la planta, permitiendo desarrollar una multiplicidad y versatilidad de espacios poco frecuentes para este tipo de edificaciones.


La arquitectura de esta construcción se ve reflejada desde el primer paso, donde su suntuosa escalera invita a descubrir una fluida integración de la casa con el jardín y los contrastes de variados materiales que han perdurado en el tiempo. Una gran variedad de vitreaux iluminan con luces de distintos tono, mientras que chimeneas y columnas de mármol, con terminaciones de madera tallada artesanalmente, y la delicada herrería conforman piezas únicas que acompañan el estilo del Palacio.

El formato de la visita es similar para las guiadas diurnas que comienzan a las 17 como para las que arrancan a las 20. La diferencia está en que quienes escojan la nocturna podrán disfrutar de un show musical instrumental en vivo en el salón principal, como así también una degustación de quesos y vinos en el enorme jardín interno. El punto de partida es la imponente escalera de mármol a través de la cual se accede al edificio y se recorren los tres niveles del Palacio, la casa de servicio y su jardín. La excelente descripción del reconocido arquitecto Alfonso Piantini –quien además es uno de los principales artífices de la restauración– y los exquisitos detalles de cada rincón generan un ambiente único durante todo el recorrido.

Para más información, adquisición de entradas (desde $ 200) y consultas, ingresar en www.palaciopiccaluga.com o por mail a visitas@palaciopiccaluga.com

 

 

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