4×4: Cuál es la maniobra para no quedarse colgado

Una técnica permite transferir todo el peso del eje trasero al delantero en plena marcha. Cómo se hace.

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Un vehículo andando es una masa o peso en movimiento y es regido por la física. Si decimos que en el descenso de una pendiente la física intenta equiparar a los pesos o masas del eje trasero con los del eje delantero, y con una pequeña acelerada nosotros estaríamos liberando el peso del eje delantero evitando quedar en una situación complicada, estamos afirmando que, de alguna manera, nosotros podemos manejar estos pesos y engañar a la física.

Ejemplo. En las técnicas de seguridad en conducción 4×4, que son comunes a todas las superficies, la física va a actuar donde la gravedad ejerza una acción sobre nuestro vehículo en movimiento, como pasa en los ascensos o descensos de pendientes o en las inclinaciones laterales. En otra acción donde la gravedad va a trabajar es cuando intentamos superar una lomada, subir un médano con un corte pronunciado arriba o una pendiente que corta como si fuera una rampa. Para dar un ejemplo de la vida cotidiana, es como pasar a gran velocidad por un lomo de burro.

Siempre contra el suelo. Si nosotros hacemos de cuenta que queremos salir volando y encaramos una rampa a toda velocidad, sin cortar nunca, saldríamos volando por varios metros y al caer seguramente pagaríamos las consecuencias de nuestra “aventura”. Consecuencias que pueden ser realmente muy graves. Si estamos hablando de técnicas de seguridad, lo primero que debemos indicar es que las cuatro ruedas de nuestra 4×4 siempre deben estar en contacto con el suelo. De esta manera, nunca perderíamos el control y no golpearíamos nada. Si volamos, además de romper todo, estaríamos corriendo el riesgo de tener un accidente grave.

¿Por qué salimos volando? Cuando encaramos una pendiente, todo el peso o masa está en el eje trasero y, cuando arribamos a la cima, el primero en llegar y quedarse sin peso es el eje delantero. Por lo tanto, al estar recibiendo tracción todavía del eje trasero, saldríamos volando y, como expliqué antes, esto sería totalmente contrario a una técnica de seguridad. Lo que deberíamos hacer para evitar cualquier riesgo es transferir el peso o masa del eje trasero al eje delantero, de esta manera absorberíamos el obstáculo y no se despegarían las ruedas delanteras de la superficie.

Técnica. ¿Cómo se transfiere el peso o masa del eje trasero al eje delantero? Supongamos que queremos coronar un médano alto que corta abruptamente en la cima, muy parecido a una rampa que corta en un determinado punto. Si nosotros aceleramos fuerte para tomar inercia y llegar a la cima, todo el peso estaría en el eje trasero. Y si seguimos acelerando hasta el final, saldríamos despedidos de la rampa y volaríamos. Para transferir el peso al eje delantero, solo deberíamos frenar un poco o desacelerar antes de la cima, de esta manera, todo el peso iría al eje delantero y absorberíamos el obstáculo con facilidad. Pero la pregunta es: ¿resulta fácil transferir el peso del eje trasero al delantero y superar el obstáculo? La respuesta es “no”, es muy difícil hacer bien esta maniobra sin salir volando, golpear nuestra 4×4 o quedarnos encajados. Es una maniobra que debe realizarse de manera exacta, porque si dejamos de acelerar antes, probablemente no alcancemos la cima del obstáculo o quedemos encajados en ella, porque no tendríamos la suficiente inercia para pasar el ángulo ventral. Y si dejamos de acelerar o frenamos  muy justo en la cima, seguramente despegaríamos de la superficie nuestro eje delantero, recibiendo un fuerte golpe sobre el mismo o, peor aún, volaríamos un poco, dañando nuestro vehículo.

Fina maniobra. La técnica es así: uno o dos metros antes de la cima, frenar o dejar de acelerar (en caso de contar con caja reductora y freno motor) lo suficiente para que el peso del eje trasero pase al eje delantero con la necesaria inercia para superar el obstáculo y no quedarnos en la cima. Es recomendable probar la inercia en la trepada una o dos veces antes de hacer el intento final: primero intentamos a una velocidad y vemos hasta dónde llegamos, luego probamos un poco más fuerte y así vamos evaluando la velocidad correcta hasta hacer el intento final. Siempre es preferible quedarse corto que pasarse de rosca.

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