Viernes 23 de abril de 2021
4X4 | 04-07-2017 08:45

4x4: el desafío de los dos ríos

Un curso seco y otro bien barroso fueron los grandes protagonistas de este circuito cercano a Villa Castelli, en la provincia de La Rioja. Galería de imágenes.
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Sin saber qué nos esperaba, habíamos pasado la puerta del Parque Nacional Talampaya por RN76, cruzamos por RN40 la ciudad de Villa Unión y estábamos llegando a Villa Castelli, cabecera del Departamento Gral. Lamadrid, en la provincia de La Rioja. Inmediatamente todas las miradas se dirigían como un imán hacia el este, donde se encontraba la imponente Sierra del Famatina. Y al girar al oeste, las Sierras de los Colorados y la precordillera de los Andes, otra mirada mágica. Cruzamos el río Bermejo por una huella con mucha arena y llegamos a una plaza detenida en el tiempo. Definitivamente, la soledad y la belleza son prtagonistas en este lugar.

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Por el norte logramos ver a Mariano Platero, local expert y organizador del Encuentro Nacional de Regularidad y Destrezas (ENREDE), prueba de off road en la que íbamos a participar. Mientras charlábamos sobre la modalidad del evento, comenzó a llegar un sinnúmero de camionetas y motos, muchos chicos y grupos de amigos reflejando lo que serían días de gran camaradería. Así, en un lapso de 3 horas, lo que estaba inmovilizado recobró vida y movimiento.

Mientras transcurría el día, grupos de familias y amigos se dirigían a lo que fue en algún momento la escuela del pueblo, hoy convertida en la central de operaciones para amantes de la naturaleza y bautizada como El Condado. El predio posee una administración de lujo, alojamiento tipo regimiento y un comedor con proyector para los briefing de los visitantes. Padres e hijos entran a las administraciones a buscar los números y cronogramas con una alegría como si fueran a competir en el Dakar. Ver este ambiente nos llena de felicidad porque nos demuestra que con las mismas camionetas que usamos para buscar a nuestros chicos en el cole, también podemos disfrutar de una de las mejores aventuras por huellas y rutas del Dakar. Mates y tortillas circulan mientras el día nos invita a ir conociendo gente del lugar y apasionados por la misma actividad. Así es que comienza a tomar vida esta competencia.

En el primer día con un reducido circuito de destreza para romper el hielo. Esta pequeña montañita de rocas, tierra y barro es ideal para que todos disfruten del espectáculo de conductores noveles y de aquellos más experimentados que son referentes en la actividad. Más tarde es la hora de saborear comidas regionales. Al día siguiente será la charla de manejo y de ruta que se realizará por la ruta del Dakar, en la imponente Quebrada del Yeso.

Por la quebrada

A las 8:30 horas, unos 60 vehículos –entre camionetas, cuatris y motos– estaban preparados para recorrer uno de los circuitos más interesantes del off road. Mate, café y sonrisas se apoderan de todos los participantes. La organización nos entrega una hoja de ruta con coordenadas y lugares (tipo croquis). Observaba las miradas que denotaban adrenalina y complicidad entre hijos y padres, que se sentían competidores de verdad. Comienza la charla donde se explican términos, situaciones de manejo y puestos de control y rastrillaje.

Casi sin darse cuenta ya estaban todos largando en la segunda etapa por las rutas del Dakar. El fhes fhes (polvo fino tipo talco muy duro de pasar) comienza a darle la emoción del caso, y así transcurren paisajes interminables. Nos vamos acercando al primer punto de reagrupación, enclavado en la Quebrada del Yeso. Todos ya debajo de los vehículos, colaborando y dando indicaciones, mientras los chicos festejan las hazañas de sus padres y los grupos de amigos se hacen bromas unos a otros. Ya había transcurrido más de medio día, y por camionetas y motos comienzan a circular los sánwiches y frutas, tras sortear una de las primeras dificultades de la Quebrada, ya reconocida en el ambiente del todo terreno.

Circulamos por más de 25 km y luego nos desviamos del río seco principal y empezamos un repechaje por una pequeña quebrada. Los vehículos y pilotos se asombran por su angostura y dificultad. Una vez superado este obstáculo llegamos a unos 2.300 msnm y ya divisamos la Cordillera Principal de los Andes Centrales. Comenzamos a bajar por el lecho de un río seco hasta la localidad de Jagüé, pequeño pueblo de arrieros en el que finaliza la segunda jornada de off road. Al llegar a El Condado (nuestra base de operaciones), entre música y fogones la gente compartía las anécdotas del día y se preparaba para la última etapa.

Circuito El Bermejo

Son las 9:30. Luego de la charla y listos para partir las familias ya suben a sus vehículos y contentos posan para las fotos bajo el arco de largada. A los 4 km nos encontramos con un terreno totalmente diferente al recorrido el día anterior. El río con agua y barro nos obliga a detenernos a pensar y trabajar para seguir adelante.

Con las camionetas de rastrillaje a full, en un par de horas todos habíamos superado el río. Empezábamos ahora una zona de dunas que nos esperaba del otro lado del curso. La etapa fue tan dura como divertida. Y entre paisajes deslumbrantes llegamos al vivac, donde ya podíamos distendernos y disfrutar de los fogones. Grupos de danza y folklore se adueñaban del espacio en lo que sería la fiesta de despedida de un evento muy entretenido, con la organización pendiente de cada participante. El sol asoma tras las Sierras del Famatina, un amanecer silencioso en un lugar que nos sorprendió. La belleza, la tranquilidad y una historia que convierte a la región en un lugar único, dejando mucho por descubrir…

Nota completa en revista Weekend 538, julio 2017.

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