Martes 27 de septiembre de 2022
SITIOS EXTERNOS | 15-02-2016 11:00

Río Paraná: una noche en Campana

El Paraná de las Palmas no escapa a los efectos de la inundación, pero aún así podemos lograr buenos ejemplares en aguas profundas.
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Otrora un clásico de la pesca calificada, el Paraná de las Palmas es un río que casi está afuera de la agenda de los pescadores deportivos. La intensa actividad portuaria a la altura de Campana y Zárate, sumada a la falta de bajadas públicas de lanchas, hacen que las bondades piscatorias de la zona sean conocidas sólo por un puñado de cañas locales.

Preparando los equipos

En invierno, sin embargo, entran muy buenos pejerreyes, y en verano se activan enormes bogas y carpas. Tras estas últimas especies fuimos en la intención de practicar una pesca nocturna, para escapar de los intensos calores del día y evitar también el constante devenir de barcos de gran calado y barcazas menores.

Junto al colega Luis María Bruno del Semanario del Pescador y su amigo Lino, socio del

Campana Boat Club donde guarda su linda embarcación tipo trucker, decidimos probar suerte en el Paraná de las Palmas a la altura de Campana, donde apenas a 500 metros del mencionado club ya tenemos el ámbito más propicio para intentar esta pesca. Precisamente una pintada en la empalizada costera marca la zona de “los 500” –distancia desde ese punto al Club tomada por los remeros–, sitio clásico para anclar a 30 metros de la costa y largar líneas al agua en profundidades de 7 a 9 metros.

Armamos cañas de 2,40 m con tips sensibles para marcar el pique pero a la vez con cierta resistencia para maniobrar líneas con plomadas de 90 a 120 gramos, que son los pesos requeridos para sostener la línea a fondo en una correntada intensa. El largo de brazoladas no es un dato menor: se usan largas, de 70 cm a 1,20 m, saliendo de un rotor pegado a la plomada y terminando en un esmerillón del que los pescadores locales sacan dos brazoladas. Las plomadas deben ser en formato cajón o cono para evitar que rueden (las cajón por su forma aplanada, y las de cono porque se entierran en pocitos produciendo el mismo efecto) y, en caso de correntada muy intensa, plomadas con gancho de las que usamos en el mar.

Elección del anzuelo 

Un dato en los anzuelos nos llamó la atención: nuestros pescadores locales usan los tradicionales corvineros en tamaño chico, cuyas garras de águila sirven para sostener un par de granos de maíz y sobre estos cubrir todo el conjunto con una masa especial.

Nota publicada en la edición 521 de Weekend, febrero de 2016. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

15 de febrero de 2016

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Wilmar Merino

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