Viernes 23 de abril de 2021
SITIOS EXTERNOS | 11-02-2016 11:27

Exótico viaje por el Urubu

Un grupo de aventureros realizó en kayak una larga travesía por el norte de Brasil. La experiencia y las vivencias de 5 duros e inolvidables días.
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Sin lugar a dudas, la región de la amazonia brasileña, con su río Amazonas como cabecera, es un sitio que cumple todos los requisitos para vivir una gran aventura, y

la navegación en kayak del río Urubu se presenta como un interesante desafío deportivo.

El Urubu, que debe su nombre a una ancestral tribu de la región, es un curso brasileño afluente de la margen norte del gran río Amazonas, posee una extensión total de 430 km y su caudal es muy variable. Una de sus características distintivas es su transparente agua, cuya acidez impide el desarrollo de mosquitos, una bendición para los visitantes.

La fecha elegida para la expedición fue la primera quincena de diciembre. Nos sorprendió una bajante histórica del Amazonas y de sus afluentes, resultando entonces un río más técnico, con dos cascadas innavegables y más lento. El recorrido se diagramó basándonos en mapas confeccionados por nosotros en base a imágenes satelitales y contactando un guía local, Ney, quien nos consiguió los kayaks. El conocimiento del río, de su flora y fauna y, fundamentalmente, su excelente atención, justificaron la inclusión de Ney al grupo.

Conociendo el lugar 

En la previa dividimos el viaje en 5 días con sus noches, pero con la certeza de que podía haber cambios. La jornada 1 nos sirvió para calmar ansiedades, probar las embarcaciones, ponerlas a punto y tranquilizarnos al concretar el sueño de navegar en la selva amazónica. Cerca del mediodía estábamos remando en un río que se presentaba con mucha vegetación hundida y que exigía cautela y prolijidad. Las márgenes eran altas (1 a 2 m) y la flora sumamente profusa. Después de remar solo 7 km arribamos a la casa de un lugareño construida de madera obtenida de la selva, cuya única estructura extra era un techo.

Si bien nos pareció poco tiempo invertido en remar, el resto del día lo aprovechamos caminando por sendas de la selva para conocer árboles típicos y algo de fauna, como así también cavernas (producto de la erosión del agua) habitadas por gran cantidad de murciélagos y pequeñas cascadas de aguas cristalinas. La noche nos sorprendió en la costa del río, como no podía ser de otra forma, con un mate en una mano y una caña de pescar en la otra.

Nota publicada en la edición 521 de Weekend, febrero de 2016. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

11 de febrero de 2016

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Bárbara Roesler

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