Miércoles 28 de julio de 2021
PESCA | 27-01-2021 12:41

Ataque de palometas en el Paraná: ¿son pirañas?

Aunque pertenecen a la misma familia, son distintas y el accionar denunciado podría deberse a situaciones del agua y del clima sofocante. También el gran tamaño que están alcanzando en la actualidad.
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“Me das una tortita negra”, le dije a una panadera en cierta localidad argentina. “¿Qué es eso”, me respondió. Se la señalé pues la exponía detrás de un vidrio. “Ah, una carasucia, querés”. Lo mismo sucede con ciertos nombres de peces: depende de la zona, se emplean de una forma u otra, como, por ejemplo, róbalo y manguruyú, o dientudo y tararira. Con la globalización producida por internet y, más específicamente, los sitios y las redes sociales, suelen confundirse palometas y pirañas. Los medios generalistas utilizan el nombre más conocido en su zona o el que le llegó desde el lugar al que aluden.
Luego de que se consignara en Rosario que las palometas mordieron a bañistas en el río Paraná, asimilándolas a las pirañas, vale la pena repasar sus características, porque en muchos países las identifican como de la misma familia.  Para eso recurrimos a los biólogos que, para evitar estas imprecisiones, usan nombres científicos para designar a los animales y vegetales. La mejor explicación la encontré en Guía de los peces del parque Nacional Pre-Delta, de Almirón, Casciotta, Ciotek y Giorgis. Al hablar de la amplia familia Characidae (incluye desde mojarras hasta dorados), pueden verse entre muchos otros, dos géneros: Pygocentrus y Serrasalmus. Las claves para la diferenciarlos son dos. El perfil de la cabeza: convexo (redondo) para el primero y cóncavo (hacia adentro) para el segundo; y una banda negra en el margen distal de la aleta caudal (Pygocentrus), que es submarginal o “cerca de la base” de la cola para el segundo.  

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Visualmente, entonces, el “hundimiento” de la cabeza es el más notorio y el que divide las aguas en los usos populares: en general, al primero (Pygocentrus) se lo llama más comúnmente “palometa” y al segundo, “piraña”. Pero las voces suelen confundirse en las distintas regiones. Incluso el mismo libro citado, cuando las describe con fotos habla de este intercambio: “piraña o palometa” dice un par de veces. Agrega también que ambas pueden producir heridas a personas o animales.
He presenciado alguna vez estos ataques. Generalmente suceden con río muy bajo y alta temperatura del agua; son peces relativamente chicos a juzgar por la mayoría de las mordeduras (una palometa de dos kilos corta una falange sin problemas); y resultan muy esporádicos. Esto es producto de mi observación y mi lectura de los informes. Se habla de la merma de yacarés y del cambio de temperatura de las aguas para justificar su tamaño y actividad dañina… 

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Pude bañarme en afluentes del Amazonas poblados por las enormes pirañas negras (hasta 4 kg) y nunca tuve problemas. Mi amigo, el periodista Rubinho, con más de 25 años pescando en esos lugares, me contó que jamás vio o supo de un ataque de palometas/pirañas, salvo el caso de un turista que se zambulló en el lugar donde una posada de pesca tiraba los restos de comida al agua. Pero todo puede pasar y las especies modificar sus hábitos en un contexto en que el cambio climático influye hasta en el mas mínimo comportamiento.   

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Néstor Saavedra

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