Sábado 24 de julio de 2021
MOTOR | 12-06-2021 19:00

Casas rodantes: 5 claves para remolcar

Si recién adquirimos una casa rodante o una tear drop, o estamos a punto de hacerlo, hay algunos consejos de conducción que deberíamos conocer. Por Marcelo Pistorio.
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El uso de vehículos recreativos acoplados necesita algunas consideraciones extra para levarlos con seguridad. La falta de práctica o el distanciamiento en su tiempo de uso hacen que, a veces, olvidemos o pasemos por alto revisiones o controles que pueden alterar la normalidad de nuestro viaje. Por eso sumamos en este bloque informativo algunos tips importantes que bien vale la pena recordar.

  • Sobrepasos. Es importantísimo que, al sobrepasar otro vehículo, se tenga en cuenta la velocidad que se está llevando y el largo total, porque muchas veces empezamos a acelerar –sobre todo en las rutas–, y nos empezamos a quedar sin distancia porque el vehículo que está traccionando no tiene más fuerza para aumentar. Recordar que los camiones generan una cortina de aire que sopla desde el frente y que, al acercarse a la cabina, se vuelve más intensa. Para evitar que frene nuestro avance es necesario abrirnos un poco más, de esa forma ese flujo bajará de intensidad y nos permitirá contar con resto de potencia para terminar la maniobra.

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  • La longitud. Tener en cuenta que el vehículo tractor (automóvil o camioneta) más la casa rodante en conjunto suman muchos metros en total, que a la hora de desviarse o girar en alguna esquina exigen mayor atención para evitar subirse al cordón o colisionar contra otro vehículo estacionado. Esto se debe a que las ruedas del vehículo arrastrado llevan un radio de giro distinto del que estamos conduciendo, y este radio comienza en el lugar donde empieza la maniobra, o sea, un tanto más por detrás a las de nuestro automóvil. Por lo tanto, es mejor hacer unos metros más antes de empezar a girar e, incluso, alejarse un poco del borde de la calzada. Ello facilitará la circulación.
  • El peso. Un detalle que venimos remarcando siempre es el peso del vehículo que estamos remolcando, ya que las condiciones de tracción y frenado cambian por completo y el transporte tractor no siempre está preparado para este esfuerzo, con lo que podríamos llegar a situaciones extremas de desgaste o rotura de piezas o, incluso, a la pérdida del control de la unidad. Antes de enganchar un tráiler o casa rodante hay que revisar el manual de usuario del vehículo para asegurarse de que se está dentro de la capacidad admitida de remolque; el embrague y los frenos lo agradecerán. Que parezca un vehículo musculoso no necesariamente significa que debajo del motor haya caballos de fuerza suficientes. Un punto a tener en cuenta en función del peso es que la legislación argentina no exige que lleven frenos los vehículos recreativos de hasta 750 kg, categoría O1, y que la velocidad máxima permitida de remolque es de 80 km/h.

 

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  • Luces del remolque. Verificar las conexiones de todo el sistema eléctrico, desde la unidad tractora en su ficha fija hasta la lámpara trasera del tráiler. Es importante destacar que la legislación actual exige una iluminación trasera de posición, freno de color rojo y las intermitentes de color amarillo o ámbar. Una actualización agregó una luz trasera de reversa en color blanco, y las llamadas Tres Marías, que son tres luces centrales en la parte superior de la unidad remolcada (cuando se trata de casas rodantes convencionales, no las de bajo perfil). Otras luces obligatorias son las cinco blancas en la parte delantera: dos determinando el ancho del vehículo y otras Tres Marías centrales. Por último, se suman dos luces laterales, una al principio y la otra al final, reemplazando las verdes y rojas que figuraban en la legislación anterior. Ahora ambas se piden amarillas o ámbar.

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  • Visión nocturna. Regular y controlar las luces de los faros delanteros de la unidad tractora. ¿Por qué? Porque el peso del elemento remolcado modifica la altura del frente del vehículo tractor, entonces es muy posible que la iluminación de los faros delanteros esté fuera de rango y termine encandilando a los vehículos que vienen de la mano contraria. O, mucho peor, que nos quite la visibilidad hacia el frente, restando metros en la visual del camino que, sumados a los metros extra que se demora en frenar o que necesitamos para hacer una maniobra, puede arruinarnos el viaje. La deficiencia que puede causar la falta o mala iluminación delantera influye no solo en el tiempo de reacción, sino también en el estado físico y anímico del conductor, ya que genera un cansancio extra por un exceso de atención y tensión muscular. Este dato es fundamental tenerlo en cuenta al momento de planificar un viaje, por lo que deberemos estipular paradas intermedias para relajarnos, más aún al saber que, con remolque a la rastra, no podemos exceder los 80 km/h, como ya mencionamos.

Por Marcelo Pistorio.

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