La ciencia al servicio del dorado

En Concordia se viene haciendo desde hace 8 años el estudio de mayor prolongación sobre la especie más deportiva de nuestro país. Sus datos, que abastecen a la Comisión Administradora del Río Uruguay, son de vital importancia para el pescador que quiera entender por qué aguas abajo de la represa de Salto Grande se dan los dorados más grandes del mundo. Galería de imágenes.

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La zona más próxima a la represa de Salto Grande, en el río Uruguay, es conocida mundialmente por el tamaño de sus dorados y por gozar de poblaciones saludables de ésta especie que motivan la visita de deportistas de todo el mundo, incluso de celebridades como Roger Waters o Jeremy Wade (Monstruos de Río), y también destacada por la entidad que homologa récords mundiales de pesca deportiva. I.G.F.A. (International Game Fish Asociation) como la de mayores récords mundiales homologados. Pero también es epicentro de uno de los pocos estudios sobre poblaciones de dorados en nuestro país, destacándose especialmente el mantenimiento en el tiempo de dicho trabajo, encargado por la única empresa que explota el recurso (Untamed Angling S.A., conocida popularmente como La Zona) y con destino a informar regularmente de la explotación del lugar a la Comisión Administradora del Río Uruguay (C.A.R.U.), conformada por especialistas de Argentina y Uruguay.

Tras una reciente visita en donde tuvimos oportunidad de pescar algunas de éstas bestias doradas de 11 a 18 kilos, conocimos al ictiólogo Guillermo López, del Museo de Ciencias Naturales Benardino Rivadavia, el responsable del estudio citado sobre la especie de dorado que tenemos en nuestro país (Salminos brasiliensis), quien está convencido de que el trabajo mancomunado de prestadores de servicios, deportistas, entidades que nuclean pescadores deportivos y autoridades provinciales, debe integrarse para poder realizar efectivamente procesos de marcado y seguimiento de una especie migratoria como el dorado.

Conversamos con el especialista sobre la necesidad de proteger “a nuestro pez nacional desde el punto de vista deportivo” en la convicción de su valía en tanto predador tope de la cadena trófica y como recurso económico en tanto pez embajador de nuestro país.

“La población aguas abajo de la represa de Salto Grande es una de las más importantes del mundo, no está rodeada de grandes ríos y se concentra por tanto en el cauce principal del río Uruguay. Desde hace años venimos desarrollando un proyecto de pesca deportiva con registro científico mediante la marcación de ejemplares que permite afianzar a La Zona como uno de los mejores pesqueros del mundo de dorado, a tal punto que la IGFA lo viene nombrando como el mejor lugar de pesca deportiva del golden dorado. Esta entidad homologa los récords mundiales de las distintas especies, que en este caso son de hasta 25 kilos, lo cual no quiere decir que no haya habido otros dorados más grandes pescados aquí u otros lados, pero no han sido homologados. Lo particular de este tramo del río Uruguay es que aquí se produce una mayor pesca concentrada de grandes ejemplares”, sostiene López en su estudio del Museo de Ciencias Naturales, desde donde Produce los informes tendientes a la conservación de esta propuesta turístico deportiva para la Comisión Internacional del Río Uruguay.

Weekend: ¿Cómo se origina este proyecto y porqué es importante su continuidad?

Guillermo López: Cuando se origina el proyecto de La Zona es porque se determina que hubo una abundancia de dorado que iba contra la represa. Parte podía pasar a través de las escaleras que se hicieron en ella, pero gran parte queda en La Zona. Se hace entonces un proyecto de investigación en el cual se exige a la empresa que presta servicio de pesca dar un informe científico, marcar peces con determinadas reglas y normas, y elevar ese informe a la Comisión Administradora del Río Uruguay, organismo internacional creado por las repúblicas de Argentina y Uruguay para una administración conjunta del río Uruguay en el tramo que comparten ambos países. Ya llevamos 8 años de marcaciones, con algunas discontinuidades por el estado de río, pero en los últimos 5 o 6 años se viene manteniendo. Como proyecto es uno de los pocos que hay en el país, y que se mantiene.

W: ¿La imposibilidad de pasar la represa para reproducir aguas arriba por parte de grandes dorados influye en la proliferación de doradillos aguas abajo y hasta el Río de la Plata?

G.L.: No solo la represa de Salto Grande sino la de Yaciretá tienen un efecto. Estos cambios en los niveles de caudales de los ríos hacen que en grandes volúmenes de agua se esparzan estos ejemplares hacia la zona del Paraná y el Uruguay bajo. Hay reproducción desde el Paraná medio hacia abajo y en el río Uruguay también. La estrategia reproductiva de ésta especie suele estar asociada, junto con el sábalo, a los puntos más altos de creciente que llenan los valles de inundación en los ríos hasta las nacientes, por lo cual los dorados reproducen en estas nacientes y al ir bajando baja el dorado recién nacido y también el plancton. Hay que cuidar estos ríos de nacientes donde el dorado desova. Y como ahora no pueden llegar adonde llegaban antes, el dorado busca nuevos lugares de desove. Por eso hay que cuidar mucho ríos como el Paranacito, el Mocoretá o el Ayuí. También el río Negro, en Uruguay, pero éste fue afectado por una represa también. Igualmente, todos éstos ríos suplen la función que tenía antes el río Uruguay. Antiguamente los Saltos del Moconá, con las grandes crecientes, eran fácilmetne sorteados por los dorados. Pero las más de 20 represas del sur de Brasil que afectan estos saltos ahora dejan los dorados aguas abajo, y la especie busca nuevas áreas de desove, por eso es muy importante conservar estos pequeños arroyos que son las nursery de los dorados.

W: La marcación que realizan para estos estudios es vital para determinar movimientos de la especie y cambios en las tallas. ¿Cuántos ejemplares fueron marcados y que han descubierto en las recapturas?

G.L.: Hemos marcado en 8 años mas de 23.400 ejemplares. Hasta el momento se usó una marca tipo lead, que era un tubo plástico con una leyenda adentro. Cuando el pescador lo ve dice: “Abra y lea”. Y allí hay datos de la marcación, registros de peso, medida hasta la base de la aleta caudal etc. A la gente que devuelve esa marca se le da una recompensa económica. Ahora se está reviendo todo ésto, hay una necesidad de evaluar nuevas formas de marcación y demás. Lamentablemente, hay mucha pesca clandestina con redes desde la costa uruguaya y esto plantea una problemática, porque gran parte de lo que uno marca va a la malla, por lo cual los porcentajes de recaptura no son tan grandes. Pero a lo largo de estos años se han logrado más de 200 marcas en recapturas. Ahora estamos pensando en otro modelo de marca, tipo Floyd Tac (una suerte de flecha con un spaguetti mínimo con la información), que se pone con una especie de pistola. Pero ésto aún no fue aprobado por la C.A.R.U. Se aplica en el lomo sobre la aleta dorsal, a un costado. Y hay otro formato tipo botón que puede ir en el opérculo. Con las marcas hemos notado migraciones de más de 200 km de distancia en el río Uruguay. Y en Yaciretá en el año 86 hemos comprobado desplazamientos de más de 500 km. Seguramente es mucho más. Sería bueno comprender que es importantísimo marcar y seguir estos planes a largo plazo. Pero si no tenés todos los actores mancomunados, léase clubes de pesca deportiva, aficionados comprometidos, direcciones de fauna provinciales y los que manejan las cuencas, como la C.A.R.U. en este caso, o la gente que maneja Yaciretá, esto seguirá siendo una deuda pendiente. Hay muchos concursos de pesca de dorado en las distintas provincias que podrían usarse para programar una marcación de peces y aumentar la conciencia conservacionista que ya viene dada por el hecho de que estos concursos son con devolución. Comprendo que el momento del concurso tiene su estrés, pero el pescador debe comprender que perderse unos minutos puede contribuir a conservar el recurso y no solo disfrutarlo el día de su visita. Ahí entran en juego las normas de bienestar animal.

W: Hablando de ese tema del trato al pez capturado, háblenos de la sobrevida del dorado post captura. En nuestra visita hemos pescado peces que ya mostraban cicatrices de capturas anteriores.

G.L.: Cualquier especie, si es maltratada y no se le aplican las normas de bienestar animal que se exigen en otras partes del mundo, por ejemplo, si se lo tiene mucho tiempo afuera, entra en hipoxia y no puede sobrevivir. La propuesta concensuada con la C.A.R.U. es mantener el dorado afuera no más de tres minutos. Para esto contamos con el apoyo de los guías que entienden que esto es su recurso de vida y por suerte el dorado resiste bastante bien ese límite de tiempo. Al marcarlos, lo hacemos aplicando en la marca una pomada que hemos desarrollado en conjunto con la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires y que cuenta con corticoides, antifúngicos y antibióticos que hacen que no lastimemos al dorado con la marcación y que su herida cicatrice rápido.Volviendo al tema de la sobrevida de los peces post captura, hay estudios en Europa que muestran que en la pesca con carnadas naturales el pez toma con más confianza y traga más, por lo cual las lesiones suelen darse no solo en boca sino también en el esófago o el estómago, generando lesiones que producen mortandad en un 24 % de promedio post devolución, contra un 4 % de mortandad en ejemplares devueltos pescados con señuelos.

W: Al izar la pieza y facilitar su manipuleo, ¿qué conviene: camilla o bogagrip?

G.L.: Son discusiones. El bogagrip genera lesión, la camilla no. Pero si en un momento de apuro por sacarse su foto la persona que maneja el pescado no es ducha, a lo mejor lesiona más al pescado si le salta de la camilla y está golpeandose en el piso que inmovilizándolo con el bogagrip, que no es de lo mejor. Otro punto importante es que –antes que nada– el guía sea veloz en la extracción del anzuelo. Primero eso y luego las fotos. Un anzuelo pinchado con el movimiento de peces de esos tamaños genera más lesiones para el pez y hasta riesgos para el pescador. En esa misma línea, reemplazar los anzuelos triples por simples genera menos daños al pez, que suele sacudirse y lastimarse con el anzuelo libre otras partes del cuerpo, como opérculos o el lomo. Muchas lesiones fruto del bogagrip o los anzuelos se manifiestan en los peces en forma de necropsias, visibles al ser recapturados.

W: ¿Qué conclusiones han logrado a lo largo de éstos años de estudio en este tramo del río Uruguay?

G.L.: En la sectorización de La Zona determinamos que los lugares más cercanos a la represa son los más rendidores. El turbinado trae comida y los cardúmenes de dorados comen esos peces que vienen de aguas arriba. La otra cuestión es que el lecho a la altura de Concordia tiene muchos desniveles bien diferenciados. La parte más cercana a la represa es más profunda y en la zona más cercanas a Uruguay tienen mayor afloramiento rocoso, fruto de las excavasiones y los dinamitados que se hicieron durante la construcción de la represa. Esto hace menos profunda el agua. Por eso comprobamos que se pesca mejor desde la mitad del río hacia el lado argentino. Otra conclusión importante es que en las primeras horas de la mañana y en las últimas de la tarde se dan las mayores capturas. En términos de alimentación esto es usual, pero lo hemos comprobado muy notoriamente. También registramos que en cuanto a las artes de pesca, el spinning viene decreciendo en favor del baitcast que es la modalidad más practicada, mientras que la pesca con mosca viene en franco crecimiento año tras año. Y por último, el registro de años de capturas nos permite concluir que los meses más rendidores para la pesca son los del verano, registrándose en julio los picos más bajos de rendimiento. En cuanto a los niveles de agua, el dorado parece cazar más cuando estamos pescando en profundidades de unos 3 metros.

W: ¿Por qué se refiere al dorado como un pez “embajador de la fauna íctica de la cuenca párano platense”?

G.L.: Te lo pongo en un ejemplo: un norteamericano que vino a La Zona por una semana el primer día pescó a la mañana varios dorados de 5 a 6 kilos y estaba enloquecido. A la tarde pescó uno de 22 kilos. Se tiró en el bote y no pescó más. Para él era suficiente. No pescó el resto de los días que tenía contratado. Y se dedicó a conocer otras cosas. Y como él, viene mucha gente de afuera que al principio venía para pescar el dorado y  luego se dio cuenta de que podía conocer la Quebrada del Humahuaca, el hielo de El Calafate o las Cataratas del Iguazú. Es decir que por ese dorado el turista aprovechó a conocer varios puntos turísticos importantes del país. Ese modelo debería ser trabajado y perfeccionado.

W: ¿El río Uruguay goza de buena salud?

G.L.: Lo tendrán que decir los ecólogos. La población de dorados parece bien conservada, pero luego hay que detectar puntos de contaminación, en ríos y arroyos que desaguan, y cambiar datos con un grupo de personas que estudien distintas áreas. No se ven procesos bacterianos fuertes, no se registran mortandades, yo mismo cada tanto hago campañas para tomar muestras y ver cómo está la población desde el punto de vista sanitario. Pero hay que estar alertas. Habría que trabajar en El Soberbio, a la altura del Moconá, para intentar definir un proyecto de marcación con la gente de Misiones y determinar el comportamiento de los dorados aguas arriba de la represa. Eso sería un sueño por cumplir.

Nota completa publicada en revista Weekend 542, noviembre 2017.

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