Río de la Plata: dónde encontrar los matungos más grandes

La pesca de pejerreyes en el Río de la Plata sigue muy fuerte y Playa Honda es uno de los mejores lugares para los flechas de plata. Técnicas, líneas y carnadas.

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Playa Honda es, sin dudas, un lugar que genera muchas expectativas en cuanto a la pesca de grandes pejerreyes en nuestro querido Río de la Plata. Aquí vamos a poder encontrar cantidad y calidad siempre y cuando hagamos bien las cosas, con prudencia, con ganas y, por sobre todo, con mucho respeto por sus aguas. Llegar hasta la zona parece cosa muy sencilla pero les puedo asegurar que cuenta con varias dificultades en la navegación que podrían causar más de un dolor de cabeza. Para sortear algunas de estas cosas podemos utilizar algún GPS con cartas náuticas bien actualizadas o contratar los servicios de algún guía especializado que conozca por dónde y cómo llegar sin sufrir ningún sobresalto.

Dentro del lugar conocido como Playa Honda vamos a encontrar suelos barrosos, con conchillas, bancos de arena, canaletas profundas, bordes de canales y depresiones, barcos hundidos, islas de piedras y algún que otro lugar donde predominan los juncos.
Si bien el promedio general es de 3 m de profundidad, en consecuencia de todo lo enumerado anteriormente vamos a notar variaciones y en cada una de ellas una respuesta para la pesca del día elegido. Los cruces hacia la zona central del río se producen habitualmente saliendo de las guarderías ubicadas en San Fernando, Tigre y La Ñata, entre otras, siguiendo derroteros que nos sugieren nuestros GPS o, para los más experimentados, tomando algunos puntos de referencias costeras. Con un amplio espectro de posibilidades y condiciones normales del río podemos enumerar algunos puntos comunes para llegar a diferentes lugares: si queremos arribar al sector conocido como el “cementerio de los barcos” podemos tomar el cruce por la boya 25 del canal Mitre; si la idea es pescar en la zona bautizada como La Raja y alrededores podemos entrar por la boca falsa del Palmas. Y sin dudas los mayores inconvenientes los tendremos para llegar a la zona central debido a los grandes refulados sedimentarios que se formaron del otro lado del canal Mitre, aproximadamente entre las boyas 30 y 36, donde vamos a tener que saber perfectamente la altura del río para no errar en el cruce y sufrir varaduras o algunas consecuencias peores.

Factores a tener en cuenta

Muchas son las cosas que debemos priorizar antes del acto de la pesca en sí, y el viento es algo que necesitamos tener muy en cuenta a la hora de elegir el lugar, ya que puede incidir de muchas maneras en nuestro día. Algunas de las cosas negativas pueden ser la navegación, los choques y la turbulencia que genera el agua revuelta. Y dentro de los factores buenos: encontrar un lugar donde poder acomodar la lancha y hacer una sola deriva plena y constante que nos haga recorrer los puntos elegidos. Sin dudas, la pesca de flote y al garete es la que más convoca, pero también se puede intentar al pejerrey de fondo y anclado sobre los bancos de arena. Para lograr un buen garete debemos llegar a nuestro lugar de pesca a bajas revoluciones y poner proa al viento. Una vez apagado el motor se arroja el ancla de capa que nos va a frenar y corregir nuestra deriva y de esta manera poder acomodar la embarcación. Cuanto más soga le demos al ancla, más freno vamos a tener. La mejor manera de ver y controlar la velocidad es con la línea en el agua, tratando de alejarnos lentamente de la misma. También podemos mirar el GPS que nos dará la velocidad justa de garete. No hay un ideal, pero sugerimos que no supere 1,2 km/h. Una vez logrado esto podemos comenzar con la calle de ceba, que debemos formarla mediante un gotero si utilizamos aceite de pescado o arrojando harina de pescado en superficie. También podemos utilizar latas de caballas o sardinas en aceite sin ningún problema.

Con respecto a la ceba, no debemos abusar en la cantidad, solo lograr que caiga una gota cada tanto y siempre arrojar fuera de esta zona, para que nuestra línea recorra sus bordes y penetre muy despacito a lo lejos de la embarcación. Mucha cantidad de aceite puede acercar a los peces más pequeños y al ser más rápidos que los grandes, tomarían primero nuestra carnada. Los equipos a utilizar siempre son cañas de 4 a 4,50 m, tanto para reeles frontales como rotativos cargados con hilo multifilamento de 0,12 a 0,18 mm.

Composición de la líneas

Deberían estar siempre armadas bajo la comodidad de nuestras cañas, pero lo ideal sería que tengan como mínimo 1,40 m de separación entre boyas. Los colores de las boyas es un tema muy personal, pero tengamos en cuenta las de color blanco o verde limón para pescar con sol de espalda y las naranjas, negras o fucsia cuando tenemos sol de frente. El largo de brazoladas que utilizaremos va de 5 a 30 cm, con anzuelos 1/0 a 2/0. Y las carnadas que más rinden son la mojarra viva, mojarra salada y filet de dientudo fresco y/o coloreado. Si nos toca una jornada de mucho viento y las olas son grandes, conviene darle un poquito más de largo a las brazoladas para poder trabajarlas de mejor manera. Algo sumamente importante para nuestro día de pesca es la prolijidad y la atención sobre la lancha. ¿Qué queremos decir con esto? Que debemos estar muy atentos a nuestras líneas y no sólo por el pique sino para no enredarlas mientras gareteamos, teniendo en cuenta que nuestros aparejos trabajaran muy lejos de la lancha y harán un efecto embudo. La manera correcta es arrojar la línea delante de nosotros o por el costado y con la caña apuntándola seguir su derrotero a la vez que va saliendo el multi del reel.

La pesca

Este relevamiento fue realizado en varios días para poder cubrir un amplio sector del río y dar garantías de que vamos a poder realizar pescas memorables en todo lo que queda de la temporada. Como es habitual, antes de que salgan los primeros rayos del sol nos reunimos junto a Mauro y Adrián en la guardería Lange ubicada en Tigre. Desde aquí partimos sin un rumbo fijo pero teniendo siempre en cuenta las condiciones climáticas y algunos datos. Cruzamos el canal Mitre poniendo proa hacia el barco hundido Cientofante y Serrano. Una vez arribados al lugar hicimos los deberes como corresponde y en minutos ya gareteábamos muy despacio con la calle de ceba a lo ancho de la borda. Las líneas se alejaban lentamente y comenzaron los piques de pejerreyes medianos promediando los 38/40 cm, nada mal pero no era lo buscado. La activdad seguía firme y aumentando el volumen de la carnada comenzó lo mejor, empezaron a salir los cincuentones, gordos, peleadores y de boca grande, esos que ameritan levantarlos con el copo.

Buscando los más grandes

No conformes con esto, esperábamos más y se nos dio a los tres. Todos tuvimos oportunidad de sacar varios que superaron el kilogramo y un par de frutillas para el postre. La línea de boyas naranjas zigzagueaba buscando pique y de repente una sombra con aletas emergió entre las boyas. Les puedo asegurar que es un momento de mucha adrenalina y el pescador no sabe cuándo clavar, porque se da cuenta de que el pejerrey tiene la carnada en la boca pero sigue estático. Las ansias del pescador llevan a mover la línea y es ése el momento en que percibe que clavó un monstruo que va y viene de un lado a otro. Toda esa adrenalina se traduce en felicidad cuando lo tenemos a bordo, y eso fue exactamente lo que pasó cuando pudimos subir un ejemplar que superaba el 1,500 kg de peso. ¡Tremendo! Volvimos con el cajón lleno y con varios de los buenos, que superaban el kilo. Exactamente iguales resultaron las otras salidas, cuando fuimos hacia el sur y con un poco más de profundidad la pesca fue de mejor calidad que cantidad. Y cuando fuimos hacia el norte probando sobre bancos de arena y conchilla predominó la cantidad, pero nos trajimos varios pejes grandes. Algo para contarles con respecto a nuestra salida norteña. Nos tocó un día gris, con fuerte viento norte y una bajante pronunciada que traía malos augurios. Pero siempre poniéndole ganas tratamos de pasar una placentera navegación y ubicarnos de la mejor manera. Vía VHF no se escuchaban las mejores noticias, aunque con el correr del tiempo fuimos pescando uno tras otro y la felicidad fue plena. En la vuelta charlábamos sobre cuántas cosas en contra y que pescón traíamos a bordo. Pescadores, si no saben qué sector elegir cuando van a pescar, no importa: elijan el Río de la Plata y sus grandes matungos. Disfrútenlo.

Nota completa en revista Weekend 539, agosto 2017.

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