Pejerreyes del brazo olvidado

Pese a la gran actividad fluvial e industrial que presiona sus aguas, el Paraná de las Palmas ofrece buenos matungos en los meses más fríos del año. Nota con video.

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"Peinar" los juncales a remo o con motor eléctrico nos permite trabajar las líneas correctamente sobre la pared de juncos, minimizando el ruido. Así se logran los matungos del río Paraná de las Palmas. [ Ver fotogalería ]

Rara vez tenido en cuenta, acaso opacado por la fama de otros brazos del Delta usualmente más rendidores. Pero a 75 km de Capital Federal por la Panamericana, el Paraná de las Palmas ofrece, entre Zárate y Campana, la posibilidad de lograr magníficos pejerreyes en los meses en que las temperaturas extremas hacen mermar los rindes en muchos pesqueros clásicos. Esta suerte de segundo plano que ocupa este curso puede deberse a la enorme presión fluvial e industrial de este tramo del Delta, que resta paisajes naturales y muchas veces altera las condiciones para pescar de forma tranquila. Otro hecho es la ausencia de guías profesionales que operen en sus aguas, sumado a la falta de bajadas de embarcación públicas. Las bondades piscatorias de esta zona son explotadas casi en exclusividad por pescadores locales que son socios del Campana Boat Club.

Precisamente, conversando con uno de ellos, Luis María Bruno, guía residente en Campana (pero que opera desde el Guazú), nos enteramos del buen momento del río a
la altura de su ciudad, y decidimos hacerle una visita. Armamos la salida junto a este colega del Semanario del Pescador, nuestro amigo Roberto Gil y un socio del mencionado club náutico, Alberto Mendoza, quien gentilmente puso a disposición su cómoda lancha cabinada.

Entre la niebla 
Antes del amanecer ya estábamos bajando la embarcación en la rampa eléctrica del club y notamos que una niebla cerrada iba a complicarnos los intentos en las primeras horas. Con la pericia de Alberto timoneando su embarcación, logramos cruzar igual a la orilla opuesta anclando frente a Campana mientras armamos equipos (cañas de 4 metros, reeles medianos con multifilamento y línea de tres boyas esféricas chicas), soltamos las mojarras en baldes con aireadores y disfrutamos de una picada hasta que se despejase. Finalmente, un sol perezoso y una suave brisa limpiaron el cielo y arrancamos con los primeros intentos, gareteando sobre la misma margen aguas abajo en la Vuelta de Campana, zona conocida como Panza de la Burra.

Usando motor eléctrico para regular la deriva a unos 20 m de la costa, peinamos en ida y vuelta reiteradamente estos juncales, pero no tuvimos respuestas. Entonces decidimos navegar unos 20 minutos aguas arriba, hacia la Vuelta del Este, pescando sobre la margen izquierda desde las boyas del Km 104 a la 101. Las primeras respuestas fueron muy espaciadas, y no nos terminaba de conformar la pesca ni en tamaño ni en cantidad. Cruzamos enfrente para camalotear desde la playa del Camping Las Tejas, logrando similares resultados.

Y viendo que la cosa venía sufrida por demás, nos jugamos una última carta: volver aguas abajo de Campana y pescar en la misma margen de la ciudad en el juncal largo de Tagsa. Se lo identifica por una suerte de amarradero de barcos a partir del cual se extiende una cancha de pesca de unos 2.000 metros con juncales en la orilla, los que hay que peinar gareteando una y otra vez, procurando no alterar el ámbito con motores a explosión.

Nota publicada en la edición 503 de Weekend, agosto de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

07 de agosto de 2014

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