Martes 4 de octubre de 2022
TURISMO | 04-09-2022 15:00

San Javier: armonía natural con servicios de alta gama

En Traslasierra, Córdoba, el viajero puede encontrar un mix de personajes autóctonos, bodegas de primer nivel, gastronomía orgánica y hospedajes que ofrecen experiencias únicas. Propuestas para disfrutarlo. Por Martín Grazide.
Ver galería de imágenes

Llegar a San Javier es entrar a una extraña dimensión donde un gaucho a caballo convive con un auto de alta gama en un paraje natural sin generar ninguna interferencia. “Somos el Cariló de las Sierras”, suelen decir los vecinos que socializan en la plaza principal del pueblo, y esa reflexión no parece ser equivocada. Este típico pueblo serrano cordobés es sencillo, rodeado de exuberante naturaleza, donde la calma y el silencio reparador rigen todo y sólo se agita un poco por la visita frecuente de viajeros exigentes que buscan buenos hospedajes, gastronomía de primer nivel y que están dispuestos a pagar por experiencias exclusivas y aventureras.

Es que San Javier –que tiene 3.000 habitantes– no dispone de mucho más que una plaza, una iglesia y algunos pequeños comercios alrededor pero, a la vez, todo se puede descubrir apenas se sale de este centro, a pocos metros. Es un ecosistema diverso, donde las tradiciones serranas cordobesas continúan vigentes y todo queda coronado por las inmensas montañas que cambian incansablemente de color. 

0831_san_javier

“Es difícil mantener el sentir y las costumbres populares, sobre todo por los cambios que trae el desarrollo turístico. Pero aquí tratamos de que lo esencial continúe intacto”, cuenta Mario, el dueño de la tradicional pulpería de San Javier, que domina el centro del pueblo desde hace 50 años. “Han quedado muy pocas pulperías en los pueblos de Traslasierra, pero acá resistimos”, se envalentona mientras sirve Fernet con Coca y vino a sus habituales comensales.

San Javier, que junto a Yacanto pertenecen a una misma Municipalidad, es uno de los pocos lugares a los que se puede llegar para no hacer nada y abstraerse de la rutina de las grandes ciudades. Es arribar y bajar las revoluciones de golpe. Sin embargo, está diseñado para emprender distintas actividades, todas adecuadas al entorno natural donde se emplaza. El lugar se recorre a pie, a caballo o en sulky, por calles de tierra en las que se distribuyen los ranchos de adobe y la arquitectura de casonas de estilo inglés del siglo XIX. Se trata de un territorio de 13.000 ha, con más del 80 % de monte autóctono protegido. La localidad se encuentra a unos 220 km de Córdoba Capital y a 20 de la ciudad de Villa Dolores, en el Valle de Traslasierra.

Cuenta con senderos autoguiados de más de 20 km bordeados casi en su totalidad por arroyos. Pero hay otros que requieren una mayor dificultad y guías matriculados, especialmente si se trata de llegar al centro de la Reserva Hídrica Pampa de Achala, una zona protegida y que abastece de agua a varias regiones cordobesas. La excursión al cerro Chamapaquí, de más de 2.700 m de altura, es una de las salidas más frecuentes, en dos modalidades: ida y vuelta en el día –7 horas de ascenso– por $ 6.500; o con la opción de pernoctar en un puesto en la montaña, por $ 13.500.

Hay propuestas de senderismo hacia el Puesto Ferreyra: se sale luego del almuerzo desde la plaza de San Javier para llegar al faldeo de la sierra, donde se encuentra este histórico puesto. Allí se puede merendar, recorrer el arroyo y ver la puesta del sol en el corral con las cabras, y luego regresar con la luna y las estrellas a pleno, por $ 3.000. No hay que reprimir la tentación de comer con algunas de las familias que viven allí y que preparan una variedad de propuestas gastronómicas no colonizadas, como merienda con té de yuyos y azúcar quemada o porciones de cabrito al horno de barro y pollo al disco.

Para los amantes del trekking, una gran opción es realizar una caminata de una hora para llegar al mágico Salto del Tigre, una cascada con un pozón alucinante, y luego seguir viaje hasta el Pueblo Escondido, un antiguo paraje minero al pie del Cerro Aspero, donde todavía quedan sus viviendas, puentes colgantes y talleres. Hay que estar bien preparado porque son 10 horas de excursión ($ 7.000).

 

Microclima y variedades

 

Gabriel, uno de los artesanos que vende sus vasijas de barro en la feria de la plaza y que vive hace más 20 años en San Javier, apunta: “Estamos insertos en el tercer microclima del mundo y por eso en otoño la temperatura, entre el mediodía y el atardecer, puede superar los 20 grados. Eso sí, las mañanas son muy frías, de 3 a 5 grados. Los saltos son muy fuertes”. Sí, en pleno otoño es posible andar en remera y sentir el poder del sol en el cuerpo.

0831_san_javier

Los productores de todas las variedades posibles son las estrellas de la zona. Hay todo tipo de recorridos especiales que se pueden hacer. El Camino del Vino de Traslasierra, por ejemplo, es el más famoso y abarca seis bodegas que también ofrecen hospedaje, distintas experiencias y gastronomía, tres de las cuales están en San Javier y Yacanto: El Noble, Aráoz de la Madrid y La Matilde. En toda Córdoba existen 16 bodegas.

Pablo Asef, socio fundador de Posada La Matilde explica que “San Javier está a 680 m del nivel del mar, en una región con historia y cultura vitivinícola; tanto así que el dique principal se llama La Viña, que es reconocido en el continente por sus descomunales dimensiones. En la zona hay viñedos que tienen una genética antigua pero a la vez son jóvenes”Todos los viernes, una gran variedad de productores de alimentos naturales –aceite de oliva, jabones y cremas hechas con hierbas aromáticas, cervezas, aperitivos y queso de cabra, entre otros– se concentran en la plaza con la Ecoferia, donde los turistas o vecinos de la zona pueden comprar directamente a los emprendedores.

Un dato que suma: en Villa de las Rosas, pueblo vecino de San Javier, se realiza una feria de gastronomía que, además de la plaza principal del lugar, se expande a las cuadras aledañas, donde se ofrecen todo tipo de productos y comidas orgánicas, y a la que llegan los sábados gente de todo el país y chefs de primer nivel. Por otro lado, está diseñado el camino de los artistas, en el que se pueden visitar los atelieres y adquirir esculturas, pinturas y piezas de cerámica de primera mano. También se pueden comprar prendas tejidas a mano, artesanías en madera y orfebrería de plata, entre otros productos destacados. 

Por las noches, los bailes vuelven a poner acción en la plaza principal de San Javier: cuartetos o duetos de guitarras folclóricas alientan a la muchedumbre. Tal vez haya algunos turistas curiosos que se pliegan al jolgorio, pero son los que llegan por un día o los vecinos de otros pueblos. Los que vienen a buscar servicios de alta gama se quedan en sus confortables hospedajes y continúan su experiencia entre la gastronomía, la degustación de vinos y algunas sesiones de masajes o yoga. La estampa de San Javier no se inmuta, al igual que las tradiciones serranas y los gauchos que siguen atando sus caballos y burros para beber el famoso aperitivo cordobés hasta que despunte el sol. Nada aquí es de cartón ni simulado. La experiencia natural y cultural es absolutamente orgánica y placentera.


Alojamiento confortable

La Posada Rural La Matilde ofrece una experiencia biodinámica, donde cada elemento es importante y cumple un rol particular y que, combinados entre sí, forman un ecosistema único donde la naturaleza, las prácticas sustentables, la cocina diversa y los servicios de primer nivel conviven en plena armonía. Las Altas Cumbres del Valle de Traslasierra  –que esconden al inmenso cerro Champaquí-  forman parte de la escenografía natural de la posada y se integran a los distintos espacios de la Comarca –que ocupa 60 ha–, donde conviven viñedos, huertas orgánicas, una bodega, una pulpería y hasta un espacio de 30 ha de bosque silvestre para recorrer en cabalgatas.

0831_san_javier

Cuenta con 10 habitaciones dobles y la tarifa por habitación –desde $ 35.000 la noche– incluye desayuno y cena, y una cabalgata guiada. El comedor principal es un lugar agradable, ideal para disfrutar de vinos y tragos en cómodos sillones frente a un hogar con fuego a leña que nunca se apaga, una iluminación tenue que convive con los cambiantes reflejos del sol y una música al volumen ideal que trae las voces de la Negra Sosa, Caetano Veloso y Carlos Aguirre. Allí funciona el restaurante “De Adobe”, con platos que varían según la temporada, y que son elaborados con productos propios de la huerta y de los productores orgánicos de San Javier, y donde una vez por semana llega algún músico de la zona para tocar el piano.

 La visita a los viñedos es una de las atracciones principales de la Comarca. La Matilde elabora 12.000 botellas por año, 100 % biodinámicos: el viñedo productivo –Malbec, Cabernet Sauvignon y Tannat– ocupa 3 ha y las plantas nuevas –Cabernet Franc, Viognier, Roussanne y Sauvignon Blanc– otras 3.  Algunos de los vinos que se producen en la Matilde –como Sierra Roja y Ladrón de Corazones–, más otros que elaboran bodegas cordobesas, pueden degustarse en la cava, ubicada en el sótano de la posada, para finalizar el encuentro en uno de los decks del lugar, con el sol del atardecer fugándose entre los cerros. La experiencia se puede completar con clases de yoga y talleres de elaboración de jalea de flores o de pan en horno de barro. Está en el Km 4 de la Ruta Provincial 14, a 5 km de la plaza de San Javier, en el Valle de Traslasierra. 

Galería de imágenes

En esta Nota

Comentarios

También te puede interesar

Más en
Mirá todos los autores de Weekend