Friday 24 de May de 2024
PESCA | 15-07-2023 10:00

La frontera del pejerrey

En un arranque tardío pero muy positivo en calidad de ejemplares, el avance en aguas binacionales del río Uruguay promete una temporada inolvidable.
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El comportamiento de los seres vivos se modifica al compás del cambio climático. Y claro que hay mucho de cierto en ello, pues un agua que no termina de enfriarse aún bien entrado mayo, no parece un buen augurio para una especie amante de ambientes frescos como el pejerrey. Esta especie parece desdecir el calendario con su tardío remonte al río Uruguay, una ruta clásica en su migración reproductiva que suele dar la campana de largada de la temporada, aún mucho antes de que la especie se afiance del lado bonaerense del Río de la Plata.

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Es que a principios del otoño, normalmente, en su migración desde el borde estuarial siguiendo ciertas cuñas de agua salada que presentan distinta densidad a la dulce que aportan los ríos litoraleños, el pejerrey se vuelca a costas uruguayas antes que a las turbias aguas bonaerenses y porteñas que reciben el aporte rojizo del Bermejo más o menos desde finales de febrero hasta mayo, tiñendo al río color de león de un marrón rojizo muy típico que solo empieza a mitigarse con las primeras heladas que mandan abajo ese aporte sedimentario. Algo que este año tardó en darse. Por lo tanto, se esperaba con ansias la presencia del peje en el río Uruguay, donde hasta bien entrado el otoño se continuaban pescando especies de verano como el dorado, la manduva y el manduví, pequeños chafalotes y las consabidas especies de cuero, bien activas.

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Están entrando los grandes

Pero, finalmente, se dio el llamado esperado por parte del guía Alex Alvarez, porteño que eligió radicarse en Villa Paranacito buscando aires de tranquilidad. “Están entrando, no son tantos los que salen pero son grandes”, avisó. Era lo que esperábamos oír.

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El recorrido desde CABA es ameno, por Panamericana hasta el desvío a la ruta de los puentes, donde previa parada para levantar carnadas antes del Guazú seguimos hasta el Km 150 de Ruta 12. Allí doblamos a la derecha hasta Villa Paranacito por camino casi íntegro de asfalto (hay unos 5 km que quedaron sin terminar desde hace años, una verdadera pena). Antes de entrar al poblado llegamos al complejo Top Maló, punto de partida de nuestra excursión. La lancha del guía, un casco de 6,40 bien motorizado, lucía radiante y prolija, primera impresión que siempre es bienvenida y da cuenta del esmero de su patrón, un muchacho joven y con ganas de crecer en el oficio que –pese a ser el nuevo del barrio en la región– mostró gran oficio para llevarnos a la zona más rendidora.

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Boyas “ruidosas”

La navegación de salida al río Uruguay, por los arroyos La Tinta o el Brazo Largo, es siempre un regalo aparte, pletórico de combinaciones de verdes con tintes ocres de árboles como los taxodium; con pájaros a granel como garzas, martín pescador, benteveos y otras maravillas. Finalmente, se abre el majestuoso río Uruguay, la autopista del pejerrey en esta zona del sur entrerriano, con una enorme distancia entre orillas que, sin embargo, encuentra el canal de aguas profundas –frontera entre países– mucho más cerca de costas uruguayas que de argentinas.

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Por eso tras navegar aguas abajo, arrancamos los intentos a pocos metros de tierras charrúas, contemplando el monumento a los 33 Orientales, un poquito más arriba de Nueva Palmira. Allí, tras armar la calle de ceba, junto a mi compañero Sergio Gordusenko y el guía, largamos líneas al agua consistentes en aparejo de dos boyas (en mi caso con attractor o rattlin) y un remate de puntero bigotera con brazolada doble. El retiro de una de las boyas en la línea tuvo que ver con facilitar la maniobrabilidad del aparejo y evitar que la línea (que normalmente debe medir de 20 a 40 cm menos que el largo de caña), quede demasiado larga. Así, con una línea corta y de boyas bien separadas, podemos llevar el pejerrey al pecho, como marcan los manuales para facilitar su desanzuelado.

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Las primeras capturas no tardaron en llegar, mostrando dos constantes que iban a repetirse a lo largo de toda la jornada: piques lejanos y buenos portes de pejerreyes. Con la regla calco que el guía tenía pegada en un costado de su embarcación, medíamos las piezas que no bajaban de 37 cm ni excedían los 42, algo típico de la primera avanzada de ejemplares adultos reproductores (de unos 4 años de edad) que se adelantan a la llegada masiva de los cardúmenes (algo que ocurrirá este mes) y que repartirá mucho más los tamaños, lo que garantizará mayor pique. Como el agua no estaba demasiado fría al momento de hacer este relevamiento, se sumaron a la faena dorados (ya no tan pequeños dado que tenían unos 35 a 40 cm), chafalotes y soberbios patíes de unos 50 cm.

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Fue clave acertar con el largo de brazolada, algo que la bigotera favorece hacer al poner la primera de las brazoladas más corta y la más lejana de hasta 60 cm, rematada con una munición partida antes del anzuelo, del número 1/0, encarnado preferentemente con mojarras grandes. Otro dato importante a tener en cuenta es el largo de las cañas. En nuestro caso usamos de 4,20, 4,25 y 4,30 m, medida que facilita la manipulación de líneas largas y el clavado a distancia. El multifilamento se impone en estos casos, pues su nulo estiramiento y flotabilidad nos garantizan poder clavar peces que pican a más de 100 metros en muchos casos.

Lo que se viene

Lo interesante de este relevamiento fue que el pique se mantuvo parejo casi toda la jornada. Aflojó recién a las 15, poco antes de emprender el regreso. Y, como dijimos, a la postre y después de haber medido unos 40 pejerreyes, no bajó ninguno de 35 cm, aunque tampoco logramos monstruos de kilo, que los hay.

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El porvenir aventura la llegada masiva de los grandes cardúmenes y una pesca que ya no solo se dará con firmeza en el canal (en profundidades de 4 a 6 metros), sino también en los bancos, por lo que habrá diversión garantizada con una mayor amplitud en la oferta de tamaños. Villa Paranacito, la Venecia Argentina, siempre es un paraíso por descubrir. Vaya y disfrute de buenos piques de flechas de plata en “la frontera del pejerrey”.

MAPA DE LA ZONA

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  • Cómo llegar: por Ruta 12 hasta el Km 150, luego doblar por la RP 46 y transitar 22 km hasta el pueblo. 
  • Guía de pesca: Alex Alvarez, Tel.: (011) 6395 6485, Instagram: @alex_villa_paranacito, Facebook: Alex Guía de Pesca Villa Paranacito. Su servicio de salida va de 8 a 17 e incluye equipos, carnada, combustible y desayuno. Se sale del camping Top Maló, antes de llegar al pueblo, donde el auto queda en predio cuidado. 
  • Engaños: en esta oportunidad llevamos carnada y ceba de El Dorado, puesto ubicado en el Km 110 de la Ruta 12, a metros de subir al segundo puente de Zárate Brazo Largo. Tel.: (011) 3-1017626.

CUPOS Y PERMISOS

  • El cupo de pejerreyes que se puede sacrificar en Entre Ríos es de 25 piezas por pescador con permiso de pesca. 
  • Asimismo, cabe consignar que aunque resulte increíble a estas alturas en las que la tecnología es parte de nuestras vidas, que no se puede tramitar vía web, por lo que el visitante deberá parar en el puesto de fauna pasando el segundo puente y obtenerlo allí, manualmente. 
  • La licencia de pesca como turista tiene 4 días de vigencia y sale $ 800.     

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Wilmar Merino

Wilmar Merino

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