Lago La Plata: Un lugar lejano donde no llega el viento

En Chubut, una región remota, aislada, casi desconocida. Un sitio donde la alquimia de los sabores se funde con el disfrute de la naturaleza plena.

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Desayuno en Bahía Arenal. FOTO: Florian Von Der Fecht. [ Ver fotogalería ]

“Si la trucha es grande y sana, déjala ir. Será un buen reproductor, hay que dejar actuar la selección natural: que reproduzcan las más fuertes”, así comenta Eliseo Núñez de Arco, alias Charo, de 80 años y con un largo camino como guía de pesca. “Es más placentero dejarla ir, sentir que se le devuelve la libertad, que comerla. Además son más sabrosas las más pequeñas”, remata. En noviembre abre la temporada de pesca en lago La Plata. La línea vuela por el aire, una, otra vez. En el tercer vaivén, la mosca roza el agua, despierta la atención de una trucha voraz. Pescador alerta, un juego entre la mano derecha que lleva la caña y la izquierda que hace el toque sutil de la línea para llegar con la mosca a donde el pescador puso el ojo. Ahí donde cree que la trucha está mirando y buscando qué comer. Moscas secas, emergentes, ninfas, mojadas, todas necesitan acción. Un tirón corto para que la mosca salte, tome vida, la trucha pica, tirón fuerte, caña en alto, se la trae, le damos línea, la traemos. 1 a 0, esta vez ganó el pescador y con placer le devuelve la libertad.

¿Dónde están? En las correderas, cerca de los troncos, ahí donde se juntan los insectos,
detrás de una roca. Todo reside en encontrar la buena estrategia. Un juego que puede durar todo el día, pero que en lago La Plata, por la cantidad de pique, a veces el cansancio vence al pescador, por haber sacado tantas y devuelto otras tantas. De los Estados Unidos llegaron las fontinalis y las arco iris, que son las que más abundan en este espejo, más que las marrones que llegaron de Europa. Truchas que desplazaron las especies locales, que aún se encuentran cerca del lago La Plata, camino hacia las antiguas minas del Ciervo Rojo a las cuales es mejor llegar en cuatriciclos desde Huente Co, ya que vadear el río Unión con la camioneta no siempre es posible.

En lengua mapuche, Huente Co significa “entre aguas”. Tanto es así que la propiedad se
encuentra a orillas del lago La Plata, donde nace el río Unión que vuelca sus aguas al lago Fontana. Un lago incrustado en Chile, frontera chilena al norte, al sur y al oeste. Un poco más allá de la isla, al fondo del lago donde a Francis Mallman le gusta pasar unos días para disfrutar de estar alejado de todo, de cocinar a la intemperie, donde el fuego, la madera y su infaltable plancha de hierro son suficientes para preparar un manjar. Si nos animamos a caminar unos 45 minutos hasta llegar al lago La Plata Chico, nos encontraremos a unos pocos siete kilómetros del océano Pacífico. ¡Increíble!

Rumbo norte
Dejando la ruta 40 hacia la localidad de Alto Río Senguer, el camino se interna en la cordillera serpenteando por la margen norte del lago Fontana hasta llegar a la cabecera del lago La Plata. Una transición entre la estepa patagónica y el bosque cordillerano. Bosque petrificado de Sarmiento, un alto en el camino recomendable, y mejor de tarde por cómo lo ilumina la luz y hace resaltar sus texturas.

Nota publicada en la edición 518 de Weekend, noviembre de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

17 de noviembre de 2015

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