Tuesday 5 de March de 2024
TURISMO | 09-11-2015 11:35

Puna remota

Recorrido a través de postales del noroeste detenidas en el tiempo, donde reinan la majestuosidad, las historias y cierta energía cósmica que vale la pena descubrir.
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Sorprende. No es la primera vez allá arriba. Sabemos lo que vamos a encontrar pero nos sigue deslumbrando con su infinita inmensidad. Sus coladas de lava negra que parecen más maqueta que realidad. Por una quietud de silencio que ensordece. Por el milagro de la vida que en condiciones extremas lucha por una gota de agua y vence. ¿Marte? Dicen que se parece.

Dejando la ruta 40, entre Hualfín y Belén, el camino trepa a la Puna, rumbo El Peñón. En pocos kilómetros el altímetro marcará 3.400 msnm. La primera sorpresa: un gran médano de arena contiguo a la ruta. Sin agitarse, sin correr, paso tras paso vale la pena subir al filo del médano. Olas de arena que se dibujan, la línea graciosa del filo. Piedra en la apacheta y a seguir viaje.

Las próximas noches serán a 3.400 msnm, de día se superan los 4.500 m y un poco más también. Desiertos inmensos, volcanes, contrastes, colores, salinas y más salinas cada cual con sus características, pero ninguna blanca inmaculada como Salinas Grandes y Uyuni, que al recibir más lluvia se recrean formando prístinos octógonos blancos. En esta Puna las salinas son más rugosas, tortuosas, crujen bajo nuestras pisadas. Cada una con su encanto.

El Peñón es un pequeño oasis, bien verde con pastizales, construcciones de adobe, una escuela en la que se enseña inglés. Compartir el aula con los chicos es un buen intercambio de culturas. Siempre bienvenidos: útiles escolares. Dar caramelos es regalar caries, mejor evitarlos. Regalar futuro y apoyar la buena alimentación, el trabajo, el dar y recibir, el orgullo de pertenencia, la alegría de vivir y ser quien uno es, mucho mejor.

Una de tantas lagunas

Hay demasiado para recorrer desde allí: grandes médanos de arena; campos de piedra pómez, recomendables al atardecer; la laguna de Carachi Pampa, caracterizada por su volcán negro con su colada de lava; flamencos y pequeños corrales. Sorpresa al ver un camión con fardos de lana cruzar este desierto donde la huella la borra el viento.

A continuación, Laguna Grande (4.150 msnm), conocida por su gran población de flamencos de tres especies: parina chica (Phoenicoparrus jamesi), parina grande (Phoenicoparrus andinus) y flamenco austral (Phoenicoparrus chilensis). Un recuento de parina chica llegó a 19.000 individuos, con una colonia de más de 2.000 nidos. Uno de los pocos lugares donde se pueden ver los nidos de flamenco y sus crías. En otoño, la gran mayoría migra hacia Mar Chiquita (Córdoba) u otras lagunas más bajas. Se trata de un lugar mágico con un paisaje volcánico, donde rocas de formas graciosas evocan la obra de Gaudí. Vicuñas nos recuerdan que estamos a más de 3.500 m de altura, su hábitat. En el 2009 este sitio fue incorporado a la lista de humedales de la convención Ramsar.

Nota publicada en la edición 518 de Weekend, noviembre de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

09 de noviembre de 2015

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Bárbara Roesler

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