Cabo San Lucas: un mar de alegrías

En México, Cabo San Lucas nos regaló una pesca de primer nivel, con diversidad de especies y pique constante.

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Un hermoso marlin rayado que pesó más de 170 libras (77 kilos). [ Ver fotogalería ]

Cada destino al que uno llega por primera vez tiene un encanto especial, y al mismo tiempo una incertidumbre que nos llena de preguntas de todo tipo. Cabo San Lucas (Baja California, México), sin lugar a dudas, es considerado como uno de los principales pesqueros del mundo. Su particularidad es que se halla estratégicamente ubicado en la convergencia del océano Pacífico y el Mar de Cortez. En la unión de estas aguas se genera una gran cantidad de corrientes marinas por donde migran -en distintos momentos del año- muchas especies de pico, y otros pelágicos, como son los marlines rayados, negros, azules, pez vela, dolphin, wahoos y atunes. Nosotros habíamos decidido viajar en octubre debido a que el mayor interés estaba centrado en la captura de marlin.

El primer día después de nuestra llegada lo dedicamos a realizar un tour en lancha por uno de los lugares más emblemáticos de Cabo San Lucas: el arco y sus grandes piedras de alrededor. Luego de pasear y darnos un muy buen baño en sus aguas tremendamente cálidas, la misma embarcación nos trasladó hasta una de las playas más conocidas de la zona cercana al centro de la ciudad: El Médano. Por la noche las opciones para cenar y tomar algo son muy diversas, con todo tipo de bares y lugares para comer. Sin duda, la parte más linda y turística de todo Cabo San Lucas está alrededor de su marina, ya que hay una inmensa cantidad de barcos de pesca deportiva de un nivel superlativo, y ahí mismo se encuentran los sitios más atractivos para pasear y comer.

Nuestro primer día de pesca comenzó a las 6 AM, cuando un transfer nos trasladó hasta
una zona de la marina donde se encontraban los dos barcos que teníamos contratados.
La tripulación ya tenía todo perfectamente ordenado y listo, para zarpar luego de hacer el rol correspondiente y recibirnos con un rico café y algo muy parecido a nuestras medialunas.

El horario de salida estaba estipulado para las 6:30 y el regreso para las 14:30, algo que nos llamó poderosamente la atención, ya que en la mayoría de los destinos siempre está previsto para no antes de las 16. Según cómo se encuentra la pesca, la tripulación decide si se sale para el Pacífico o para el Mar de Cortez, ya que esto varía de acuerdo con las corrientes marinas. Así como nosotros consultamos el día anterior a una excursión el pronóstico de los vientos, en Cabo San Lucas los capitanes se informan sobre las corrientes marinas, pues según la temperatura del agua determinan dónde estará la mejor pesca. Un dato que me sorprendió: a no más de 20 minutos de navegación, el marinero ya estaba tirando todas las líneas al agua, a una distancia de la costa no mayor a los 2.000 metros, algo que no había experimentado en otros pesqueros. Ahí entendí el porqué del horario estipulado de regreso, ya que en otros países para llegar hasta la zona de pesca se navega no menos de 1:30 horas. En Cabo San Lucas no se tarda más de 20 minutos, lo que lógicamente representa mucho más tiempo de pesca en la jornada.

Nota publicada en la edición 509 de Weekend, febrero de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

13 de febrero de 2015

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