Cholila y sus pesqueros

Comienzo de temporada en el lago Cholila, más una flotada por el río Carrileufu. Truchas que conservan su estado silvestre. Técnicas y moscas más rendidoras. Nota con video.

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Una buena trucha arco iris. [ Ver fotogalería ]

La claridad, la luz, la transparencia, desde siempre asociadas a la pureza, encuentran razón de ser en uno de los rincones más prístinos y naturalmente armónicos de nuestra Patagonia andina. Nos referimos al lago Cholila, espejo cabecera del extenso rosario de lagos y ríos que interconectados confluyen en el gran Futaleufú y terminan en el océano Pacífico atravesando la cordillera de los Andes. Se trata de un espejo de origen glaciar, alimentado por el río Tigre como principal tributario y aguas extremadamente limpias. Alberga unas cuantas especies dignas de ser enfrentadas con un equipo de pesca: truchas arco iris, de arroyo o fontinalis, percas y la más relevante del ámbito que es el
salmón del Atlántico (salmo salar). Tal vez el último rincón del planeta donde se encuentra la especie en estado puro y salvaje. Adaptada al ambiente y con una genética silvestre desde su introducción hace más de cien años, sin repoblamiento ni piscicultura, mantuvo inalterado su carácter indómito.

Fin de la espera 
Un nuevo comienzo del ciclo truchero y la invitación por parte de la Dirección General de Pesca Continental de Chubut y de la Dirección de Turismo de Cholila de asistir al acto de lanzamiento de temporada en la provincia, realizado en el estratégico Lago Cholila Aerofishing Lodge (S 42º 27’ 52.52’’ W 71º 36’ 4.26’’), constituyeron una cita imposible de eludir.

Los primeros intentos los centramos en la boca de nacimiento del río Carrileufu en el lago Cholila. A escasos metros del Lodge y frente mismo a la Hostería del Pedregoso. Se trata de una boca cómoda para actuar, con un extenso banco y un canal que se recuesta sobre la margen opuesta y que permite castear perpendicular a la corriente y a favor del viento predominante. Admitiendo a un puñado de pescadores que sin molestarse pueden desenvolverse en simultáneo con buenas chances. Muchos peces circulan e incluso se estacionan en los pozones, canales y bajos de esta boca, lo que no implica que pescarlos sea sencillo. La transparencia del ámbito, lo esquivo de los peces y su natural recelo y extrema sensibilidad, hacen que se potencie el desafío.

Arrancamos con la bota derecha tanto en las orillas del lago en proximidades de la boca del Carrileufu, como en la boca propiamente dicha, también vadeando el río un poco aguas abajo y hasta pasando la confluencia con el arroyo Pedregoso, ya que pudimos
concretar varios piques de truchas arco iris como así también de acrobáticos salmones y hasta de alguna escurridiza fontinalis (cuya población se encuentra en paulatino retroceso). En esta ocasión no fue la primerísima hora lo más rendidor sino entrada la mañana.

Nota publicada en la edición 507 de Weekend, diciembre de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

12 de diciembre de 2014

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