Aprender a leer los pastos

Este hábito resulta fundamental a la hora de entender cómo se comporta el campo que vamos a cazar y así su fauna. Qué pastura rinde más, a qué prestarle atención, todo aquí…

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Y a hemos hablado de la importancia del conocimiento del clima, humedad, temperatura y vientos en la caza menor. Hemos mencionado los distintos tipos de explotaciones ganaderas, agrícolas, de alturas de pastos. También de los perros de distintas razas. Pero nunca hemos analizado la importancia cinegética del pasto en sí, como alimento y hábitat de las diferentes presas, y de cómo muchas veces se fracasa por no tener conocimientos de las distintas pasturas.

Para tener una versión empírica del tema, me trasladé con Miguel Larrotonda a la zona de Ranchos. Siempre debe haberalguien del equipo que ni bien se sale de la cinta asfáltica y se ingresa en los caminos de tierra sepa si en determinado campo habrá caza o no. Como dicen, el cazador debe ser un profundo observador del entorno.

Los pastos constituyen la principal fuente de alimento para las especies de caza menor. Asimismo, le proporcionan a la presas refugio y lugares apropiados para la reproducción. Por ello, una buena gestión de pastos constituye una magnífica herramienta para incrementar la abundancia de especies de cazamenor, mejorar sus parámetros reproductivos, acrecentar las posibilidades cinegéticas, y la calidad y estabilidad de sus ecosistemas.

Ahora bien, cómo hace uno si no encuentra a “alguien del equipo” o a un puestero bien predispuesto en sus primeras salidas de caza. Según Larrotonda, lo más aconsejable es entrar en un potrero de pasto corto, raleado y ubicado en las adyacencias de sembradíos, preferentemente de maíz, girasol o sorgo. No de soja, alpiste o trigo, que no resultan buenos porque el rastrojo se corta muy al ras y hay poca o nula actividad cinegética. Los pastos altos, por su parte, no sirven para la caza de perdices, porque no son aptos para que ellas puedan caminar con facilidad. Lo mejor, sin duda, sonlos lotes para pastura de ganado, en razón de que hay poco movimiento de suelos. Entonces, las liebres, perdices chicas y coloradas no se ahuyentan tanto.

Distintos estudios han definidoal pasto como “cualquier” recurso vegetal que sirve de alimento para el ganado y la fauna silvestre, bien en pastoreo o como forraje. Nos encontraremos entonces con pastos herbáceos naturales, pastos herbáceos artificiales y con pastos leñosos.

Alfombrado verde

El valor de las pasturas asociadas con el trébol blanco es muy preciado, producto de sus ricos contenidos proteicos y energéticos. Este se consocia óptimamente con el Rye grass perenne, peroademás combina muy bien con falaris o festuca, que también se complementa con alfalfa, creando por su porte rastrero una suerte de alfombrado que cubre muy bien los espacios vacíos, con lo que no le queda lugar a las malezas (sin ser muy entendedor, bastará observar el suelo para darse cuenta de que es así). El pasto llorón, por su parte, que suele servirles de dormidero a las perdices, es una gramínea perenne con matas de hasta unos 70 cm, resistente a la sequía y a las bajas temperaturas.

Como mencionamos, hay que tener en cuenta que no todos los pastos son herbáceos, ya que existen los leñosos, generalmente naturales, que contribuyen a la alimentación del ganado y de las aves de caza por medio de sus hojas y ramitas (conjunto que suele recibir el nombre de ramón), frutos o flores. Esta pastura resulta fundamental para la nutrición de los polluelos y de la mayoría de las aves de caza, incluso de las claramente granívoras, como perdices, codornices, palomas y anátidos. En general, los pastos que hemos descripto desempeñan una función esencial en la caza menor. Por eso, todos deben estar presentes en esos campos donde vayamos a cazar (ya sean naturales o cotos de caza). Cuanto mayor sea la diversificación, mejores serán las probabilidades. La labranza conservacionista, siembra directa y biodiversidad es el sistema preferencial de los estudios para mantener la reproducción de las especies silvestres.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria logró cambios tecnológicos y buscó modificar la percepción de los dueños del campo, a fin de que estos sepan que la naturaleza debe conservarse. Por ejemplo, los bordes de los distintos potreros y sectores no cultivables deberán quedar como refugio de fauna.

Para finalizar, recordemos que la caza menor no es un recurso del que sólo se benefician los cazadores. Los campos naturales y de caza son ecosistemas forestales complejos, cuya estabilidad depende de la existencia de muchas especies con relaciones interespecíficas. Por otra parte, las especies de caza menor sirven de alimento a predadores y necrófagos que dependen de ellas.

Sin duda, para aprender a “leer” los pastos siempre habrá que estar atento a las observaciones y explicaciones de quienes nos precedieron en la actividad, agudizando la vista cuando ellos así nos lo indiquen, con la finalidad de ver el trébol blanco y reconocer sembrados no típicos. También habrá que afinar el oído para escuchar el silbido de las perdices, teniendo en cuenta que el único que silba es el macho, y lo hace temprano por la mañana y durante el atardecer con la finalidad de atraer a otros ejemplares para que vengan a pastar en el mismo sitio. Por experiencia, casi siempre, por cada macho hay unas cuatro hembras, lo que ya es un buen punto de partida para elegir la pastura.

 

Nota publicada en la edición 473 de Weekend, febrero de 2012. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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2 comentarios en esta nota

  1. Miguel A. Larotonda | 24/07/2012 | 7:46 PM

    El haber colaborado con Horacio Gallo en la producción de esta nota fue algo gratificante y un corolario sobre un tema que no muchos conocen, coincidiendo en la idea de transmitir al lector y a las nuevas generaciones nuestro conocimiento, experiencia, y la de quienes nos han precedido en la materia.

  2. Los desmontes , la labranza intensiva y el exceso de agroquímicos están afectando seriamente la fauna -especialmente a los inambués- en todos los ecosistemas sobre los cuales la frontera agropecuaria se va extendiendo, con consecuencias claramente negativas en el mediano y largo plazo. Pero el proceso no solo daña la vida silvestre, sino también , y por lo tanto, a las personas. Un puñado de medidas y alicientes adecuadamente diseñados podrían proteger zona donde los cultivos intensivos no son sostenibles desde el punto de vista ambiental ni económico-social: cuencas hídricas, ciertos valles, ríos, arroyos, lagunas y demás. También adyacencias de cultivos y bordes de caminos rurales. Todos esos lugares que pueden brindar hábitat requieren diversos tipos de protección legal, sin que por eso deban resultar perjudicados los propietarios o productores, de manera que éstos se sientan impulsados a conservarlas.

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