Saturday 25 de May de 2024
PESCA | 17-01-2024 10:15

Plan de vacaciones con caña y reel a cuestas

En plena temporada estival, consejos para los aficionados que realizan la actividad desde playas, muelles, espigones de piedras y las escolleras de nuestro extenso litoral marítimo.
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El receso estival le permite al aficionado que practica la actividad todo el año disfrutar de más días para pescar, pero también favorece a muchos amantes de la pesca deportiva que pueden tirar la caña por única vez en el año. Entre muchos experimentados, aparecen los cañófilos de verano que tienen muchas incógnitas a la hora de pararse en un pesquero marítimo, ya sean playas, espigones de piedras, muelles, escolleras o bocas de ríos y arroyos. Para ellos, desasnamos algunos consejos para que conozcan estos sitios. 

  • Muelles: Estas elevaciones construidas para ganarle metros al mar, sin dudas, facilitan mucho la pesca y son sitios donde se puede encontrar profundidad, aún durante la bajante. Además, los pilotes donde se sostiene el muelle, tienen la particularidad de tener adheridos mejillones y otros moluscos que atraen peces. Es común, por ejemplo, en Villa Gesell, cobrar buenas brótolas que están a los pies del pescador. Sin embargo, como contra, se hace difícil regresar con el aparejo luego de un lanzamiento si venimos sin captura. Los sedales cortados con sus respectivas plomadas se constituyen en verdaderas redes de contención, generalmente cerca del morro, lo que obliga a buscar largos lanzamientos y recoger velozmente, preferentemente, con plomos chatos, que se elevan del fondo y son muy favorables para estas ocasiones. En los muelles, el mejor sector siempre es la punta, allí se puede lanzar más adentro, aunque si lo hacemos desde un lateral, hay que recordar que se debe lanzar bien al frente y no hacia un costado, porque al recoger se provocan galletas con los otros aparejos del resto de los aficionados. La mayoría de los espigones tienen un acceso módico que nos permite usar las instalaciones, aunque también hay exclusivos para los socios, como es el caso del de Mar del Plata, en manos del club de pesca local. 

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  • Escolleras: A diferencia de los muelles que se construyeron para facilitar la labor del aficionado pescador, las escolleras se levantaron para formar los puertos en el litoral marítimo. Sobresalen las de Necochea y Mar del Plata, ambas las más visitadas en la costa bonaerense. A lo largo de ambos espigones las chances se multiplican, con morros que entregan buenas respuestas de pejerreyes, a flote o al vuelo, mezclándose anchoas de banco, palometas y otras especies cazadoras. En toda la escollera, la oportunidad de una linda variada, con corvinas rubias, pescadillas, pez palo, chuchos, rayas y hasta brótolas. 

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  • Bocas de ríos y arroyos: Son un lugar muy especial para el aficionado, con especies particulares que sobresalen en estos lugares. Una que tiene muchos adeptos es el lenguado, pez que acecha en bocas tras pejerreyes y pequeños alevinos. En la costa bonaerense, desemboca el Quequén Grande en Necochea, el Salado en Marisol, el Sauce Grande en Monte Hermoso y rías, como la de Ajó en San Clemente. Además, se suman los arroyos como el de Claromecó o los aledaños a Mar Chiquita, que, dicho sea de paso, tiene la desembocadura de la laguna con el mar, un lugar muy particular.  La realidad es que cualquier curso que vuelque agua en la playa arrastra materia orgánica que atrae especies como lenguados, pero también, pejerreyes, pescadillas, palometas y peces palo, entre otros. En estos sitios, no sólo la boca propiamente dicha es rendidora, también aguas arriba hay resultados fantásticos, tal como pasa en el Quequén Salado o Grande, donde por varios kilómetros se dan especies salobres. 

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  • Playas: En este caso, podemos encontrar las de suave pendiente, las que no facilitan el acercamiento de los peces y nos obliga a tener la habilidad y el equipo correspondiente para poner el plomo lo más lejos posible y más allá de la rompiente. La otra alternativa es las pronunciadas, buscando sectores donde haya canaletas que corren paralelo a la costa y separadas por bancos de arena, estas alargadas depresiones podrán calcularse en 50 metros en bajante y hasta de 100 en creciente. Con marea alta, los bancos, aunque sumergidos, siguen siendo un problema para el pescador, ya que al efectuar el lanzamiento es necesario que el aparejo no caiga encima de los mismos, porque las posibilidades de que el pez tome allí el cebo son remotas, a excepción de las rayas, que solemos ubicarlas allí en el banco. El objetivo es caer en el centro de la canaleta que, es por donde los peces se acercan a las zonas bajas en búsqueda del alimento del fondo, por ese motivo, conviene analizar las playas durante la marea baja para tener un panorama de su geografía y luego con la pleamar actuar en consecuencia. En el caso de llegar con agua alta, hay forma de distinguir dónde está la canaleta y dónde el banco. Basta con observar dónde se produce la rompiente, esto es en el borde donde comienza el banco, luego le sigue una sucesión de olas espumosas que se aquietan de golpe y forman un lomo que no se rompe, esa es la canaleta. La sucesión de rompientes al chocar contra el banco y encontrar la mayor profundidad de la canaleta dejó de golpear en el piso y con tranquilidad sigue avanzando hacia la costa. La primera canaleta es fácil de identificar, la segunda, que es la que mejor rinde, resulta ser la más difícil de descubrir. De todos modos, se la puede detectar detrás de la línea donde comienza la rompiente mayor producida por el choque con el banco, que separa la segunda canaleta de la primera, siendo las jornadas con fuerte viento las peores para identificar las canaletas, en cambio, los días soleados casi sin viento y soplando de espalda, son los mejores. Por último, destacar que no todos los peces se apoyan en la profundidad, hay especies como los pejerreyes, panzón y el escardón, que busca alimentarse en las pequeñas rompientes, en la cresta de los bancos, donde quedan el descubierto microorganismos que son los preferidos del flecha de plata.
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  • Pedregales: Desde Mar del Plata hacia el sur, pasando por Miramar, Necochea, San Cayetano y hasta más allá de Claromecó, encontramos en forma discontinua sectores de piedra, escenarios complicados para pescar, pero llenos de peces. La restinga de piedra ofrece una rica fauna íctica, siendo una rugosa superficie de la roca donde se adhieren mejillones. muy atractivos para los peces, como también se refugian cangrejos, lombrices de mar y otros invertebrados que sirven de alimento. Si bien actuar en los pedregales es beneficioso, siempre se corre el riesgo de los enganches, lo que obliga a llevar una buena cantidad de aparejos extra y un buen surtido de plomadas, preferentemente, chatas como la cajón o doble pirámide. El movimiento del mar tiende a desplazar los aparejos y esto es contraproducente para la pesca, recomendando aprovechar los momentos de máxima bajante para observar el fondo y detectar los sectores de arena a donde se dirigirá el lanzamiento.  Otra forma de minimizar las pérdidas de equipo, es utilizando una brazolada más fina que la madre, de esta manera, al tirarse se corta y solo se pierde un anzuelo y no todo el conjunto. También se puede sacrificar sólo a la plomada, atando la misma con una gomita para que ceda al primer tirón. La especie por excelencia en estos lugares es el sargo, también pejerreyes, corvinas rubias, brótolas y lenguados son alternativas que frecuentan la zona.

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  • T de piedras:  Típicas de la costa marplatense, se construyeron con el fin de proteger a las playas de la erosión que provoca el mar. Si bien no están acondicionadas para la pesca, los aficionados la usan con bastante éxito como plataforma para sus lanzamientos. Aquí se gana metros y, en consecuencia, profundidad. En los huecos que hay entre las rocas, como en los pedregales, se refugian pequeños peces que forman la dieta de predadores más grandes. La pesca se da no sólo cerca de las piedras, sino buscando distancia. Por lo general, estos sitios no ofrecen zonas de enganche y son muy visitadas por el aficionado en tiempo estival.  

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Nuestro extenso litoral marítimo dispone de un abanico amplio de opciones, sólo queda agarrar la caña y aprovechar las vacaciones para ir en búsqueda de corvinas, pescadillas y el resto de la variada.  

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