Saturday 18 de May de 2024
PESCA | 06-04-2024 10:00

Perseguimos a los buenos pejerreyes de Madariaga

Salada Grande nos dio casi la cuota con capturas superiores a los 500 gramos. Un éxito que se gestó en la labor del guía, invalorable aporte para no fallar en este momento. Por: Luis Osvaldo Ventimiglia.
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El fin de semana largo nos tenía preparados con una maratónica seguidilla de salidas que vamos desglosando en Weekend Web. Todo arrancó en Ramallo, en el norte bonaerense, y terminó en Santa Teresita pescando embarcados en el mar. Pero en el medio visitamos una de las lagunas más legendarias del país, hablamos de Salada Grande, el emblemático espejo de General Madariaga que atraviesa un gran momento a pesar de los bajos niveles de agua. 

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Bien temprano, el lunes feriado salimos rumbo a La Salada, con Daniel Villar, Raúl Barera, mi hijo Enzo y este narrador. Un largo viaje pero que se hace corto con la ilusión que nos despierta ir a una laguna como ésta. Tras 500 km, llegamos al Club Náutico de Madariaga, donde a las 9 de la mañana nos esperaba nuestro guía, José Vargas, quien tras los saludos de rigor terminó de preparar su embarcación. Mientras tanto, nosotros fuimos cargando los equipos, y 45 minutos más tarde estábamos navegando hacia el lugar elegido para hacer nuestra pesca. El punto al que nos dirigimos era un sitio donde había pescado José el día previo, un lugar bajo entre manchones de pastos, con un importante cardumen de pejerreyes gigantes que disfrutaron en la última hora del domingo.

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Llegamos a unos 150 metros del lugar y, con una caña, para no hacer ruido y espantarlos, nos acercamos. Con tan poca agua, el ruido del motor suele ahuyentar a los peces, por lo que la calma en el acercamiento es clave. Los borbollones en el agua nos pusieron locos y nuestra tensión aumentaba, al tiempo que terminamos de armar las cañas y rápidamente lanzamos en los claros entre los yuyos. No habían pasado 10 minutos cuando la caña del guía acusó el primer pique que motivó a hacer una certera clavada. El agua explotó y apareció el peje de la bienvenida, una pieza de 700 gramos, casi como la mayoría de los pejerreyes que levantaríamos en esa jornada. 

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Tras ese buen inicio, nada cambió. Continuamente fue un pique tras otro, y cada clavada era igual, generando una explosión en el agua y un frenético combate. Todos los pejerreyes que fuimos izando al bote eran de 500 gramos para arriba, con 6 o 7 que superaban holgadamente el kilogramo de peso. Pescábamos bien arriba, todas las brazoladas estaban a 20 cm y como carnada, exclusivamente mojarra viva, ya que la acción intensa de pesca no permitió que probáramos otra cosa.

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El éxito parecía fácil, pero no lo era. Cada tres piques, uno daba sus frutos y el resto lo errábamos o lográbamos algún dentudo, especie que molestó bastante en esta jornada impresionante de matungos. Además, fue clave el esfuerzo del guía, ya que José, tras media docena de capturas, movía con la caña la embarcación acercándose al cardumen que, por la pelea de los pejes, se corría unos metros.

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La calidad de las piezas logradas hizo que a las 14 contemos 95 pejerreyes en nuestro poder. Todos ejemplares que arañaban los 500 gramos, y desde allí, hasta superar el kilo. Con esa faena gloriosa, decidimos dar por terminada una fantástica salida. Había que descansar, ya que nos quedaba una nota más, embarcando en el mar, por lo que nos dirigimos hacia las cabañas Pagos del Tuyú, a solo 20 km de la salada, donde el amigo Cacho Soraide nos esperaba para que pasáramos una confortable noche y disfrutar de un buen asado. 

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Servicios:

  • Cabañas Pagos del Tuyú. Tel.: (02267) 666942.
  • José Vargas de Urion La Gaby. Tel.: (02267) 443108 o (02267) 527404. Facebook.

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