Sunday 3 de March de 2024
PESCA | 28-03-2023 09:00

Lugares donde La Niña nos permite jugar pese a la sequía

Relevamos los tres ríos más importantes de nuestro país en busca de sitios donde la sequía todavía nos permita capturar dorados, surubíes, patíes, tarariras, bogas y pacúes. Y si bien los grandes ejemplares no están, sí vamos a poder esquivar los efectos de la bajante.
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El pescador propone y Dios dispone, sin dudas es una frase que hoy por hoy podríamos utilizar sobre el destino que nos está deparando la naturaleza con grandes sequías en casi todo el país, dejando al desnudo varios pesqueros tradicionales y otros no tanto. A la fecha es muy difícil encontrar buenos pesqueros de dorados, pacúes, surubíes, bogas y ni qué hablar de tarariras entre otras muchas especies, pero destacamos éstas por sobre las demás porque son muchas veces el destino de los pescadores deportivos. 
Con algunos compañeros de redacción elegimos algunos pesqueros para intentar la búsqueda en épocas de sequía y, sin dudas yo elegí la más fácil: tres grandes ríos que sin bien nunca se van a quedar sin agua, sufren radicalmente lo que está pasando en estos momentos. Si bien el Río de la Plata se rige por otras mareas, es el estuario de la confluencia de dos cuencas muy importantes: la del Uruguay y la del Paraná, ambas con una enorme extensión que, en conjunto, forman la segunda cuenca más importante de América del Sur. 

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Para la pesca que vamos a relatar o, mejor dicho, para los lugares que intentamos relevar de todas las maneras posibles, es necesario contar con los siguientes equipos que, sin duda, vamos a poder aplicar para la pesca de especies tan combativas. Si lo que nos gusta es la carnada natural, debemos preparar cañas de de 2,10 a 2,40 m de largo con una potencia de 14 a 30 lb (1 lb = 0,453 kg) de acción de punta, reeles medianos a grandes tanto frontales o rotativos con capacidad mínima de 200 m de carga, que puede ser hilo multifilamento o nylon monofilamento del grosor o medida acorde a la pesca que vamos a realizar. Una general podría ser hilo de 30a 50 lb y nylon de 0,35 a 0,50 mm. A esto debemos sumarle plomitos corredizos de varios gramajes, cable de acero de 40 a 60 lb, anzuelos para las diferentes especies que busquemos, aunque podemos mencionarlos de esta manera: para dorados, surubíes y tarariras necesitamos del Nº 5/0 al 10/0, que podrían ser los Mustad 92611, 3406 o 34043; los Katashi 1203, y los tradicionales Gamakatsu y Owner. 
En cambio, si queremos pescar bogas y pacúes, nos vamos a inclinar por los tipo maruseigos reforzados, como los Cormorán Nº 10, 12 y 14, o los Katashi Ring, entre otros tantos. Ahora si la idea es la pesca con artificiales, es preferible usar cañas de 1,80 a 2,10 m de largo, especialmente diseñadas para este tipo de actividad. Hasta acá enumeramos la general de una pesca embarcada, pero si el aficionado elige la de costa, a los equipos mencionados podemos agregarle cañas de 3 a 3,50 m para lograr mayor distancia de lanzamiento.
Nosotros recorrimos varios pesqueros de los ríos mencionados, pero otros los hicimos telefónicamente con amigos o guías de los lugares que realmente nos importaban o donde sabíamos que teníamos algunas posibilidades de pique. Vamos a comenzar con el río Paraná en su parte inferior...

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  • San Pedro, San Nicolás, Arroyo Seco (ver nota pág. 84 de esta edición), Rosario y Puerto Gaboto. En todos estos pesqueros existe un comentario general de que es la gran población de dorados muy pequeños, que no superan los 40 cm de largo. Son muchos los pescadores que se divierten capturándolos con equipos de ultra light, una linda opción siempre y cuando los cuidemos porque nos están anunciando un futuro prometedor en cuanto a esta especie. Todo lo que es delta en esta zona esta muy difícil de recorrer por la escasa altura de los arroyos o, directamente, porque están secos. Con este panorama solo nos resta intentar la pesca en los afluentes más importantes o sobre el río principal. Al hablar con Luciano Daviccino, Agustín Cancián, Marcelo Pirco y algunos otros pescadores, me comentaban lo difícil que está la pesca, pero rebuscando se podrían lograr algunas capturas de bogas de muy buen porte, encarnando con maíz remojado, pulpa de sábalo y sanguchito de corazón y salamín. En estos pesqueros se las consigue anclados en sectores profundos y muchas veces hay que utilizar plomadas de más de 150 g para llegar al fondo y mantener la línea. También con una pesca al golpe, tanto sea con carnada o señuelo, se puede capturar algún doradito entre el kilo y medio y los 3 kg en el mejor de los casos, obvio que siempre hay excepciones. 
  • Subiendo hacia el Paraná Medio y tocando las ciudades de Santa Elena (lugar donde estuvo Raúl Sanchez, de Pescavisión), La Paz (ambas en Entre Ríos), Esquina, Goya y Bella Vista (las tres de Corrientes) nos comunicamos con guías que trabajan seguido en el agua, quienes nos aseguraron lo difícil que está dar con una buena pesca diaria. Raúl estuvo con suerte porque llegó en un momento donde el río había crecido un poquito y activó la presencia de dorados que pescaron tanto con carnada natural como con señuelos, momento en que obtuvieron una buena cantidad de piques de dorados chicos a medianos.

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  • En La Paz, pegadito al pesquero anterior, pasó algo parecido que duró un par de días, pero los dorados se habían acomodado sobre algunos bancos de arena y los guías más bichos de la zona les dieron piedra libre, y llevaron a sus clientes a lograr lo que buscaron: buenos ejemplares con señuelos de subsuperficie. A los pocos días se cortó la pesca y volvió todo a la mala normalidad.
  • Esquina, con un amplio delta y un gran parque náutico no se escapa de la realidad, días de mucho trabajo para dar con buenas pescas y obtener algunos dorados que rondan los 6 kg, son los menos, pero se han pescado. También se ve mucha vida de especies forrajeras y doraditos muy chicos que cazan mojarritas y revolotean por las costas acantiladas.
  • Unos kilómetros más al norte llegamos a Goya, donde Javier Enrique, de Campamento La Amistad, nos decía y mostraba juveniles de surubíes que pudo sacar de lagunas encerradas y devolver al cauce principal para su crecimiento, una linda conducta de este guía y su hijo Agustín, quienes se pusieron esta campaña de concientización sobre los hombros. La pesca había repuntado con algunos lindos dorados y cachorritos de surubíes que picaban en la caída del sol con morenas como carnada principal. Por estos lados, solo eso.
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Julio Pollero

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