Martes 2 de junio de 2020
PESCA | 12-03-2020 19:10

Cómo colocar la caña para esperar el ataque del pez

Técnicas para no fallar en la clavada. Cuáles son los equipos necesarios para desarrollar trolling en el río Paraná, los lagos del sur y el mar.
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La pesca a trolling consiste en arrastrar un señuelo desde una lancha. Se la conoce como curricán en España y otros países de habla hispana. Es la modalidad por excelencia para capturar los grandes peces del alto río Paraná, como dorados y surubíes. En algunos lagos del sur cordillerano está permitida para capturar salmónidos. De a poco también va usándose en el mar para pescar pez limón, anchoa y bonito. Para pescar a trolling, como en todos las demás modalidades, se necesita un buen guía que conozca con precisión el lecho por donde pasará el señuelo. De lo contrario o se perderán muchos artificiales o no se tendrá ningún pique.

En el Alto Paraná los peces cazadores se apuestan antes de las piedras hundidas o a los costados. Los guías pueden ubicarlas gracias a su observación en la superficie. Generalmente se forma un espejo que indica que aguas arriba la corriente encontró un obstáculo rocoso. Por lo tanto, la habilidad del baquiano reside en ubicar la embarcación de forma correcta para que los señuelos pasen, imitando un pez herido, errático, cerca de la posición de los dorados o surubíes. Cada vez es más importante esta precisión, ya que la cantidad de peces ha disminuido en forma alarmante. Las cañas de trolling raramente exceden los dos metros de largo, son aptas para lanzar hasta una onza y media o dos onzas, y para líneas de hasta veinte libras, y llevan pasahílos chicos pues se utilizan con reeles rotativos. Para lograr mayor profundidad, aunque con exceso comienza a perderse eficacia, se necesita pescar a veces a 70 u 80 metros de distancia. Por esta causa el reel debe estar cargado con 200 metros de nailon 0,40 o multifibra de 0,18 o 0,20. A la línea madre se le ata un cable de acero de unos 20 centímetros de largo y 30 libras con esmerillón y snap o mosquetón, siempre de buena calidad, por los fuertes tirones que pegan estos peces cuando cazan el señuelo. A los cambiadores se los suele asegurar apretándolos con una pinza. 

Los señuelos más eficaces son los nacionales de paleta, generalmente larga para llegar a las piedras más profundas, aunque últimamente se han pescado sobre los bancos o piedras playas con paleta intermedia y corta. Estos crainbaits (nombre genérico en inglés de este tipo de señuelos) tienen un punto donde se engancha el mosquetón. Cada vez que se arroja un señuelo al agua, y esto también vale para el baitcast y el spinning, se mueve la caña para que el artificial actúe naturalmente contra la corriente. Si este se desvía hacia un costado, con una pinza se tuerce este punto de ataque levemente hacia el otro lado hasta conseguir que funcione en línea recta.
El guía es el que se encarga de hacer las pasadas correctas, pero no todo depende de él. Si bien cuando hay un ataque, da una acelerada a la embarcación para clavar mejor al pez, un aficionado desatento perderá muchos piques. La mejor posición que encuentro para esperar el ataque del pez es colocar la punta de la caña hacia adelante, lo más baja posible formando el ángulo más abierto, más amplio, entre la vara y la línea hundida en el agua. Con la mano más hábil se sostiene la caña a la altura del reel o apenas un poco más arriba, mientras que con la mano menos hábil se toma el extremo inferior del mango, de modo que ante el pique se realice un movimiento combinado de traer hacia el cuerpo la mano hábil y empujar con la inhábil hacia el motor para hacer más palanca.

Una vez que se clavó un pez no hay que repetir la acción como si se tratara de pesca con carnada. Solo resta mantener firme la tensión para que en los saltos o bruscas nataciones no zafe el señuelo. Por esta razón también es muy importante que los triples se encuentren perfectamente afilados para que se le “peguen” en la boca al pez. Sin embargo, no debe debilitarse el alambre del anzuelo so riesgo de que se quiebre ante una pieza grande. No debe usarse para robar piezas, aunque es imposible hacer una pasada en un cardumen de surubíes sin enganchar alguno de cualquier parte del cuerpo pese a que la intención sea pasarle el señuelo cerca de la boca para que lo ataque. 

 

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Néstor Saavedra

Néstor Saavedra

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