Sunday 23 de June de 2024
PESCA | 10-02-2024 10:00

Bella Vista: un laberinto de islas de otro delta

No sólo navegamos el Paraná correntino aguas arriba, sino que nos internamos en sus intrincados canales de islas y riachos para buscar dorados con señuelos y carnadas.
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En esta oportunidad nos subimos a los vehículos y lanchas de unos amigos y compartimos, mediante sus fotos y relatos, dos jornadas distintas en la pintoresca ciudad de Bella Vista, a tan sólo 150 km de Corrientes capital. Esta hermosa localidad se encuentra a orillas del río Paraná y cuenta con muchos atractivos turísticos, no sólo es pesca deportiva, sino que podemos recorrer su pueblo, degustar distintos paradores gastronómicos, disfrutar de sus carnavales, de su activa vida nocturna y de la calidad de la gente. La primera coinicidencia en este relevamiento es que ambos grupos compartieron los servicios de Leo Cantalupi, propietario de Dorado Fly Pesca, empresa de pesca deportiva que puede suministrarnos cabañas y lanchas especialmente preparadas para todas las modalidades de la actividad. 

Equipos ideales

Estos grupos de grandes pescadores comandados por Javi Koller (de Zona Pesca) y Leo Altieri (de Pescar Info) llevaron varios equipos tanto para artificiales como para carnada natural. No faltaron cañas de baitcasting y spinning de entre 17 y 20 lb (1 lb = 0,453 kg) de potencia en largos de 1,80 y 2,10 m. Tampoco reeles frontales y de bajo perfil cargados con hilo multifilamento de 40 lb. Para la pesca con carnada se pueden utilizar los mismos equipos, pero en este caso se agregaron cañas hasta 2,40 m de largo y reeles rotativos medianos con capacidad de hasta 200 m de nylon de 0,40 mm, anzuelos 7/0 al 9/0 con leader de acero y algunos plomitos corredizos entre 10 y 50 g. Si vamos a los señuelos, siempre decimos que lo ideal es llevar todos los que tengamos. pero en esta salida hubo algunas diferencias con los Gozio Bendy 2, Ruby Jerk, Alfers Banana 36 g, NG Mojarra 90 mm y los Rapala Shad Rap y Magnum. Como característica principal de la zona, el río se encuentra bastante alto en estos momentos y es por eso que nacen los mini pesqueros dentro de las islas, se forman los famosos deltas, las correderas interiores, lagunas y no todo se traduce a la pesca en el cauce principal. 

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Debido a estas condiciones es que tenemos que estar preparados para utilizar distintas artes a fin de engañar al pez. Sabiendo de la coincidencia de los pescadores con el mismo guía, obviamente nos pusimos en contacto con Leo para que nos contara las diferentes alternativas vividas por cada uno de los grupos. 

Primeros piques

Los primeros en llegar fueron los de la banda de Zona Pesca, todos armados con equipos para la pesca con artificiales. Divididos en un par de embarcaciones, algunos salieron río arriba y otros entraron en la zona del delta hacia el lado santafecino en busca del dorado. Como comentamos anteriormente, el cauce se encuentra crecido y algunos sectores están totalmente desdibujados a lo que se venía viendo. Esto genera nuevos estudios por parte de los guías para tratar de descifrar la manera de pescar dorados. Estos cambios  esporádicos  suelen hacer muy bien. Puntas de islas, árboles semi sumergidos y buenas correderas costeras eran los ambientes donde probarían los pescadores que optaron por ir río arriba. Con señuelos de paleta Nº 2 o media agua fueron casteando bien pegadito a las barrancas en la primera bajada. Hubo muchos lanzamientos hasta obtener el primer pique; estaba difícil. Un par de piruetas, acercamiento a la embarcación, foto y al agua. Regulando la velocidad con el motor eléctrico de proa siguieron aguas abajo hasta la zona media de la isla del Carrizal, donde obtuvieron algunos piques más de dorados medianos. 

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Casi volviendo, en la punta de la isla Yuruatá, un palerío prometía buenas sensaciones y no le erraron, parecía que un cardumen rondaba la zona. Con señuelos que trabajan en sub superficie pudieron dar con algunos piques que lograron fotografiar. También picaron fuerte con señuelos de profundidad, pero en casi todos los casos, y al ser aparentemente dorados más grandes, los ejemplares ganaban los palos: enganche y corte automático, una pena. 
Pero del lado del delta teníamos al otro grupo que, navegando el riacho Cristóbal y el Ybirá, se divertían con muchos piques de dorados chicos y algunos mediantos que rondaban los 3 kg. Contentos con la jornada obtenida, me contaron que propusieron un lugar en común para juntarse y comer una rica fritanga isleña, a la que sumaron algunos cortes de carne a la estaca. 

Segundo scouting

Por otro lado nos quedó el grupo de Pescar Info, con el cual los hermanos Altieri también dieron cuenta de una divertida pesca en la zona. Ellos llegaron con un río más crecido, donde nuevamente los sectores habían cambiado de fisonomía y, en consecuencia, también se había modificado la conducta de los peces. Los chicos no sólo cargaron los bolsos llenos de ilusiones y señuelos, sino que se hicieron de un par de baldes con morenas vivas para probar con carnada natural. Con ellos tuve la oportunidad de hablar mientras pescaban, casi que fui uno más en la embarcación. 

 

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Las primeras paradas ya las habían hecho sobre la isla Caraú y en la costa del riacho Correntoso, en ambos casos con una pesca aceptable. Ningún dorado grande pero todos muy combativos, como de costumbre. Cuando empezamos con las charlas telefónicas ya habían pasado a la modalidad carnada natural y realizaban una pesca al golpe sobre la costa del Caraú, donde obtuvieron un par de piques que fueron relatados vía celular. Mientras esto sucedía, Leo –el guía– me decía que tenía ganas de cambiar de costa e internarse en el delta del Zapata para probar y ver cómo estaba la zona después de la crecida. 
La intuición lo ayudó y las pruebas resultaron satisfactorias ya que tuvieron variantes de piques, con algunos que fueron un poco más grandes que los que se venían pescando. Tras pasar sobre algunos sectores inundados para cortar camino, volvieron al río madre para pescar en unas zonas profundas frente a la ciudad de Bella Vista. Algunos enganches empañaron la pasada pero los piques enseguida devolvían la sonrisa a cada uno de los pescadores. 
Casi al finalizar la jornada y anclando la lancha sobre la costa, probaron suerte en unas lindas correderas ya del lado correntino: los piques de palometas los espantaron por lo que navegaron buscando nuevos horizontes, pero sabiendo que el final de la jornada estaba próximo. Quedaba una última parada, ahí cerquita del puerto, donde uno siempre se pregunta: ¿Y acá vamos a pescar?... Sí, allí. Si el guía le tiene fe, ¿por qué no vamos a probar?. En una pesca anclada sobre la costa, una corredera  suele resultar incómoda porque las líneas pueden juntarse en un mismo punto. Pero –como contrapartida– si levantamos alguna línea restamos posibilidades, así que hay que acomodarse y hacer bien las cosas. 

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De esta forma y con la expectativa del nuevo lugar, todo el grupo encarnó con morenas vivas y dejó derivar unos 50 m el aparejo. Cada cual esperaba ansioso el pique, que no sólo llegó en una de las cañas y se vio que era un hermoso dorado, quizás de unos 8 kg, el que pudieron pelear un rato, pero en uno de los saltos sacudió la cabeza y pudo desprenderse del engaño. Caras largas, algunos insultos al aire pero felices de haber vivido el momento. Recomendamos Bella Vista, buena gente, buena pesca, buenos momentos. 

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Julio Pollero

Julio Pollero

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