Viernes 30 de julio de 2021
NATURALEZA | 23-02-2021 08:01

¿Cómo es el plan para evitar que el tordo amarillo desaparezca en la Argentina?

Preocupados por la alarmante disminución de esta ave en los pastizales, un grupo de especialistas del Conicet está llevando a cabo un gran proyecto para evitar su extinción.
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Aunque el tordo amarillo también habita en Paraguay, Brasil y en Uruguay, según cifras oficiales que datan de 2015, su población en la Argentina no alcanza siquiera los 1.000 ejemplares, lo que llevó a un grupo de especialistas y voluntarios a elaborar un plan para evitar su extinción total de los pastizales argentinos .

Si bien a principios del siglo XX la realidad de esta ave era muy diferente a la actual ya que era posible encontrarla desde la provincia de Misiones hasta Buenos Aires, con el correr de los años, lamentablemente, el avance de la actividad agropecuaria y de la explotación forestal provocaron que su hábitat natural se redujera únicamente a dos lugares en el país que están  separados por apenas 600 kilómetros: Gualeguaychú, al sur de la provincia de Entre Ríos, y la cuenca del río Aguapey, en el noreste de Corrientes.

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La población se había reducido en un 80 %. Detectar que solo quedaban entre 600 y 1.000 individuos en todo el país nos planteó un escenario crítico”, comentó Adrián Di Giacomo, investigador del Conicet y del Laboratorio de Biología de la Conservación del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL) y uno de los propulsores del programa “Guardianes de Colonia del Tordo Amarillo” que busca salvarlos de su desaparición.

En qué consiste el plan Guardianes de Colonia del Tordo Amarillo

Una de las acciones más importantes que vienen llevando a cabo de manera conjunta ambas entidades es la intervención de los nidos del tordo amarillo para protegerlos tanto de las culebras, los zorros y de las aves rapaces como así también de otros predadores, ya que según determinaron de cada 100 huevos apenas sobreviven 10 en Corrientes y apenas 5 en Entre Ríos.

“La protección debe ser poco invasiva para que el tordo la acepte y no abandone el nido. Cuando los tordos están incubando, y tienen el nido con huevos, son mucho más susceptibles. Lo que hacemos es cercar el nido con una media sombra para evitar que se acerquen los predadores terrestres, pero no podemos cubrir arriba porque los padres no lo aceptan”, explicó, al portal Mongobay, Florencia Pucheta, coordinadora del ambicioso plan de salvataje del tordo amarillo.

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Junto con el resto de los voluntarios, desde el año 2015, pasa el último trimestre de cada año monitoreando la etapa reproductiva de estas aves. Los trabajos comienzan a principios de octubre, con la detección del armado de los nidos.

Recorremos toda la zona donde se tiene registro histórico de la especie. La gente local apoya, avisándonos si los vieron. Es importante ubicarlos rápido porque nidifican de forma sincrónica, en diferentes puntos al mismo tiempo. Solo en 2019 recorrimos unos 8.000 kilómetros en Entre Ríos y otros 10.700 en Corrientes”, relató la especialista.

Según Pucheta, recién una vez identificadas las colonias reproductivas, los integrantes de los equipos de trabajo establecen campamento en los alrededores para comenzar a llevar a cabo la difícil tarea del seguimiento diario hasta cerrar el ciclo: cuando, a finales de diciembre o principios de enero, los pichones logran alcanzar la autonomía total de sus movimientos.

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Pero, antes de que eso suceda, los equipos se encargan colocar anillos de colores en las patas para poder seguirlos a distancia en el invierno, ya sea con binoculares o monóculos. “Los anillos también nos ayudan a identificar, al año siguiente, cuántos individuos lograron sobrevivir”, señala Pucheta.

En los últimos años el seguimiento a distancia al tordo amarillo se fue perfeccionando cada vez más: en 2019 lograron colocar 13 radiotransmisores en tordos adultos a través de los cuales los investigadores pueden obtener datos concretos del uso del hábitat.

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Aunque muchas veces la tarea no es tan sencilla ya que, durante el invierno, los ejemplares juveniles tienden a mezclarse con los de otras colonias, formando bandadas numerosas que complica su seguimiento en particular.

Según el último informe publicado por Aves Argentinas en 2019, los nidos protegidos registraron un 81 % de éxito frente a un 24 % de nidos que no recibieron protección. “Nos da mucha esperanza. Que crezcan más pichones habla de un aumento poblacional. Estamos trabajando cada vez más que nunca en la medición para tener la dimensión exacta”, concluyó Pucheta.

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