Domingo 3 de julio de 2022
INFORMATIVO | 06-12-2021 14:42

Descubren en Australia restos fósiles de un extraño gusano marino

El animal tenía una armadura completa con la cual se defendía de sus perseguidores y se habría alimentado de residuos orgánicos. ¿Dónde y cuándo habría vivido?
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Un equipo de científicos descubrió en Australia restos fósiles de un gusano marino prehistórico que, según revelaron, habría vivido hace más de 400.000.000 de años, durante el periodo Devónico

Se trata de un Lepidocoleus caliburnus, cuya característica principal es tener el cuerpo totalmente cubierto de placas de cristales, por lo que fue bautizado con el nombre de Excalibur, en homenaje a la espada que  perteneció al legendario rey Arturo, protector de Gran Bretaña frente a los sajones durante los siglos V y VI.

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 “Este gusano utilizaba sus placas para defenderse de los depredadores y se habría alimentado de residuos orgánicos”, comentó Sarah Jacket, profesora asistente de Ciencias Geológicas en la Universidad de Missouri, Estados Unidos y autora principal del estudio publicado en la revista Papers in Palaeontology.

Junto con su especie prima, Lepidoceleus shurikenus, llamada así por el shuriken, una estrella ninja puntiaguda que lanza, el Lepidocoleus caliburnus probablemente también vivió en arrecifes de coral en aguas poco profundas que, actualmente, forman parte del continente australiano.

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Para llevar a cabo el estudio, los científicos utilizaron un escáner para crear modelos digitales en 3D de esta especie de caparazón.

"Con el uso de micro-CT, podemos separar virtualmente los componentes individuales de la armadura. Somos capaces de manipular los modelos para determinar cómo se movían las piezas individuales del caparazón en relación con las demás, así como determinar el grado de superposición entre ellas", agregó la especialista.

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Los expertos también lograron determinar que los gusanos tenían dos sistemas de armadura superpuestos: uno a lo largo del esqueleto de cada gusano y, otro, que cubría ambos lados de sus cuerpos.

“Es posible que los gusanos hayan podido enroscarse en una bola para defenderse mejor de los depredadores. Pero, en última instancia, estas impresionantes defensas no los salvaron de desaparecer en un evento de extinción importante”, concluyó Jacket.

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