Wednesday 19 de June de 2024
INFORMATIVO | 29-05-2024 16:00

Cómo es el F-16 Fighting Falcon que compró el gobierno argentino

Se trata de cazas monomotor de 40 años de antigüedad, procedentes de Dinamarca que llegan para proteger el territorio nacional. Pros y contras de esta adquisición. Características y armamento.
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Como es de conocimiento público, el gobierno argentino compró 24 aeronaves de combate F-16 Fighting Falcon que habían estado en servicio en la fuerza aérea dinamarquesa, con la intención de moderniza la flota aérea de la Aeronáutica, a fin de compensar el faltante de material y pérdida de varias aeronaves, que reflejaron durante décadas la indefensión evidente de nuestro territorio. 
Repasemos las características destacables de los aviones caza bombarderos F-16 Figthing Falcon. En primer lugar hay que mencionar que esta aeronave es un desarrollo tecnológico del conglomerado estadounidense  aeroespacial y de defensa General Dynamics que comenzó durante la década de 1970 y se concretó específicamente con su primer vuelo de inaugural en 1976. A partir de 1993, la fabricación de este modelo se transfirió a la empresa Lockheed Aircraft Manufacturing Company, la misma que durante os ‘60 diseñó y fabricó el famoso e icónico avión furtivo SR-71 Blackbird (foto abajo).

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El F-16 es de un avión de caza táctico y de ataque a tierra monoposto, de características polivalentes y de interceptación, propulsado por un motor turbofan Pratt & Whitney F100/PW200 que entrega un empuje máximo seco de 6.6664 kg y que, excepcionalmente, puede alcanzar un empuje eventual máximo húmedo o (postcombustión) de 10.810 kg, utilizando para ese fin, un sistema de inyección o (posquemador). En cuanto a los datos dimensionales, tiene una longitud total de 14,52 m, una envergadura de 10,02 m y una superficie alar de 27,88 m. El peso en vacío es de 6.866 kg, pero si le agregamos por ejemplo 2 misiles aire-aire, se incrementa a 10.594 kg, y finalmente cargado en su totalidad alcanza los 17,010 kg.
Existen básicamente tres configuraciones de este modelo de F-16, que son el tipo ALFA, BETA y CHARLIE, y cada configuración corresponde a un determinado objetivo y al teatro posible de operaciones o región de actuación, con su diferente armamento y /o la adición de tanques suplementarios. En rasgos generales, y teniendo en cuenta todas las configuraciones citadas, este caza puede ser equipado con tanques suplementarios de 1.401 litros de capacidad, misiles Sidewinder, (conf. Alfa), bombas de caída libre MK-82 de 500 libras (conf. Beta) o bien llevar bombas de racimo CB-500 + misiles Sidewinder (conf. Charlie). En todos los casos porta un cañón M- 61 Vulcan tipo Gatling rotativo de seis tubos, en calibre 20 mm.

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La velocidad máxima cargando dos misiles aire-aire es de Mach 2 a una altitud de 40.000 pies, mientras que a nivel del mar con la misma configuración se reduce a Mach 1,2, siendo que su techo de servicio alcanza los 50.000 pies y su capacidad de autotraslado es de 3,890 km. En cuanto a los sistemas electrónicos aplicados al avión, posee un equipo de guerra electrónica, con alerta de radar y receptor pasivo, y además la posibilidad de adosarle un interferidor activo de señales. Posee también radialtímetro, sistema de navegación inercial SKN-2400, y equipos estándar Tacán, VOR, /ILS.
Además, está equipado con un radar dopler de pulsos APG-66 con capacidad multimodo ajustable a diferentes misiones u operaciones (ataque a tierra o aire-aire), que cubre una superficie de aplicación útil que está comprendida entre los 10 y 145 km. Este radar posee 13 tipos diferentes o modos de funcionamiento selectivos como ser búsqueda, detección, trazado de trayectoria, cursor de intercepción, combate de proximidad, discriminación de aeronaves, etc.

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En mi opinión y respecto a la compra de este avión, creo que de acuerdo al estado de indefensión y desmantelamiento generalizado y crónico que sufrió nuestro país en las últimas décadas, podría calificarla como “aceptable”, aunque no fue la opción óptima, ya que existen alternativas más accesibles y mejores, en cuanto a tecnología, armamento, suministro de repuestos, y posibilidad de transferencia de tecnología y know-how, que se podrían haberse negociado con otros países como Francia, con su excelente caza bombardero multipropósito bi-motor Dassault-Rafale o bien con el caza polivalente sueco Saab JAS F- 39 Gripen.

Opiniones de otros expertos

Habiendo consultado a dos amigos militares, uno comodoro retirado de la FAB (Fuerza Aérea Brasileña) y otro un ex militar francés, sobre el avión que nos ocupa en esta nota, refirieron algunas cuestiones interesantes que tienen que ver con aspectos geopolíticos y estratégicos. En primer lugar, que es un avión de diseño y construcción estadounidense, por lo que tanto el armamento como los repuestos son fabricados en ese país y, ante ciertas circunstancias geopolíticas puede resultar en una dependencia que podría poner en indefensión a nuestro territorio y soberanía. Esto surge porque los EE.UU, son es el mejor “amigo” de nuestros “archienemigos”: el Reino Unido, y Chile. Si eventualmente se generara un estos países, los Estados Unidos  nos negaría sin duda el apoyo logístico necesario para el correcto funcionamiento del F-16, con su consecuente inoperabilidad. Por otra parte, el mantenimiento del F-16 es muy “exquisito” y nada barato con respecto a otros aviones caza.

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Otro punto crítico es que ser monomotor es algo desfavorable, más aún respecto del extenso territorio argentino y sus variadas fronteras, si su único motor fallase o tuviese un desperfecto, obligaría al piloto a eyectarse y se perdería la aeronave, algo que no sucedería si se tratara de un bimotor como el F-18 Hornet. Asimismo el motor, con la toma de aire ubicada en la parte central debajo de la cabina, podría afectarse al despegar debido al polvo e impurezas que se levantan del suelo, reduciendo su vida útil. Por último, la estructura de estos aviones (fuselaje y alas) que tienen 40 años, les juega en contra a pesar de que una o varias partes sean reemplazadas. Es que los materiales son sometidos muchas veces a fuerzas con cargas transitorias, variables y súbitas que producen acciones de “torsión” y “flexión”, que además generan una reacción de “tensión” estructural. La fatiga de una aleación de metal usado en la industria aeroespacial se produce cuando se aplican permanentemente y de manera continua cargas variables, que pueden ocasionar fallas mecánicas. Por estos motivos, y de acuerdo a la antigüedad obvia de estos aviones caza, es imprescindible que los ingenieros argentinos presten especial atención al mantenimiento preventivo estructural y general de estas aeronaves. 

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Darío Raúl Chiviló

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