Martes 2 de junio de 2020
AVENTURA | 08-01-2020 17:37

Canyoning, un exigente trekking pasado por agua

En Aguas Chiquitas, Tucumán, descubrimos una original propuesta que solo se practica en dos puntos del país. Cómo es desplazarse por los cañones de un río.
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El canyoning se trata de caminar desafiando la fuerza de una fuerte corriente de agua, por ejemplo un río. Es una actividad que engloba otras actividades outdoor, sin dejar de caminar también hay que realizar trabajos de cuerda como rappel, ya que se suele hacer en cañones donde el agua fluye con fuerza.

En América del Sur, el canyoning se suele practicar en Argentina, Chile, Brasil, Ecuador y Colombia, y no en muchas zonas más. Pablo Zelaya Huerta es un experto de la actividad, para la cual ejerce de guía en Montañas Tucumanas y nos cuenta sobre esta original propuesta: “Actualmente en Argentina solo dos lugares son ideales para esta actividad: en Bariloche, sobre el río Manso, y aquí, en el norte argentino, en la Reserva Natural Aguas Chiquitas”.

“Recuerdo mi primera vez, en 1995, -recuerda Pablo- teníamos poco material especial para acceder a estos sitios y terminamos experimentando con cuerdas estáticas compradas en ferreterías y un sistema de bloqueador con unos mosquetones de acero. En aquel entonces el canyoning no existía como actividad dentro del turismo de aventura, solo la motivación del instinto de exploración nos movilizaba para ir a la naturaleza a tratar de descubrir los secretos de atravesar cañones. Es una actividad intensa y que requiere mucha destreza, ideal para aquellos con ganas de superar sus límites”.

El canyoning integra el agua, las rocas, sistemas de cuerdas y una diversidad de paisajes dentro de la selva de yungas tucumanas. El tiempo estimado de un desafío es de seis a ocho horas. Hay un recorrido previsto, pero el recorrido real, la duración de las etapas de marcha y la elección de itinerarios alternativos quedan supeditados a diferentes factores como las condiciones meteorológicas y la evaluación de las capacidades del grupo por parte del guía.

El recorrido

Se sale desde la Ciudad de San Miguel de Tucumán en dirección norte para recorrer el dique El Cadillal, uno de los atractivos de la provincia. Una villa veraniega creada para los visitantes y los tucumanos en el año 1957.

Allí, en el corazón de la selva, se encuentra el sector de cañones donde se realiza canyoning. “Durante algunas horas estaremos colgados de unas cuerdas, desafiando nuestros límites, la destreza y el coraje, mejorando nuestra habilidad para poder continuar el recorrido. Haremos un sistema de cuerdas, rappel y jumar, utilizaremos arneses, cascos, y poleas para poder sujetarnos mientras transitamos las cascadas o los barrancos”, nos comentan a modo de adelanto.

Esta propuesta tiene un nivel de dificultad exigente, lo que significa que demanda un requerimiento físico moderado y presenta un nivel de riesgo medio, ya que combina actividades moderadas e intensas en ambientes irregulares. Es un programa aconsejable para personas con buen estado físico.

Luego de algunas horas finaliza la primera parte tras llegar a una cascada de 50 metros de altura. Luego de un descanso, se regresa por el mismo cauce para retomar la actividad dentro de un entorno fantástico. La Reserva Natural Aguas Chiquitas se creó en 1982 y tiene 740 hectáreas. Ubicada a tan sólo tres kilómetros de El Cadillal, permite conocer los últimos ambientes del Bosque de Transición de Tucumán (un ecosistema prácticamente desaparecido).

Para más información: http://montanastucumanas.com/

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Federico Svec

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