Viernes 25 de junio de 2021
4X4 | 16-05-2021 19:00

Cómo usar la caja de cambio manual en subidas y bajadas

Tips de manejo y seguridad para tener en cuenta a la hora de afrontar este tipo de tramos en un recorrido 4x4.
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Durante la práctica del off road es normal que nos encontremos con obstáculos, como también diferentes pisos: arena, barro, nieve; y hasta elevaciones, crestas empinadas, zanjas... Pero, ¿acaso lo que buscamos no es desafiar nuestros límites de conducción y las capacidades de nuestra camioneta? Ok, veamos cómo hacerlo con éxito, de la manera más segura para el conductor y el pasajero, en un vehículo con caja de cambios manual (en otra oportunidad veremos los de caja automática).
La magnitud de los obstáculos que podamos atravesar dependerán de factores que hemos visto en notas anteriores. Cotas 4x4, neumáticos y tipo de tracción. De ellos dependerá directamente la capacidad del vehículo. No obstante, hay lineamientos básicos que debemos tener en cuenta para cada caso en particular. Vamos con los más comunes.

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Cómo subir una rampa

Primero debemos corroborar si nuestro ángulo de ataque es suficiente y no dejaremos los bajos de la trompa en el intento. Como siempre decimos, bajar de la camioneta y cerciorarnos no es ningún demérito; no estamos compitiendo contra el reloj, sino contra el hecho de atravesar –o no– un sector ubicado, quizás, a centenas de kilómetros de un lugar habitado.
Lo primero en el caso de vehículos manuales, como en casi toda maniobra off road, es olvidarse de la pierna izquierda. No debe pisarse el embrague durante un ascenso bajo ninguna circunstancia. En el caso de una rampa es mucho mejor excedernos en el empuje que quedarnos cortos. Nunca quedarnos con recursos del vehículo sin usar.
Siempre las debemos encarar en marchas cortas pero con suficiente velocidad y envión. Si disponemos de diferencial central, bloquearlo. Como veremos, una rampa o trepada empinada ofrece tres puntos críticos: entrada, trayecto medio y salida.

Entrada: es conveniente encararla con cierto envión y velocidad, y perfectamente alineado para evitar volcar. Resulta más sencillo coronar con la inercia que por la tracción. No obstante, no debemos exagerar la velocidad ni en subida ni en bajada, porque podríamos lamentar las consecuencias. Como siempre, serán la experiencia, la repetición y los kilómetros los mejores consejeros. ¿Cuál es la técnica? Ya con algo de velocidad inicial, usar el cambio más alto que permita manejar el vehículo con comodidad y soltura en la subida. Si la marcha elegida es demasiado baja o corta, los neumáticos patinarán degradando el terreno y contribuyendo a la falta de tracción. Por el contrario, si es demasiado alto, no tendremos suficiente potencia y nos faltará envión. En términos generales, una trepada en la arena, dependiendo de la extensión, se encara en 2° o 3° de baja. Si estamos sobre terreno pedregoso empinado, la opción podría ser 1° o 2° de baja.

Trayecto medio: si por el paso de otros vehículos la arena queda floja, debemos elegir una traza paralela con suficiente antelación para que la trayectoria siga siendo lo más recta posible. Si no llegamos a coronar, ¿qué hacemos? La primera reacción es apretar el embrague para evitar que el motor se detenga... Error: nunca debemos hacerlo, porque detendríamos el mínimo impulso de avance, quedando en manos de la fuerza de gravedad y haciendo que el vehículo vaya hacia atrás con mayor rapidez y sin control. Entonces, primero, calma, no pisar el embrague sin asegurarnos de haber pisado antes fuertemente el freno e, incluso, haber colocado el de mano. Si no logramos completar todo lo anterior, pisar sólo el freno, aunque el motor se pare (no es lo ideal). De esta forma tendremos el vehículo asegurado, aunque no hayamos llegado a la cima. Ya detenidos, recordar que jamás se debe bajar pisando el embrague, el freno o en punto muerto, porque perderemos el gobierno sobre el vehículo. Como la trompa tiene más peso que la cola, la camioneta tratará de girar sobre sí misma y, en el momento en que se ponga transversal a la pendiente, correrá más riesgo de volcar. Próximo paso, colocamos la reversa, sacamos el freno de mano, soltamos el  embrague lentamente y, recién cuando estemos con tracción, iremos soltando el freno. De esta manera bajaremos marcha atrás (siempre de la forma más recta posible) bajo el efecto de freno motor y sobre las cuatro ruedas.

La salida: la forma correcta de coronar es mantener una aceleración pareja, la misma que traíamos durante el ascenso y reducirla al momento en que el eje trasero de la camioneta haya sobrepasado el vértice superior de la pendiente. Muchas veces se corta el acelerador con demasiada anterioridad, justo en el momento en que el tren delantero pasa la cima, y nos olvidamos de que tenemos la mayor parte de nuestro vehículo todavía en la rampa de subida. Además, la desaceleración hace que la camioneta baje su trompa, disminuyendo la altura libre y aumentando con esto la  posibilidad de atascarnos en el ángulo de la cima (imagen típica del Dakar). Otra vez, la práctica nos dará el timming y la dosificación para cada caso. Por el contrario, tampoco debemos ir sobrepasados de envión o acelerador, ya que si la salida es empinada en descenso, podemos pasarnos y clavarnos de trompa.

Una vez arriba, bajamos

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De la misma manera que en la subida, debemos tener en cuenta los tres sectores antes detallados. Cuando estemos en la entrada, colocar el vehículo longitudinalmente a la pendiente con las ruedas derechas, para trazar la huella más recta posible. Si lo hacemos en diagonal podemos volcar. Al ingresar en la bajada solo veremos el vacío y no la traza completa, por eso antes de iniciar el descenso es preferible bajar del vehículo (o sacar medio cuerpo por la ventanilla) y evaluar el trayecto para evitar todo tipo de obstáculos (corte, piedra, etc.).
Trayecto: mantener siempre el sentido longitudinal de avance. Siempre realizar el descenso en una marcha baja (primera o segunda), aprovechando el freno motor y tratando de prescindir de los frenos y del acelerador. Jamás apretar el embrague ya que podemos bloquear una rueda y perder el control. Si el descenso tiene barro o muy poca adherencia, la segunda marcha evitará el uso del freno y el bloqueo de las ruedas. Incluso, quizás sea necesario dar algunos golpes de acelerador para efectuar correcciones de sentido. Siempre debemos ser nosotros quienes estemos en control del vehículo.
Salida: tratar de divisarla y verificarla antes de descender. Puede haber un escalón o ser en ángulo cerrado (más aún, por ejemplo, si termina en un arroyo o riada de verano). Por falta de ángulo de ataque podemos pegar con la trompa y dañar componentes mecánicos y a los ocupantes.

Neumáticos: Ojo con la presión

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  • Ya sea al subir o bajar, se necesita tanta tracción como sea posible. No podemos establecer una presión óptima en general. Se aplican distintos parámetros según los diferentes terrenos y niveles de rotura del piso, por lo que se deberá ser conservador al desinflar los neumáticos, a fin de evitar tajos o pinchaduras en mitad del trayecto.
  • Si ya hay una huella preexistente, en general es la que debemos tomar. Por el contrario, si ya se ha roto el piso o lo hemos intentado y fallado, lo mejor es hacer una nueva. Es imprescindible mantener siempre el vehículo bajo nuestro control, hacer todo con calma y verificar el camino a recorrer.

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Marcelo Lusianzoff

Marcelo Lusianzoff

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