Lugares clave para surfear la arena

Listado de los mejores lugares de la Costa Atlántica y Uruguay para practicar sandboarding, un deporte que no tiene restricciones de edad y que fue descubierto por los antiguos egipcios.

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Sandboarding o sandboard es un deporte que consiste en el descenso de dunas o cerros de arena con tablas especiales, similares a las utilizadas en el snowboard. Una de las versiones que más circula sobre su origen se remonta a los antiguos egipcios, que utilizaban planchas de madera para deslizarse por las dunas del desierto del Sahara a pura diversión.

Ya en el siglo XX, en la década del ‘70, el sandboard comenzó a practicarse en algunos destinos influenciados por el surf, aunque el snowboard siempre estuvo un paso adelante y le sacó ventaja. Fue recién en la década del ‘90 cuando, finalmente, desembarcó en distintos puntos del planeta y ganó mayor impulso, con Brasil como principal referente global de la actividad.

De esta forma, a partir de la técnica del snowboard, y con una mínima inversión (los precios de las tablas van de $ 990 a   $ 2.700), el sandboard se convirtió en un nuevo y apasionante deporte extremo que, poco a poco, se consolidó en aquellos países con presencia de dunas y, en algunos casos, en los que las hacen de forma artificial. Chile, Perú, Brasil, Estados Unidos, Alemania y Japón son las naciones en las que más se desarrolló la disciplina y que concentran los riders (corredores) con mayor experiencia.

“En este tiempo, la Argentina también formó sus propios competidores. Seguramente, en algunos años más estarán listos para competir en las grandes ligas. Por lo pronto, ya se han realizado varios encuentros de sandbaord a nivel nacional e internacional”, apunta Fabian Orsi, experimentado rider de esta disciplina, al frente de Sandwave, una empresa especializada en la fabricación de sandboards y productos que hacen al disfrute de este deporte (www.sandwave.com.ar).

Los mejores spots de la Costa

En nuestro país, las dunas más altas se ubican sobre la Costa Atlántica. Allí alcanzan una altura promedio de 30 m y ofrecen superficies de deslizamiento entre los 50 y 80 m (largo de pista) que invitan a surfearlas a pura diversión. En cualquier caso, se recomienda el uso de casco, coderas y rodilleras, especialmente para menores de edad.

Pinamar: Dentro de ese mapa general, la ciudad cuenta, sin dudas, con los mejores médanos que se concentran en la zona de La Frontera, sobre el kilómetro 386 de la RP 11. A unos 500 metros de este balneario se accede a las dunas más altas, con superficies de deslizamiento de hasta 90 m y cortes de descenso que varían de los 18 a los 30 grados.

Las  de mayor envergadura son las más próximas a la RP 11, que alcanzan una altura de hasta 40 m y disminuyen a medida que se aproximan al mar. Se puede acceder por la ruta o directamente en 4×4 por la playa. Para iniciarse también se pueden contratar travesías que combinan 4×4 con sandboard. Los organizadores proveen las tablas y el resto del equipamiento. En verano, se recomienda la práctica al amanecer, para disfrutar a pleno de la salida del sol.

Mar del Plata: Aquí los riders se congregan alrededor de la zona de Barrancos, con desniveles de 10 y hasta 12 metros en dirección a la costa. Otro de los spots más frecuentados es El Arco, fácilmente distinguible desde La Serena. Además, en la Reserva San Jacinto funciona una escuela de sandboard sobre la playa pública, ubicada entre La Serena y El Alfar. Las playas del Sur, como La Morocha, Arena Beach y las de los alrededores, también cuentan con médanos a la medida de aquellos que recién se inician.

Mar de las Pampas: Ofrece un plan ideal para disfrutar de la playa mientras los chicos ensayan sus primeras armas en las dunas bajas cercanas a la costa. Aquí hay superficies de deslizamiento que rondan los 15 m y pendientes que van de los 15 a los 25 grados. Se accede en auto hasta las calles que terminan en la arena.

Valeria del Mar: Tiene algunos descensos de nivel principiante, próximos a la franja costera. Una de las dunas más visitadas se encuentra en el Balneario La Pérgola, en Comodoro Py y playa, a la que se puede acceder en automóvil. Otro sector muy concurrido se encuentra a unos 600 metros (hacia el lado de Cariló), en la bajada náutica emplazada en Halcón y playa. En esta zona, además de descender por pequeñas pendientes, se suele practicar un derivado del deporte que consiste en deslizarse con la tabla mediante un manillar traccionado por un cuatriciclo.

San Clemente: La mejor duna de esta localidad se encuentra en Playa Norte, sobre la Avenida Costanera y la 47. Es de muy fácil acceso y tiene una superficie de 30 m de deslizamiento y una inclinación de 20 grados.

Miramar: Frente al bosque vivero Florentino Ameghino sale un UAZ 4×4, conducido por Gonzalo Auriti Primavera. Se trata de un camión del ejército ruso que prestó servicios durante la guerra fría, utilizado para adentrarse en las playas vírgenes del Sur hasta alcanzar el Médano Blanco, uno de los mejores para la práctica de sandboard. La excursión dura unas tres horas y recorre 5,5 km muy poco poblados de la franja costera, sobre una arena blanda, difícil de andar. En el camino se cruzan tres arroyos, un cementerio de caracoles, restos de barcos hundidos y naufragios.

Costa Bonita: Ubicada entre las ciudades balnearias de Quequén y Arenas Verdes, se destaca por  una muy buena duna para la práctica, de 50 m de deslizamiento y 30 grados de inclinación. Para acceder en auto hay que tomar la Av. Mario Conte rumbo a Arenas Verdes y recorrer unos 4 km, donde ya puede visualizarse sobre la mano izquierda.

Punta del Este

Entre las mejores del mundo, las dunas de Barra de Valizas, Uruguay, lideran los rankings de América Latina. La estrella es El Gran Vali, uno de los médanos más altos de las costas uruguayas. Otra pista muy concurrida por los riders esteños es el cerro de la Buena Vista, el más alto y con panorámicas excelentes, ideales para dedicarse a la contemplación. Rumbo al Oeste, las dunas que rodean a Cabo Polonio fueron declaradas Patrimonio Natural, razón por la cual está restringido el sandboard.

Nota completa publicada en revista Weekend 545, febrero 2918.

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