Ituzaingó: aventura a la correntina

Naturaleza a pleno entre las barrancas citadinas y Cambyretá, puerta norte de Iberá. Kayak, 4×4, Yacyretá y playas doradas.

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Kayak en los bañados de Cambyretá, una de las opciones posibles si se va con referentes de la zona, ya que el parque está rodeado de estancias privadas. [ Ver fotogalería ]

El dorado de las playas, los verdes de la vegetación, el marrón del río y el diáfano
azul del cielo certifican que Ituzaingó será un destino para vivir intensamente la naturaleza y sus colores. Atractivos edilicios, gastronomía exquisita y regional, más de 15 kilómetros de playas y la llegada a la represa hidroeléctrica y a Cambyretá, la joya más reciente de Iberá.

A la sombra de un chivato floreciente vemos arribar un plato recién salido de la parrilla, con un mix de pacú, dorado y surubí: la recepción no podía ser mejor. Poco después, seguimos hablando de él, mientras andamos las callecitas empedradas de follaje espeso y profuso, de encanto casi brasileño, y bajamos por las barrancas que
llegan al río hasta las arenas doradas que envuelven el pueblo.

Bicis y autos pasean con calma por la costanera, donde nos encontramos con Mariela Pedelhez, la guía correntina que será nuestra anfitriona. Según ella, ha sido el clima subtropical y la temperatura estable de Ituzaingó, además de sus crecientes sevicios, una suerte de imán para muchos correntinos, misioneros y chaqueños. Basta verlo en los alrededores. La onda caribeña-chamamecera de sus paradores congrega grupos sobre la arena con buenos tragos, tereré y la infaltable chipa, chipa guazú y mbeyú. Playas con leve inclinación permiten entrar de a poco al agua, algo ideal para las familias con niños. Casi todos los balnearios cuentan con baños, bajadas de lanchas y guardavidas. Desde la costa surgen los paseos en la clásica banana playera, las salidas en motos de agua, el remo y el wakeboard, e incluso la oferta del camping con balneario propio para pasar todo el día.

Salvaje y cercana 
Atravesamos 15 kilómetros por la RN12 hasta Cambyretá. La camioneta pasa cuatro tranqueras y ya damos con las primeras plantas y animales característicos de este extenso territorio, del que The Conservation Land Trust (CLT), la ONG creada por Douglas Tompkins, posee 22 mil hectáreas. De él se habla mucho por acá, sea como
el yanqui maldito que llegó para robarse el agua, según algunos, como del filántropo ambientalista y visionario que vino a salvarla, según otros.

Nota publicada en la edición 504 de Weekend, septiembre de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

25 de septiembre de 2014

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