Codornices californianas: un vuelo diferente

Su caza no es muy conocida y por eso la planteamos como una propuesta distinta para quienes recorran la Patagonia.

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Cuando la codorniz circula por los caminos lleva a pensar que su cacería es sumamente sencilla. Nada más alejado de la realidad. FOTO: Danny Sullivan. [ Ver fotogalería ]

En la brama del 2013 me tocó oficiar de guía en una estancia de la zona de Esquel. Como ya la había visitado en varias oportunidades, sabía de la existencia de numerosas bandadas de codorniz californiana, por lo que me llevé un par de escopetas y uno de mis setter para intentar la cacería en algún rato libre. Como tuvimos demasiado trabajo con los ciervos y los cazadores, tuve que relegar mis ansias para el año siguiente. Así que ahora volví por la revancha. Me hice de un rato libre e intenté en un par de oportunidades esta difícil presa.

No es una especie autóctona, por lo que su caza no está prohibida y no tiene cupos. Eso sí, hay que munirse del permiso de caza correspondiente y no entrar a ningún campo sin la autorización del ocupante legal, de lo contrario estaremos cometiendo un delito y podemos llegar a pasar un mal momento. La temporada se inició el 1 de abril y finaliza el 31 de julio, por lo que es una buena oportunidad para quien, por ejemplo, piensa en el sur con la idea de esquiar.

Ahora bien, ¿cómo apareció esta simpática ave en nuestro país? La codorniz, importada por Mauricio Lariviére en la década del 40 desde cazaderos y cotos de la baja California, es una gallinacea que se aclimató en forma inesperada, ya que Lariviére, luego de una serie de intentos de incubación en cautiverio –todos fallidos, especialmente por falta de huevos fecundados– y a punto de sacrificar los planteles, optó por ponerlos en libertad en su estancia, ubicada en el nacimiento del río Traful.

Las codornices, unas 30 en total, desaparecieron y por algunos años fueron olvidadas, hasta que uno de los peones llevó al maravillado Lariviére a una zona próxima al lago Traful, donde le mostró no un solo ejemplar, sino varias bandadas de 20 a 30 individuos cada una.

Ubicación geográfica
En la actualidad, esta muy deportiva especie abarca toda la franja montañosa de los lagos desde el Quillén hacia el sur, habiéndose extendido fuera de la provincia y formando agrupaciones a ambas márgenes del Limay hasta el lago Ramos Mejía, y hasta la zona de Los Alerces, en Chubut. Es una especie gregaria que forma bandadas de varias decenas de individuos, y hasta se han visto de centenas. Durante el día anda por los llanos alimentándose de todo tipo de semillas e insectos, y cuando empieza a bajar el sol, corre en bandadas a buscar refugio en las ramas de espinosos arbustos de la región, lo que le da protección ante su principal depredador, el zorro.

Nota publicada en la edición 502 de Weekend, julio de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

14 de julio de 2014

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2 comentarios en esta nota

  1. Raul | 01/06/2015 | 12:58 PM

    Soy criador de codornices californianas. Descubro, no sin sorpresa, que hay gente que se dedica a cazarlas…En fin, sin palabras. Sólo les diré que están en alerta baja de extinción. Prueben dedicarse a criarlas, si les interesa éste preciosos animal, en vez de a matarlas por “deporte”. Van a encontrar, seguramente, mucho más placer en crear y proteger (una especie en éste caso) que en destruír. Queda la invitación hecha. Uds verán.
    Raúl Pussetto. Villa María, Cba. Argentina.

    • Ale Parejo | 13/07/2015 | 6:04 PM

      hola Raul,tenes para vender un trio de estas hermosas aves?siempre quise conseguir,me podes contactar por whatsap al +543516356096.saludos

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