Lisas en Las Barrancas

La difícil especie puede ser lograda con ciertos recaudos. Galería de imágenes. Nota con video.

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Ya en pleno verano, las lagunas bonaerenses ofrecen un atractivo difícil para los amantes de las cañas de 4 metros y las boyas: la pesca de lisas. Y en este 2014 que recién se inicia, un ámbito arrancó picando en punta: Las Barrancas, laguna del partido de Lezama que se destaca por la calidad de sus ejemplares.

Pasan por debajo de la línea, realizan saltos y corridas frenéticas, bulan por doquier… Y pese a estar rodeado de lisas, capturarlas suele ser una tarea muy difícil. El pescador sabe bien de estos caprichosos comportamientos de una especie que siempre tiene el control de la situación: decide cómo, dónde y cuándo comer. Y allí, en la dificultad de su pique y el comportamiento de este pez, radica, precisamente, uno de los encantos de su pesca: el premio de tener estos misiles peleando del otro lado de la línea suele ser precedido de largas esperas bajo el sol más inclemente, en lugares donde hay que hacer largas caminatas, soportar tábanos y mosquitos, y pescar en desbordes pantanosos donde todo lo que tenemos bajo las rodillas es agua y barro.

Los otros condimentos que terminan enamorando al pescador lisero vienen del contraste entre la sutileza del pique con una pelea furiosa luego de la clavada, plena de corridas, cabeceos y hasta saltos que alteran notablemente el ámbito al espantar otros ejemplares. Ello obliga al pescador a una buena espera después de cada captura hasta que la calma vuelva al sector donde se dio la lucha.

Relevamiento

El corredor de la autovía 2 tiene muy buenos guías profesionales que trabajan los distintos ámbitos todo el año. Pero no son tantos los verdaderos especialistas en pesca de lisas. En esta oportunidad, fuimos guiados por Darío Gentile, continuador de una verdadera dinastía de pescadores, y operador con exclusividad en el ámbito de Las Barrancas, donde tiene su tru-cker de forma fija en el pesquero homónimo. Nos acompañó otro gran amigo y amante de esta especie: Jorge López, “El Biguá”, que desde su puesto de venta de carnadas de la autovía 2 siempre está atento a los datos más rendidores del corredor y nos corroboró los buenos informes de Gentile respecto al rendimiento de La Barrancas. Así las cosas, desde la Ciudad de Buenos Aires sorteamos los 156 km por autovía 2 hasta Lezama, doblando luego por la 57 con rumbo a Pila por 13 km y tomando después a la derecha por el camino real de tierra (en curva bien cerrada) que nos lleva al puente La Horqueta. Son unos 6 km, donde vimos las obras de compuerta por rebalse que hacen que el agua de Barrancas no drene hacia el Salado, aunque sí pueda recibir aportes hídricos desde el arroyo La Horqueta en tiempos de rebalse.

Pasando el puente enseguida veremos el pesquero a mano derecha. Nos apuramos a cargar los equipos en el trucker y cruzar la laguna en dirección a los desbordes más rendidores. En todo el trayecto observamos saltos de la especie, bulos y corridas, síntoma de que la cuestión era ver dónde se agrupaban para comer.

Ya en la costa recorrimos 200 metros hasta la zona de pesca (es conveniente no llegar haciendo ruido al pesquero, por eso desembarcamos lejos de la franja de acción). Armamos aparejos convencionales de flote y otros tipo chiripá, anclandos ambos con boya Mandale para que queden fijos y no los moviese el viento.

Nota publicada en la edición 496 de Weekend, enero de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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