jueves 22 de agosto de 2019
27-06-2019 17:48 | TURISMO

Ushuaia: una película en cuatro dimensiones

Descubrimos la ciudad más austral del mundo a través de los sentidos. Propuestas de lujo en kayak, 4x4, helicóptero y trekking para disfrutar los lugares menos conocidos de lagos, bosques y montañas. Ver galería de imágenes

¡Remar de noche en un lago que se llama Escondido! Imaginarlo es de película. Y llevarlo a cabo, rozar el umbral de una aventura misteriosa en el fin del mundo civilizado, fórmula que en Ushuaia funciona a la perfección. Ya conocíamos el Parque Nacional Tierra del Fuego con su histórico tren de trocha angosta del 1900, el faro Les Éclaireurs (“los iluminadores”, en francés) de 11 m de altura en el canal Beagle, Bahía Lapataia y el antiguo presidio –repleto de leyendas– que funcionó hasta 1947. La lista convencional la teníamos aprobada de un viaje anterior. Ahora buscábamos algo diferente. 
Así fue como la Toyota SW4 de Ushuaia Safari estacionó sobre una orilla a escasos metros del agua y sus faros apuntaron al oscuro horizonte para iluminar ese prístino y compacto túnel negro ubicado entre la superficie del lago y un techo de niebla que venía bajando de la montaña. “Ahí vamos a remar nosotros”, arengó el guía Walter Cayo. Eran apenas las seis de la tarde –noche cerrada en junio– y habíamos llegado allí tras dejar la Ruta 3 por un escarchado camino de ripio que conduce a un aserradero semiabandonado ubicado en la costa de un lago –el Escondido–, donde no abundan las personas ni la señales de celular. Éramos la metáfora perfecta de un misterio irrastreable.

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Abrir la puerta de la camioneta fue pasar de los 22 °C en la cabina a los 2 °C afuera. Un gran horno de la vieja maderera quemaba los desperdicios del escaso trabajo diario y lo teñía todo de un naranja brasa refulgente. Está claro que Spielberg no conoce este lugar que disfrutábamos con truculenta intensidad. Las linternas de cabeza nos ayudaron a iluminar semejante oscuridad. Con ellas caminamos hasta un olvidado galpón en busca de remos, chalecos salvavidas, guantes de neoprene y cubrecockpits. Y gracias a ellas atravesamos unos 200 m de tierra arrasada hasta llegar donde se ubicaban los kayaks. 
Acompañado de un brasileño sediento de aventura, Walter empujó al agua nuestro kayak doble y así partimos con destino a un briznoso bosque de lengas semisumergido, mientras acariciábamos la neblina, exhalábamos fantasmagórico vapor y observábamos cómo las truchas corrían a nuestro lado, probablemente atraídas por las linternas que iluminaban el fondo de escasa profundidad. ¿Por qué remar de noche? Por las sensaciones que despierta. Desde la fantasía, la oscuridad en el fin del mundo puede semejarse a un viaje al centro de la Tierra.

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Algo menos de una hora más tarde esta película había finalizado, pero el maratón cinematográfico continuaba. Ahora en travesía 4x4 hacia el lago Fagnano, a unos 80 km de la ciudad. Atrás quedaban el Paso Garibaldi –de 500 m de altura, punto más de alto de Los Andes fueguinos–, las leyendas de los yámanas y los onas –primeros habitantes de la región– y los carámbanos al costado de la ruta: hielos de figuras caprichosas que se forman cuando el agua que gotea se congela por efecto de la helada. Los ojos estaban puestos en el brillo de la cinta asfáltica, donde las cubiertas con clavos arañaban el hielo negro para sostener la trayectoria del vehículo.

Perdidos en el bosque

Giro a la izquierda, camino de tierra, árboles, marcha lenta en 4x4, lago, trepada y una cabaña disimulada en la oscuridad. Punto de encuentro con otros kayakistas nocturnos con quienes compartimos picada, asado, guitarreada y un momento increíble, mientras la niebla fagocitaba el humo de la fogata que pretendía ocultarse entre los árboles y lo teñía todo con su característico manto de suspenso comatoso. Insisto: si Spielberg busca otro Oscar, Ushuaia debería ser su próximo set de filmación. 

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Regresé al hotel Arakur cerca de medianoche y debajo de la puerta de mi habitación encontré el siguiente cronograma en hoja membretada: 
Jueves:
>10  hs Pick up trekking laguna Las Gemelas.
>15  hs Regreso a Arakur.
>16  hs City tour.
>18 hs Spa/masajes/gimnasio/pileta climatizada in/out.
>21 hs Cena en La Cravia 
Viernes:
>10 hs Hiking cerro Alarkén con guía del establecimiento.
>12 hs Vuelo en helicóptero.
>13:30 hs Almuerzo en La Cravia.
Por la tarde, actividad de aventura a definir según clima. 
El departamento Experience del hotel había estado trabajando a medida para mí. Las actividades delineadas con el staff durante el desayuno estaban resueltas al anochecer, lo que aseguraba la dosis justa de adrenalina y laxitud.

Hasta mañana

El baño de inmersión fue lo suficientemente prolongado como para disfrutar de las titilantes luces de la ciudad que podían observarse a través de la ventana que conectaba el baño con la habitación, y ésta con la inmensidad del paisaje a través de un segundo cristal.
Tras el desayuno y según el plan, la Land Rover Defender de Tours by Design me aguardaba para emprender el trekking a la laguna Las Gemelas. Gracias a Lautaro Rodríguez –el nuevo guía–, en cuatro horas de convivencia con nieve hasta la rodilla aprendí la mejor síntesis de la génesis de Tierra del Fuego. Y café por medio frente a una de Las Gemelas congelada ya pergeñaba regresar en el futuro para realizar otros trekkings que, asegura Lautaro, son la Patagonia en su estado más virgen.

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Apegado al guión experiencial propuesto, desayuno, hiking y remís a HeliUshuaia, en el viejo aeropuerto. El vuelo de media hora (hay otras opciones) en un Robinson 44 es más que recomendable, porque permite dimensionar y entender la complejidad de los valles, disfrutar de los ríos que viborean al sol, palpitar la falsa sensación de tocar las montañas con las manos, conocer de antemano esos lugares a los que nunca fuimos –laguna Esmeralda, península Mitre– pero alguna vez volveremos. Y hasta lograr una panorámica del centro de esquí Cerro Castor, próximo a inaugurar la temporada invernal. 
Al paroxismo se llega cuando el piloto posa el pájaro metálico sobre el manto níveo de Los Andes, nos permite descender, disfrutar del primigenio contacto con las montañas y brindar por muchas aventuras más con una botella de champaña que descorcha para la ocasión. ¡Aplausos!

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Mamihlapinatapai es un vocablo conocido por los habitantes de Ushuaia. Pertenece al idioma de los nativos yámanas de Tierra del Fuego y está listado en el Libro Guinness de los Récords como la “palabra más concisa del mundo”. Es considerado, además, uno de los términos más difíciles de traducir: describe una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambas desean pero que ninguna se anima a iniciar. En nuestro caso la acción menos deseada era tomar el avión de regreso. Llevados por ese impulso fueguino regresamos al front desk del hotel, reordenamos la agenda y planeamos dos días más en la isla. Ushuaia tampoco quería dejarnos partir.

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Etiquetas: Usuahia Tierra Del Fuego Lago Escondido Trekking Helicóptero Arakur
Marcelo Ferro

Marcelo Ferro

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