Wednesday 24 de April de 2024
PESCA | 08-11-2023 10:15

Salada Grande, sinónimo de pejerreyes gigantes

El emblemático espejo de agua de Madariaga no afloja y sigue entregando verdaderos pesos pesados. Por: Luis Ventimiglia. 
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Cuando sabés que vas a pescar pejerreyes a una laguna, y tomamos la RP 74, en dirección a Pinamar, ya de antemano te ilusionás con un matungo. Y más después de varias temporadas que La Salada viene posicionándose entre las mejores del país. Eso sentimos cuando el sábado, bien temprano, agarramos la ruta con rumbo a este mítico espejo aledaño a General Madariaga, junto a los amigos Carlos Sosa, Pablo Porcel de Peralta y este narrador. Allí, en el Club de Pesca y Náutica, nos encontraríamos con nuestro gran compañero Daniel Rodríguez del portal Sentí la pesca, con quien haríamos un relevamiento en este ámbito de gigantes, visitando a una familia que siempre es fuente de consulta para Weekend Web, como Letizia y José Vargas de Urión la Gaby.

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A las ocho de la mañana ya estábamos en el club, al tiempo que Letizia terminaba de organizar los ocho truckers que tenían alquilados en esa jornada y nosotros nos disponíamos a cargar nuestros equipos en la embarcación de José. Nos subimos a la impecable embarcación para ir a buscar esos enormes pejerreyes que posee el espejo. Navegamos un rato y nos anclamos en el lugar elegido para comenzar a pescar. Armamos los equipos con boyas livianas, ya que el consejo del guía era alivianar aparejos ya que el pescadito comía muy tímidamente. La idea era entregarle la menor resistencia con las boyas, para tener más posibilidades de clavar con éxito.

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La mañana fue dura, había hecho mucho frío y con un viento del día anterior que había afectado un poco. El agua se mantenía aún muy fría, en alrededor de 12°C. En las primeras tres horas de pesca, anclados o haciendo un pequeño contra garete, logramos solo cinco pejerreyes, todos de 400 gramos para arriba y donde se destacó uno que al final del día fue el más grande y acusó en la balanza, 850 gramos. Ese ejemplar tomó una carnada en mi aparejo, el cual, como la mayoría de los que logramos, hizo una explosión en el agua al ser clavado.

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“Levanten que nos movemos”, dijo el guía pasado el mediodía, conocedor de la laguna, navegó unos 2000 metros hasta la entrada de una bahía donde había unas cuantas embarcaciones ancladas, lo que indicaba que había actividad en ese lugar. Se movió muy despacio en los últimos tramos para no hacer ruido. Nos ubicamos en el lugar elegido y tiramos el ancla para seguir pescando, ya la temperatura era otra, y estaba la sensación de que eso seguramente activaría a los pejerreyes.

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Ni bien cayeron las boyas al agua comenzamos a tener respuesta, tanto Carlos como Daniel tuvieron buenas capturas, y así se fueron dando sucesivamente, todos ejemplares grandes, gordos, vitales y con una particularidad, la boca muy chica para su tamaño, confirmando la teoría y el consejo de José, de no excedernos en el tamaño de los anzuelos. Tomaron tanto mojarra viva, como filet de dentudo y hasta filet de pejerrey, las bajadas estaban reguladas entre 25 y 40 cm, teniendo respuesta en todas de igual manera.

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De repente, un pique suave, de esos que lleva despacio la boya hacia un costado y que suele ser señal de que un grande estaba jugando con la carnada, llevó hacia la derecha y al volver hacia el otro lado, encañada y sale como un misil para un costado. Sin duda, era el pescado del día, uno de los trofeos que tiene esta laguna y por la cual convoca a miles de pescadores todos los fines de semana. El pejerrey iba para donde él quería, velozmente y tirando para abajo desde un lado al otro, cuando faltaba muy poco para llegar a la embarcación y para no enganchar con el multifilamento de Daniel, el error que no debemos cometer. Bajé un poco la caña, aflojamos la tensión, y el pez emprendió la retirada. Me dejo con las manos vacías y el sabor amargo que podríamos haber levantado un pejerrey que seguramente superaría el kilo y medio, pero así es la pesca, a veces el pez gana, si no sería muy fácil.

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La tarde continuó sin sobresaltos, seguimos pescando y sacando hermosos pejerreyes. Como decíamos, se fueron errando muchos piques por la suavidad con la que está picando, pero con un promedio inusual de peso, comparando con otras lagunas, más normal para este gran destino para el flecha de plata. De repente, algo alteró el lugar. Se enredó en la línea de Carlos un biguá, el cual terminó espantando todo el cardumen de pejes que andaba. Nos movimos, pero no volvimos a encontrar esa firmeza de actividad. 

Ya el reloj marcaba las 15 horas y, con una buena faena, decidimos dar por terminado el día de pesca, con más de 35 pescados de excelente calidad, a tal punto que casi llenaban el cajón que tiene la embarcación. Comprobamos que hay mucho pescado, trofeos muy grandes y que es cuestión de visitarla e intentarlo. Ojalá llueva, porque le hace falta al espejo, está muy baja y eso dificulta la entrada a los famosos callejones entre los juncos y a lugares estratégicos donde generalmente eligen pescar los guías. Sin dudas, seguirá siendo una de las vedettes de las lagunas de acá a fin de año, y a medida que suba la temperatura también empezará a activarse la otra especie que atrae visitantes a este espejo: la tarucha. 

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Estamos en el último mes de la veda, más que buen momento para recordar el cuidado de los cupos, medidas e informarnos de las vedas de las especies que vayamos a pescar. Además, aconsejar que entre todos dejar limpios y no contaminar los lugares que visitamos, para de esta manera asegurar que nuestros hijos y nietos en un futuro puedan disfrutar de esta pasión tal como lo hacemos hoy nosotros.

Servicios:

  • José Vargas de Urion La Gaby. Tel.: (02267) 443108 o (02267) 527404. Instagram y Facebook.
  • Club La Salada. Tel.: (02267) 668424. Facebook.

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