Lunes 30 de enero de 2023
PESCA | 26-12-2022 09:00

Río Pico: frente a frente, la magia del encuentro

Fuimos testigos del comienzo de un nuevo ciclo truchero patagónico, relevamos tres espejos con inmejorable calidad de truchas silvestres: el lago N° 3, el N° 2 y el Engaño. Un sueño hecho realidad.
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Buscamos. Todos buscamos algo. Los pescadores especialmente. Somos incansables buscadores de lugares, momentos, emociones y piques. Por eso, cuando llegó la invitación por parte de la Dirección de Pesca Continental y el Ministerio de Turismo de la Provincia de Chubut para efectuar un relevamiento pesquero en la zona de Río Pico, la búsqueda se enfocó en un objetivo muy nítido, muy claro, muy concreto y muy bueno.  Volvimos a centrarnos en nuestra búsqueda: ¡las truchas!  Todos estos ámbitos se encuentran bien poblados y preservados, no solo gracias a la madre naturaleza, mucho tiene que ver la tenaz y comprometida tarea de los guardapescas a lo largo de los 365 días del año, quienes fiscalizan con condiciones climáticas adversas y exponiéndose ante furtivos a veces violentos en pos del cuidado del recurso, además de realizar tareas de manejo, piscicultura y repoblación. Gran mérito de toda la Dirección de Pesca Continental de la Pcia. de Chubut.

Lago N° 3

Embarcamos con Hugo López, Martín Molina y Joaco, mi hijo, en la orilla oriental del Lago N° 3 y navegamos hasta los bañados del fondo del espejo. Se trata de desbordes que, en la primera parte de la temporada, permanecen inundados por la abundancia de agua y, a medida que avanza el verano, se van secando y vuelven a ser campo de pastoreo. Pero en primavera, las que pastorean y patrullan por esos bajos pantanosos son grandes truchas que buscan insectos, alevinos y otros organismos. Hay que vadear con el agua entre media pierna y hasta la cintura o más. Ir desplazándose sin hacer mucho ruido y prospectando el sector con equipos #6 y #7 con líneas de flote para tener chances. Se puede actuar con grandes moscas secas de foam, como Chernobyl Ant, Fat Albert o alguna Grass Hopper. En otras ocasiones de esa manera prendimos muy buenas truchas marrones allí mismo. Tal vez en esta oportunidad, el horario de mediodía, una jornada demasiado luminosa, el agua muy fría o el hecho fortuito de que no diéramos con el lugar indicado en el momento que nuestro engaño se topara con el radio de visión de un pez, nos hicieron modificar la estrategia y probar con estrímeres en las mismas líneas de flote, para que el engaño simulara un organismo que se moviera a media agua. 

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Ahí la cosa estuvo más acertada, ya que hubo acciones de pesca, piques, cortes de tippet en la pelea y algún infartante seguimiento de la mosca por parte de una marrón de categoría trofeo. Pero ninguna llegó a nuestras manos. 
En nuestro interés por ampliar la búsqueda y acceder a otros sectores del espejo, volvimos al bote y fuimos lanzando: un pescador en proa y otro en popa casteando y desplegando las líneas. Primero con estrímeres y líneas de flote en el sector somero, y luego con líneas de hundimiento cuando actuamos en aguas más profundas. Y así en un área de muchas algas dimos con lindas y vitales arcoíris. Evidentemente ese lugar con más hondura, el refugio de la vegetación subacuática y, probablemente más alimento, las tenía más concentradas y predispuestas al ataque. Los líderes: del orden de los 5 ó 6 pies terminados en tippet 0X, 1X y 2 X y estrímeres como Zonker, Matuka, String Leech, Woolly Bugger y sus variantes van bien en colores olivas y oscuros. Las moscas que recibieron ataques aquí tuvieron un factor común, todas tenían algo de cactus chenille en la confección. Casualidad, efectividad o suerte. Lo que podemos aseverar es que es vistoso el material, atractivo y funcionó. 

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Lago Engaño

Se trata de un espejo no muy grande, similar al Lago N° 3 en el tamaño y en el hecho de que no son muy profundos, esto hace que sean ámbitos muy productivos en cuanto a forraje y de ahí que los portes sean tan buenos. La diferencia con el N° 3 es que el Engaño tiene únicamente una variedad de truchas: la fontinalis, la más exigente en frío, que aquí encuentra condiciones ideales para su supervivencia. En otras ocasiones lo pescamos desde el bote, pero en esta la idea era recorrer algunos puntos clave a pie e ir pescando de costa y vadeando con el guía Marcelo Acevedo. Elegimos la orilla oriental y sus tendidos desplayados para ir poniendo en juego equipos y moscas. Probamos tanto con líneas de flote y moscas lastradas, como con las de hundimiento medio y hasta rápido, a pesar de que la hondura no era mucha. Para evitar enganches cuando se usa un conjunto pesado y una mosca lastrada, conviene estripear más velozmente y cada dos o tres estripeadas pegar un golpe de vara hacia arriba, con esto se logran dos efectos importantes: uno, que no se enganche el artificial en el fondo al ir ganando hondura por el peso del conjunto línea-mosca y, otro, que la trayectoria se vuelva más errática, estos saltitos que le dan vivacidad al engaño muchas veces son gatilladores de piques. 

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Los conjuntos que funcionaron mejor fueron los compuestos por varas de potencia #6 y #7 rápidas, con líneas de hundimiento de 250 grains y tippet de entre 2X a 0X. Estrímeres montados en anzuelos #6 de colores vistosos, como chartreuse y naranja, con brillo y patas de goma (rubber leggs). 
Hay fontinalis potentes y de buen tamaño aquí. La estrategia de pesca consiste en lanzar hacia la hondura o hacia algún sector que, por alguna razón se vea atractivo, dejar profundizar un poco y empezar a recuperar con tironcitos (strips) buscando el ritmo y la cadencia ideal. Vadeando conviene elegir sitios que pueden ser rendidores como ser pedreros, veriles hondos, playas con algún fondo irregular (rocas, desniveles, troncos, algas) e insistir. En los espejos, a diferencia de los ríos, los peces no pueden esperar a que les llegue la comida, deben moverse para ir a su encuentro, por eso patrullan. Son ellas las que pasan y en el caso de la fontinalis, que es bastante gregaria, no es raro al dar con un pique, conseguir otros en el lapso de tiempo que están pasando. 
Nos tocó un día impecable desde lo climático, hermoso para estar ahí y para las fotos, pero con condiciones que no suelen ser tan buenas para la pesca, sin embargo, y como grata sorpresa, el Engaño nos deleitó con varias y buenas truchas capturadas de costa y vadeando.

Lago N°2

Tiene una fama bien ganada, las truchas son enormes, cuesta llegar. Pero lo que cuesta vale, y los portes y los paisajes agrestes del N° 2 bien valen la pena. Aquí con el guía Jerónimo Cantón vivimos una fantástica jornada de pesca a trucha vista, qué digo trucha, ¡truchones! Con equipos #6, líneas de flote y ninfas con indicadores de pique (strike indicators) disfrutamos de una verdadera cacería, con muchos más rechazos que tomadas pero con el corazón en la garganta cada vez que un submarino cambiaba su trayectoria y enfilaba para nuestra mosca. Difícilmente Joaco olvide la enorme arcoíris (la más grande del día) que tomó su ninfa y sacó toda la línea de su equipo #6 para darle una épica y brutal pelea que terminó con la bestia en el copo.

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Hablábamos al comienzo de lo que buscamos los pescadores, esa búsqueda que no es unilateral. La trucha también busca, su vida es buscar: cobijo, resguardo y, fundamentalmente, alimento. Y cuando las dos búsquedas se encuentran frente a frente, como la de ese gran macho arcoíris y la Balance Leech de Joaco, lo que sucede, es simplemente ¡magia!

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Alejandro Inzaurraga

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