Sunday 23 de June de 2024
PESCA | 22-10-2023 10:00

Pura acción en canales y arroyos

El pejerrey de estos ámbitos despierta emociones constantes en el pescador deportivo, que se vuelca cada vez con más frecuencia a las aguas interiores de la provincia de Buenos Aires.
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Resulta difícil encontrar las palabras exactas para describir correctamente lo que significa pescar pejerrey en un arroyo o en un canal. Sería algo así como un sinfín de sensaciones. Porque allí convergen la emoción de saber que salieron los primeros de la temporada, los preparativos para obtener buenos resultados, la ceremonia que rodea a la pesca propiamente dicha, la juntada con amigos asado de por medio, el desafío que en sí misma representa la especie, la comodidad de estar al lado del vehículo, el pasar un domingo mágico en familia. 

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Y es por eso que desde mediados de agosto los más fanáticos se vienen apostando en diversos sectores e insisten hasta lograr su cometido, aún cuando las posibilidades se ven diezmadas ante la llegada de la época de veda, que va desde del 1 de septiembre hasta el 1 de diciembre, tiempo en el que sólo se permite realizar la actividad los días sábados, domingos y feriados, con un máximo de 15 piezas por pescador, por día. Una medida acertada, que busca año tras año ofrecerle al pejerrey la posibilidad de reproducirse y así garantizar su continuidad.

Puntos estratégicos 

La fecha calendario indica que el pejerrey presente en la albufera de Mar Chiquita durante el invierno hace su pasada campo adentro para desovar buscando mayor tranquilidad, más allá de que lo hace también en la propia laguna. Para tal fin, aprovecha la conexión con los cursos ubicados en la Ruta Provincial 11, entre las localidades de Mar Chiquita y Villa Gesell. Se trata del arroyo Sotelo (Km 473), Canal 7 (Km 464,5), arroyo Grande (Km 456), Canal 5 (Km 450), arroyo De Las Gallinas (Km 443,5) y el arroyo Chico (Km 435). Lugares excelentes para la pesca, aunque con algunos que siempre marcan la diferencia. 
Los primeros intentos tuvieron como fuerte epicentro los arroyos Grande y Las Gallinas, este último, donde se dieron los mejores ejemplares. Claro que este tipo de entorno obligó a realizar caminatas largas, en muchos casos de una hora de duración. Lógicamente, los primeros aparecieron más cerca de la desembocadura, pero conforme avanzó la temporada, sólo bastaron 15 minutos de trayecto para llegar a la zona de acción, una vez dejado el auto a la vera de la Ruta 11. En el sector conocido como “Las Plantitas” hubo buena pesca, aunque muchos optaron por adentrarse algunos metros más y también tuvieron excelentes respuestas.

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Pero cuando el pejerrey ingresó al Canal 5, la noticia corrió como reguero de pólvora y generó una afluencia masiva de pescadores, quienes debieron sortear con muchísima dificultad y extrema paciencia un camino de acceso que, hacia la laguna, está prácticamente intransitable. No obstante, la posibilidad de ingresar con vehículo, elegir la cancha más acorde y el espacio para el asado, y la reunión de amigos lo volvieron a convertir en la principal opción. Allí la faena se centró en la zona de “La Horqueta”, con un pejerrey muy peleador y grande, que hizo pasadas constantemente.
Es importante remarcar que, al cierre de la presente edición de Weekend, los resultados en el canal se trasladaron campo adentro, hacia la conexión con la Autovía 2, donde los flecha de plata se mostraron muy activos en las zonas conocidas como La Compuerta, el Puente de Madera, el Puente de Hierro y –kilómetros más adelante– El Vertedero. En todos los casos, sin excepción, el pique es muy sutil y bastante esquivo. En días puntuales come muy bien, pero en otros ni siquiera toca los anzuelos. El pejerrey está errático y para colmo de males hay pescado chico, que obliga a su devolución inmediata.

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Más allá de las diferencias de cada ámbito, hay una premisa que se mantiene a lo largo de toda la temporada: en contrapartida de lo ocurrido el año anterior, los aparejos de brazoladas cortas son esenciales para obtener el mejor rédito: un total de tres o cuatro bajadas, de un largo no mayor a los 30 o 40 cm, con anzuelo número 5 o 6, encarnado con camarón fresco o preparado. Sin importar el lugar, esa combinación es la que no falla. En algún momento el pejerrey mostró mayor predilección por la lombriz de tierra, pero sólo en días puntuales y principalmente en los arroyos.

Aunque al calendario avanza inexorablemente hacia el cierre de temporada y el período de veda impone restricciones para la pesca deportiva, la posibilidad que ofrecen los canales y arroyos de pescar cómodos, al lado del vehículo y junto a amigos, muchas veces con asado de por medio, los convierte en una de las mejores opciones para la época. Todavía quedan por delante varios fines de semana que, a juzgar por lo acontecido hasta aquí, serán de acción y diversión asegurada. Muchos de los cuales, dicho sea de paso, esperan ansiosos la llegada del calor y las primeras apariciones de las tan famosas lisas. Pero eso, es historia para más adelante. 

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Diego Fernández

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