Algunos escenarios de la Costa Atlántica bonaerense se encuentran en plena etapa de transición entre las especies que dominan el verano y aquellas que aparecen con aguas más frías. Mientras que, en localidades como Mar Chiquita, Santa Clara del Mar, Mar del Plata y Miramar se han observado capturas de buenas corvinas rubias (dicen los que saben que las mejores son las de principio de abril), también comenzaron a darse cita entremezclados los primeros pejerreyes de la temporada.
Aunque se sabe que está todo el año, nunca es tan activo como en otoño-invierno. Pero las últimas jornadas ofrecieron un muestreo de que podríamos estar ante la presencia del puntapié inicial. Luego de varios días con complicaciones climáticas, que incluyeron abundantes lluvias y vientos marinos fuertes que complicaron mucho la pesca, el último fin de semana (aun cuando el mar guardaba un poco de fuerza) se realizó una interesante pesca de pejerreyes panzones, variedad que suele sentirse cómoda en bancos o fondos de arena.

En pejerreyes, viene ganando laguna La Boca
En la oportunidad, la acción se centró a escasos metros de la desembocadura del arroyo Las Totoras, en las playas del sur de Miramar, camino hacia la vecina localidad de Mar del Sur. Si bien se dieron ejemplares de medianos a chicos, en líneas generales la pesca se volvió atractiva por la cantidad y la continuidad de los piques. Sin ir más lejos, se registraron varios dobletes y tripletes de unos pejerreyes que parecían calcados en su tamaño. Al ser una pesca de playa, con aparejos anclados y equipos sobredimensionados, no fue fácil observar los piques. Sin embargo, los panzones estaban ahí.
Dos momentos resultaron claves: principalmente, el comienzo de la bajamar, cuando la especie se da cuenta de que en el lugar donde está pronto habrá menos agua. Pero con el inicio de la pleamar también se reactivó, aunque en menor medida. Comió cerca de la costa, con lances que apenas superaron los 30 ó 40 metros, justamente en el banco de arena que se forma entre las dos canaletas que ofrecen ese sector.
A diferencia de la teoría, que indica que lo mejor es buscarlos de fondo directo, los aparejos de cuatro brazoladas de 50 centímetros, con una boya elevadora o dos (tipo quebrada) fueron los que mejor funcionaron. También es cierto que entre los pejerreyes aparecieron varios bagres de mar y pez palo (chicos), y alguna muy buena corvina rubia, especies que picaron abajo. Es por eso que los elementos de flotación en la línea permitieron “dirigir” un poco más la pesca para apuntar a los “flecha de plata”.
A juzgar por los resultados de pesca deportiva en el mar, y pese a la etapa de transición que siempre dificulta la faena, la noticia es que cuando las condiciones del tiempo lo permiten y el mar está “pescable”, pueden hacerse muy buenas capturas, sobre todo entretenidas. Lejos de ser lo mejor, la actualidad está incluso mejor de lo esperable y eso entusiasma a los más fanáticos que intentan disfrutar de los últimos días templados que permiten estar caña en mano, con sol radiante, pies en la arena y pegados al mar.
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