Desde hace meses veníamos informando sobre la degradación de la laguna La Salada de Monasterio, incluso su cierre al público debido a la escasez de agua. Ahora, mediante un comunicado oficial, los propietarios han anunciado su cierre definitivo, lamentándolo y señalando la inacción de quienes, según ellos, debieron haber intervenido para evitarlo. A continuación, reproducimos fragmentos de su comunicado.
Lamentamos informar que, tras más de 50 años de existencia, la Laguna Salada de Monasterio se ha secado completamente. Esta tragedia, consecuencia de una histórica sequía agravada por obras hidráulicas en el río Salado –realizadas por negligencia o por razones económicas–, ha destruido las napas freáticas, imposibilitando la recuperación del nivel de agua, que alcanzaba los 7 metros de profundidad en sus 600 hectáreas. A pesar de las lluvias, la laguna permanece seca, perdiendo su función tanto de unidad productiva como de criadero de pejerreyes y tarariras, actividad que sustentó nuestra economía durante más de 10 años. Esperamos poder recuperar algún día el ámbito y retomar nuestra actividad. Solicitamos que se investigue lo ocurrido y se haga justicia por la destrucción de este y otros recursos naturales, incluyendo la Laguna Segunda de Rosas, afectando la fauna, la flora, el comercio local y numerosas familias.

Mar Chiquita explota de pejerreyes

Un final no deseado pero previsible que finalmente llegó. La laguna, que nunca se iba a secar por tener napa propia, lo hizo, y dejó miles de historias entre los pescadores. Una triste noticia que se advierte a través de este comunicado en el que agradecen a todos los medios de comunicación por su presencia en el ámbito, y a todos los visitantes por los inolvidables momentos compartidos. Serán tiempos de espera, con la ilusión de la vuelta del agua y con un predio que mantendrá su camping y cabañas operativos poniéndole el pecho a un duro presente.
Comentarios