Wednesday 28 de February de 2024
PESCA | 09-09-2023 10:00

Gualeguay: sueños de oro y plata

En una zona de encuentro de especies de río y estuariales en Entre Ríos, logramos flechas de plata y dorados con señuelos durante un día que pasó de la tormenta a la calma.
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El clima celebratorio que había precedido a esta salida, que prometía un reencuentro con un querido guía gualeyo como Jorge Cot, a quien no veía desde antes de la pandemia, se estaba volviendo sombrío por el pronóstico meteorológico. Habíamos reservado con mucha anticipación la fecha en la apretada agenda de este personaje muy querido y requerido, que tras aquel período de aislamientos por el coronavirus sufrió en su pago chico otra catástrofe: la sequía y la consecuente falta de peces. Por eso, con el regreso del agua y la explosión de doradillos en todo el Paraná Medio, armamos enseguida una visita a Gualeguay con el doble objetivo de dar con pejerreyes y dorados.

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Medio y medio

Este encuentro de especies de origen marino o estuarial (pejerreyes y sardinas, especies anádromas y eurihalinas con capacidad de adaptación a distintos grados de salobridad de agua) con otras propias de la cuenca párano-platense (dorados) nos permitía –al menos en la intención previa– destinar medio día a la pesca con carnada y el resto a los intentos con artificiales. Pero en el camino a destino junto al amigo Lucas Dini, la lluvia golpeaba cada vez con mayor intensidad el parabrisas y las sonrisas se habían transformado en caras de preocupación. Ni los mates ruteros nos daban algo de calor o alegría en una jornada donde la máxima no iba a superar los 10 grados. Encima, al llegar a la guardería de Puerto Ruiz -epicentro de la movida náutica de Gualeguay–, el “buena onda” del encargado del lugar nos dice: “¿Van a pescar? Están locos, va a llover todo el día. Esto no para”.

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Pero entonces aparece Jorge Cot, mate en mano, con su sonrisa perpetua dibujada en el rostro pide que bajen la lancha igual y nos invita a ponerle el pecho a las balas, “Abríguense bien que nos vamos a mojar un poquito, pero aunque el río haya crecido un metro con esta sudestada, vamos a pescar”. Es entonces cuando todo enojo se vuelve esperanza. Ordenamos los equipos en la prolija lancha bien motorizada con plataforma de casteo y, aunque el viento con ráfagas de 50 km/h haga sonar a vana esperanza la presencia de cañas de mosca a bordo, estábamos seguros de que, confiando en el que sabe, llegaríamos a buen puerto. 

Aparecieron las flechas

Dejamos los galpones y navegamos a la desembocadura del Gualeguay (un río que es zona de cría de especies que debería estar protegido), entramos al Ibicuy y buscamos pejerreyes sobre unos bancos. La pesca en esta región no suele ser abundante pero sí dar buenos ejemplares. Finalmente, llegó el primer premio de la mañana: un regio pejerrey –a la postre sería el mejor de la jornada– picó en mi boyín puntero arrastrando toda la línea con fuerza. La clavada y posterior pelea mostraron la energía de este ejemplar migratorio que no duda en los piques y lleva con fuerza, y que nos regaló las primeras fotos de la jornada al lograr izarlo: 45 cm de regia flecha de plata.

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Siempre en brazoladas de 20 a 40 cm, Lucas Dini cobró un doradillo, luego una sardina grande que pasó a ser filet y, combinando mojarras grandes con un filet de estos colgando, fuimos de a poco logrando una docena de pejerreyes, especie que nunca encontramos acardumada, por lo que fue vital el trabajo del guía Cot, quien regulaba con motor eléctrico la navegación (recordemos que estábamos en un día hiperventoso) y hacía las pasadas por los lugares rendidores que nos daban uno o dos piques en cada intento.
Pasamos luego a buscar pejes por el río Paraná Pavón, donde al reparo de una isla encontramos cierta tranquilidad mientras empezábamos a ver el cielo con otro optimismo, pues el viento desplazaba las nubes con fuerza y atrás venían asomándose con timidez tibios rayos de sol. Aquí logramos algunos matunguitos más, siempre entreverando dorados con sardinas, así que después del mediodía decidimos guardar las cañas de cuatro metros para cumplir con el segundo objetivo: la pesca de dorados.

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En cálidos días previos a la sudestada que matizó nuestra jornada, los números eran impresionantes: más de 100 dorados arriba de la lancha, lo que implicaba –al menos– tener el doble de piques. Los clientes de Jorge Cot se venían dando el gusto en fly y bait con estos doraditos patoteros de uno a dos kilos máximo, que dan mucha revancha cuando no quedan prendidos y repiten los ataques. Pero nuestro día fue especial: el río había crecido sobremanera, se habían desdibujado algunas canchas de pesca que Cot solía testear con éxito, las chances de usar señuelos poppers o hacer intentos de flycast iban a ser imposibes y solo nos quedaba maximizar la diversión alivianando equipos de spinning o baitcast.
Saqué entonces mi caña de spinning ultraliviano con micro reel y multifilamento de 10 libras (1 lb = 0,453 kg), y coloqué a sugerencia del guía pequeños cranks gorditos que muevan agua. Fue un éxito: a la caída de un veril enseguida hubo ataques de dorados que  –si bien no eran grandes– sí son promesa de futuras pescas excepcionales de cara al verano, cuando crezcan un poco más.

La hora del guía

Lucas Dini se divirtió también pinchando estos monstruitos que saltaban un metro afuera cada vez que eran clavados, regalándonos un espectáculo visual increíble. Y viendo que la jornada empezaba a redondearse a nuestro favor después de haberle metido mucha garra, el bueno de Jorge también tomó una caña y mostró sus condiciones, para cerrar un momento que –a diferencia de lo ocurrido con los pejes y sus breves compases de espera entre piques– sí nos tuvo a pura fiesta, incluso picando antes de que una cuenta regresiva de 10 llegase al 0. 

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Pero, como decía una vieja banda de rock, “todo concluye al fin”, y viendo los rayos oblicuos de sol –que ya no encontraban obstáculos de nubes en el horizonte– llegó la frase menos esperada: “Muchachos, vamos cerrando que tenemos que ir pegando la vuelta”. Ahí, tras el clásico “uno más”, logramos dos o tres dorados del estribo y emprendimos la navegación de regreso. Ahora sí, en la hora y media de navegación hasta Puerto Ruiz, sin lluvia y disfrutando la caída del sol,  los mates tuvieron sabor a gloria.

Servicios

  • Cómo llegar: desde C.A.B.A. son 232 km por rutas 9 y 12. Tras pasar los puentes de Zárate-Brazo Largo hay que doblar a la izquierda en Ceibas.
  • Guía de pesca: Jorge Cot toma reservas en su teléfono (03444) 507366 o en casa Aguará Pesca, Tel.: (03444) 429761. Cuenta con lancha con plataforma de casteo frontal y posterior, ideal para pesca con artificiales; motor eléctrico y detalles de lujo como posacañas laterales para llevar 6 equipos de fly armados.

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  • Carnadas: El Dorado, Km 110 de la Ruta 12, a metros del segundo puente. Cuenta con insumos de pesca, chacinados, carbón, leña y elementos de pesca deportiva. Sr. Claudio, Tel.: (011) 3101 4456.

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Wilmar Merino

Wilmar Merino

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