Martes 31 de enero de 2023
PESCA | 05-01-2023 17:56

En Pinamar: gran variada en un buen lugar lejos de la costa

Un relevamiento de embarcado. El resultado de la cita: muy buenos cazones, corvinas, chuchos, besugos y meros. La clave: encarnes prolijos y conocimiento de la zona. Galería de fotos.
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"La pesca variada en Pinamar está en su mejor momento”, me dijo por teléfono Gustavo –El Pájaro–  Zicarelli. Así que sin muchas más consultas que las del servicio meteorológico para estudiar cómo venía el clima, me dirigí a estas fantásticas playas de la costa atlántica. Desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay 356 km por Autovía 2. Manejé de noche, llegué temprano y con todo coordinado, junto a Gustavo me esperaban Ariel –Chirola– Alvarez  y un gran grupo de pescadores. A las 9 de la mañana decidimos ponernos en marcha, previo a preparar la embarcación. El punto de salida es de boca náutica Pinamar, pegado al muelle, donde se realiza el rol de embarque de todos los tripulantes, que se entrega a Prefectura Naval Argentina, que verifica todos los datos e inspecciona los elementos de seguridad de la embarcación antes de la partida de la excursión.  Tras el conteo de las olas, motor en marcha y a la espera de la orden del capitán. Tener en cuenta que se sale desde la playa (no desde el muelle), por lo que tenemos pocos segundos para realizar la maniobra de embarque y llegar rápidamente del otro lado de la rompiente. La maniobra fue toda un éxito. 

Equipos y carnadas

Para la pesca variada utilizamos cañas cortas que permitieran desenvolvernos con total comodidad dentro de la embarcación. También, reeles rotativos y líneas con dos anzuelos con plomadas de 200 a 400 g. En cuanto a las carnadas, pueden ser bien variadas, nosotros optamos por: anchoas, langostinos, chipirón, calamar, filete de pejerrey y de besugo. Para aquellos que quieran asegurar un mejor encarne, aconsejamos atarlas con hilo elástico.

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Ya con todos a bordo, Chirola se dirigió hasta el primer point de pesca. La navegación fue de unos 25 minutos aproximadamente. Anclamos en el lugar y el guía comenzó la charla previa con la tripulación acerca de cómo deberían ser los lances. Acto seguido, encarnamos los anzuelos y plomos al agua. El resultado de los primeros intentos fue el de una variada de menor porte pero muy entretenida. El ecosonda por momentos marcaba mucha presencia de peces acardumados que entendíamos como un beneficio, pero que Chirola se encargó de aclararnos que por momentos se iba a cortar el pique, que era normal porque esa presencia compacta en el ecosonda se debía a la presencia de tiburones bacotas y cazones que se encontraban cazando en la zona, y que ocasionaban que la variada de menor porte se acardumara y no comiera. 
Pese a todo, la presencia de diferentes especies como bagres, gatuzos, besugos y meros fue continua, y eso hacía que la jornada fuera súper entretenida hasta que comenzaron a picar los cazones, uno tras otro, con piezas que promediaban desde los 8 a 20 kg de peso. Fue una locura total ver en todos los equipos de pesca los piques continuos, lo que llevó al capitán hacer reformas en las líneas: agregar un pequeño líder de acero para evitar los cortes. Sin duda, este primer point fue muy activo en cuanto a meros, besugos y cazones con devolución. Así que, tras confirmar su éxito, decidimos cambiar de lugar, para lo que navegamos unos 3.000 m a fin de anclar cerca de la costa y sondear otro de los puntos rendidores que tenía marcado en el ecosonda.

Cambio estratégico

En este nuevo point de pesca, Chirola optó por cambiar las brazoladas en algunos de los aparejos. Encarnamos las líneas y, nuevamente, engaños al agua. La variada fue inmediata, pero con otro colorido en especies. Esta vez asistieron los pez palo, chuchos, lenguados y las tan esperadas corvinas rubias, que por cierto tomaron muy bien los encarnes de langostinos y daban un gran marco a esta jornada soñada. Sin duda, el cambio estratégico realizado por el guía galardonó la jornada que comenzaba a llegar a su fin, porque teníamos que estar atentos a un viento fuerte que estaba pronosticado a partir de las 13. Mientras transcurrían los minutos, seguíamos sorprendiéndonos con dobletes de corvinas y gatuzos, y hasta con cortes de grandes cazones y bacotas, cuya llevada de líneas y chicharra de los reeles fue todo un cantar en la embarcación, aunque con varios piques fallidos porque largaban la carnada. Sin embargo, a pesar de estos contratiempos, dimos con buenos ejemplares que se tentaron con nuestros encarnes de calamar bien abundante, y que luego de unos cuantos minutos de batalla pudimos izar a la embarcación, fotografiarlos y darles su liberación inmediata. 

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La jornada llegó a su fin, pero ninguno de nosotros quería dejar de pescar. Quienes deseen repetir la experiencia pueden dejarse llevar por Pesca Embarcada Chirola, que provee equipos de pesca, carnadas, embarcación totalmente equipada, chalecos salvavidas, GPS, VHF, ecosonda y atención a bordo. Un gran gazebo azul en la playa de Pinamar es su oficina móvil, la misma donde luego de la pesca realiza la limpieza del pescado.

Consejos finales

Datos útiles y para tener en cuenta al contratar una excursión de pesca embarcada son: estar atentos a los consejos del capitán, porque cada jornada es totalmente diferente, tanto por las mareas como por los los vientos. Organizarse a bordo, esto es poder coordinar los lances en simultáneo, pero esto no es hacer lanzamientos como desde la playa, sino que consiste en bajar los aparejos todos a la vez para que los plomos lleguen juntos al fondo, lo que va a ayudar muchísimo a no enredarnos. Un detalle importante entre los tripulantes es levantar rápidamente los aparejos cuando alguien trae un cazón o tiburón bacota, porque estas especies son muy ágiles y ocasionan enredos y cortes de todo lo que se le cruce por delante. 

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Por último, cuando realicemos los encarnes en los anzuelos, nunca hay que hacerlos con el plomo colgando porque este mínimo detalle puede llegar a causar un accidente: a raíz del movimiento de la embarcación y del peso del plomo, el anzuelo puede llegar a clavarse en los dedos o en la mano. Lo mejor es apoyar la caña en la borda, el plomo en el piso de la embarcación y así poder realizar la maniobra de encarne con total soltura.
Sin duda, la costa atlántica está pasando por su mejor momento de pesca deportiva, tal como lo comprobamos en otra nota de esta misma edición. Hay lugares claves que son más rendidores que otros, como ocurre con Pinamar o Mar del Plata, y embarcado se hace siempre una diferencia, debido a que se llega a canaletas profundas donde abundan muchísimas y coloridas especies, como así también las más grandes, y entre ellas sumamos a los cazones y tiburones bacota. ¡Vamos por un verano con todo!

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Marcelo Albanese

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